En L'Aquarium de Barcelona

Hace unos cuatro meses decidí intentar rodar las especies que por desgracia ya no son habituales en nuestro querido Mediterráneo. Material para documentar el manual de identificación de especies mediterráneas que se editará en video y cd-rom.

En les Medes, no tuve difícultad para rodar dentos, corvallos, meros brotolas y demás maravillas, sin embargo, especies como la hurta, peces luna, la lluerna, la cherna, llampugas, son francamente difíciles (por no decir imposible) de encontrar en libertad. Respecto a los escualos, la cosa es peor (es todavía mas difícil), coincidir en aguas libres con alguna de estas maravillosas máquinas de la naturaleza, es hoy en día una utopía.

Todas estas consideraciones me llevaron a la decisión de intentar rodar estos peces en L'Aquàrium de Barcelona.

Las instalaciones se inaguraron en el año 1995, desde entonces han pasado varios millones de visitantes. Recuerdo perfectamente mi primera visita, la sorpresa de visionar los habitantes del gran tanque a través del tunel de metacrilato. Un modo de presentar al ilusionado espectador, animales que hasta hace no muchos años eran absolutamente desconocidos para el gran público.

La difusión de documentales en La 2 y en el Canal 33, han contribuido en gran modo, a despertar la curiosidad de la gente hacia los habitantes de nuestro planeta. Desde aquí mis más sinceras gracias a estos dos canales televisivos por su gran criterio, ya que sentaron en la sobremesa a todos los ciudadanos de nuestro país, para recibir su lección diaria de vida salvaje.

Bien después de este preámbulo para poneros en situación, os diré que me dirigí hacia estas personas para solicitar acceso al gran tanque.

Desde que estoy relacionándome con personas que se dedican a tratar con temas de naturaleza, ha sido muy gratificante encontrar cada vez más a profesionales que disfrutan haciendo trabajos que para la mayoría de humanos serian considerados como un sueño.

Los profesionales que están detrás de L'Aquàrium de Barcelona, no son menos, entendieron desde el primer momento la idea y me han ayudado en todo lo que les ha sido posible a terminar este proyecto, en cierta manera estamos trabajando en lo mismo, dar a conocer el Mediterráneo a nuestros semejantes.

Nuestra primera colaboración ha sido el albergar mi exposición "Biodiversidad del Mediterráneo" durante dos meses, para mi fue una gran satisfacción personal ver un trabajo de más de dos años en un marco incomparable.

Después de pasar todos los tramites de rigor y una minuciosa preparación se me autorizó rodar el día 13 de septiembre.

A las 9 de la mañana estábamos en el acceso al L'Aquàrium por la puerta trasera, en este caso la más soñada. Nos recibe Ferran González, manager de marqueting y persona que desde el principio ha sido el hilo de Ariadna entre la dirección y éste que os habla.

Me acompañen Ezras, cámara en mano, que tomará las imágenes en video desde el exterior del tanque (make in-off) y Carlos que nos ha llevado en la su magnífica furgoneta y hará las fotografías de rigor.

Carlos Luque, preparando las tomas con el autor. © by Toni Romero 99'

Nos presentan a Carlos Luque, jefe de los acuaristas, el hombre nos sorprende con su invitación a desayunar, cosa que hacemos en la cafetería, donde hacemos una primera toma de contacto. Hablamos de especies, peces e invertebrados, pasamos por el tema de dónde toma el agua L'Aquàrium y acabamos contándonos anécdotas de más de 20 años de buceo. La verdad es que estoy encantado con el cicerone que me acompañara en estas aguas.

La temperatura del agua del tanque es de unos 17 ° centígrados, los peces disfrutan de un agua bastante fría, que además es sometida a un serio proceso de filtración y control químico. Es por esto que se utilizan trajes semisecos (cedidos por nuestro patrocinador común, Cressi-sub), ya que permanecer varias horas ahí dentro, sin estar bien aislado puede ser bastante desagradable.

En el borde del estanque, nos sorprende una pequeña águila de mar. Está la comida allí mismo y ella palmotea con sus alas, a la espera de que le demos un trozo de caballa o mejillón. Luque con la delicadeza y el mimo que dispensa a todos los peces a su cargo le ofrece un pedacito, que ella toma suavemente de sus manos mientras palmotea contentísima.

Se accede al tanque a través de un pasillo inundado, el que la altura del agua es de 1,50 m. altura ideal para equiparse. Este, está separado por una valla de tela plastificada. Acercándome a ella veo evolucionar a un enjambre de peces que giran en un lento ir y venir, aparentemente sin ningún orden. Sin embargo veo que algunas especies van en cardúmenes, las servias, los jureles, las salpas y las chopas forman pequeños grupos dentro de este caos.

Los momentos previos con Chema y Carlos Luque. © by Toni Romero 99'

Luque aparece a mi lado y me dice que me dará una vuelta para "aclimatarme" a este medio artificial. La puerta se abre, empieza la diversión!!.

Lo primero que llama mi atención es un gran pez luna, pesará más de cien Kg, sólo se me ocurre que me encantaría abrazarlo, me mira con esos ojos del tamaño de una pelota de tenis, me escruta evaluándome y queda inmóvil entre dos aguas. Gozamos (creo), mútuamente. Está muy deteriorado a causa de los peces ballesta, estos han decidido ir a por él hace algunas semanas. Luque decidió sacar a los ballestas del tanque grande para que se regenerase la piel de mi nuevo amigo.

En accion en el tanque. © by Toni Romero 99'

Seguimos por encima de los tubos de metacrilato, ahora son los humanos los observados, pienso que el zoo está fuera, que pertenezco a mis hermanos los peces (al igual que Luque ) y que vivimos en un contínuo desfile de ejemplares de homo sapiens de todas las razas los cuáles nos miran con envidia, ya que la libertad sólo existe en el mar.

Luque me deja para que inicie mi trabajo y me concentro en una gigantesca morena. Entre la hojas de falsa Posidonia oceánica, me mira con curiosidad, es tan larga como yo de alto (soy más bien bajito), se acerca a mis piernas y le acaricio un lomo tan ancho como mi pierna, ella retoza encantada mientras le hago cosquillas.

Me decido ir a por los peces. Nada fácil. Las milanas y las pastinacas, se me echan encima mordiéndome suavemente e impidiéndome encuadrar solo un pez a la vez.

Consigo seguir a un dento (dentex dentex) de buen tamaño, un grupo de corvinas (Argyrosomus regius) de color bronce no se dejan encuadrar ni en broma, por lo visto les encanta morder mi caja estanca. Una guitarra (un tiburoncillo de arena con una forma curiosísima), se desliza a escasos centímetros de fondo sin levantar siquiera un poco de polvo.

Guitarra y tiburon toro. © by Toni Romero 99'

Concentrado en todas estas maravillas, he pasado por alto al rey (en este caso la reina) del tanque. Los tiburones, un gran ejemplar de tiburón toro (Odontaspis taurus) se abre camino entre dos aguas directamente hacia mí. Siguiendo los consejos de Luque me dejó caer y pasa majestuosamente sobre mi, la gran aleta caudal se mueve a derecha e izquierda dándole una sensación de gran potencia. Es un animal magnífico. Me han comentado antes que la gente tiene la idea (equivocada) de que esta especie no es peligrosa. Recordemos que un tiburón no es una vaca, los escualos suelen ser bastante imprevisibles. Por lo que la confianza que demuestran algunos buceadores deportivos suelen tener malas consecuencias. Es por ello que he decidido mantener las distancias.

El pez luna vuelve de nuevo, ahora veo con claridad su boca, no se cierra y en su garganta observo una masa de carne blanca que hace bombear el agua a través de sus branquias. Lo toco, su cuerpo es rígido y corneo. Es como una carcasa que me recuerda a la de los peces cofre. Sólo está articulada la gran aleta caudal, la dorsal y la ventral, por lo que da una sensación de rigidez que queda compensada por su expresión de beatitud. Le rasco su erosionada piel, parece que le gusta.

En el fondo, del tanque hallo una de las ultimas adquisiciones del L'Aquàrium.

El tiburón cerdo (Oxynotus paradoxus), es un raro escualo perteneciente a la familia de los Oxinótidos, son fácilmente reconocibles por su cuerpo rechoncho y las características espinas que atraviesan sus aletas dorsales. Son bentónicos y viven a profundidades de entre - 150 y - 600 m. Otra curiosidad de esta especie son sus huevos, que adoptan la forma de un caracol, es decir en espiral.

Este pequeñín de unos 60 cm. se ha adaptado perfectamente al tanque. A pesar de haber sido izado desde el fondo marino a profundidades terribles ha sobrevivido a la descompresión y al traslado para que podamos disfrutar con su presencia entre nosotros.

La hora de comer. © by Toni Romero 99'

A las 13 horas se produce una conmoción en el tanque. Es la hora de comer.

Veo a Carlos y Esdras cámaras en mano desde el otro lado del cristal, nos saludamos con una mirada de complicidad.

Luque y se disponen a alimentar a los pelágicos delante de una cristalera abarrotada de público. Invitado a registrarlo en video, me instalo en una roca cámara en ristre mientras se desata un vendaval de cuerpos a la caza de comida. Armados con guantes de cota de malla y un fino bastón alimentan a los escualos, rayas y mil golosas bocas que reclaman su ración de exquisiteces.

Siento algo que tira de mi, es una pastinaca empeñada en zamparse mi ordenador de inmersión, suavemente lo pongo fuera de su alcance introduciéndolo en el chaleco. El frenesí llega a ser tal que abandono mi posición para situarme de través, para intentar rodar a estos san Franciscos de Asis en su labor, con los espectadores de fondo. Es imposible debido a la baja intensidad lumínica de la sala del público en el oceanario.

Abandono mi cámara de video y la cambio por la Nikonos con un flash. Tomaré fotos de todos ellos para mi archivo y para mostraroslas aquí. Una pequeña lluerna (Chelidonichthys lucerna) aletea sobre el fondo persiguiendo un trozo de pescado, sus aletas están ribeteadas de un color azul rabioso, me fascina su cabezota grande y robusta con una boca demasiado grande para tan poco pez.

 

Mi amigo el pez luna. © by Toni Romero 99'

El pez luna vuelve a mi encuentro, lo abrazo, no puedo resistirlo, es como abrazar un elefante, sin embargo no es muy de su agrado y se va con enérgicos movimientos, dejándome impregnado de una especie de moco que lo envuelve.

Después de tres horas de agua, salgo mareadísimo y feliz. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Ducha caliente y aclarado del equipo. Recogemos el material y tras los comentarios de rigor siento que pertenezco a ese privilegiado grupo de personas a la que se le ha permitido estar unos momentos en compañía de unos seres que en algún momento, de un pasado no muy lejano, abundaban en las aguas de nuestro sufrido Mediterráneo.

L'Aquarium de Barcelona esta patrocinado por