Campaña 2002-11-06

De nuevo hemos sido afortunados al poder volver a nuestra ya habitual cita con el Ebro. Como siempre con el fin de localizar colonias de Margaritifera auricularia y otros bivalvos. Además de esta especie en peligro de extinción se estudian otras náyades como Potomidas, Unios y Anodontas, especies habituales en estas ya castigadas aguas.

Nuestro Land Rover 2500 © by Toni Romero 2002


La última adquisición de nuestra empresa ha sido la de un verdadero clásico, un Land Rover Cazorla de 9 plazas. Esta bestia de todo terreno, carga con facilidad nuestra casi una tonelada de material. Dos barcas con sus mototes, 8 monobotellas, compresor, generador, equipos para cinco buceadores, motobombas y más de 400 m. de cabo, además de un equipo considerable de acampada, son una carga que este fiel vehículo ha transportado con éxito durante esta campaña. Nuestras experiencias anteriores con otros vehículos como pick- ups, furgonetas y demás todo terrenos, han sido un verdadero desastre en cuanto a funcionalidad y resistencia. El río es un medio duro donde, si sumamos el trasiego de material pesado a la orografía- a veces imposible-, resulta que el Land Rover es el vehículo capaz de sobrevivir.
Tras pasar por especialistas mecánicos hemos conseguido rediseñar sus funcionalidades de acuerdo con las características de nuestro trabajo.
El staff de buzos de este año incorpora dos novedades a los ya clásicos Xavier Martinell y Lucia Carulla, José García y David Magdaleno, se nos han unido durante esta campaña. Los responsables científicos (CSIC-DGA) y yo mismo como responsable de la campaña y jefe de buzos, somos las personas que iniciamos el pasado 15 de septiembre la campaña 2002 en búsqueda de Auricularias.

Sástago desde La Zaida © by Toni Romero 2002

Nuestra base de operaciones este año está situada en Sástago, un pueblo ubicado en pleno Meandros del Ebro. Es una villa muy particular, el Ebro lo abraza en dos de sus lados, un meandro en forma de península exquisitamente llena de vegetación. El Calamares es el único hostal que existe en esta localidad. En él nos encontramos los que venimos de Barcelona, Zaragoza o Madrid un día antes del inicio de los trabajos. A través de un parroquiano localizamos un local gigantesco donde almacenar y limpiar el material, así como cargar botellas y hacer las reparaciones (seguro que las habrán) de motores y demás equipo.
Nada más llegar descargamos y instalamos el compresor. Montamos varios transectos con diferentes medidas. Este aparejo será nuestro 'Hilo de Ariadna' que guiará a los buzos en inmersión. Está provisto de boyarines lastrados, adecuados para su visualización desde superficie y para un fondeo correcto. Con dimensiones de hasta 80 m. constituyen un enorme mecanismo que se moverá con la ayuda de una zodiac cada vez que variemos de zona. Se transportan en cajas de plástico resistente, con diferentes configuraciones.
Hinchamos la embarcaciones y las aparejamos con cabos de remolque, bichero, remos y un pequeño bidón que contiene útiles y herramientas: llave inglesa, destornilladores, el inevitable tabaco y mechero, cinta americana, bengalas, una navaja y papel higiénico. Las comunicaciones con tierra se realizan por medio de radios introducidas en bolsas estancas y teléfono móvil. Es muy importante el cargamento de útiles, necesarios en plena faena, pero tanto más que llevarlos lo es su correcto estibaje. Al largar el cabo del transecto por la popa es frecuente que se enrede con algunos de los útiles de trabajo, por lo que todo está amarrado a la zona de la proa de la embarcación.
Las zodiacs son de pequeño tamaño, el poco calado del río y la necesidad de levantar en vilo la embarcación para sortear un azud o un amontonamiento de vegetación priorizan la utilización de este tipo de barcas. Si las zodiacs fuesen de mayores dimensiones sería imposible superar dichos obstáculos sin tener que movilizar a todo el personal con lo que perderíamos operativa. Además este año hemos incorporado un motor de 8 cv. y cuatro tiempos. Este pequeño motor de solo 35 Kg. posee potencia más que suficiente para poder arrastrar los transectos o mover todos los equipos de buceo aguas arriba y abajo, recorriendo distancias que en un día pueden ser de varios kilómetros y transportando pesos de hasta 300 Kg. sin problemas.
El equipo de emergencia consiste en un gigantesco botiquín y un equipo de respiración asistida-reanimación RCP homologado. En combinación con el equipo de comunicación, son la médula espinal de nuestro plan de evacuación (plan de riesgos). Recordemos que trabajaremos en áreas sin cobertura telefónica y con difícil acceso, por lo que debemos contar en algunas ocasiones sólo con nosotros ( y nuestra radio) para poder salir adelante ante cualquier eventualidad. Completa este cargamento un extintor de polvo de considerable tamaño, ya que transportamos diferentes combustibles para las embarcaciones y motobombas.

Panorama del Meandro de Sastago (fotomontaje) © by Toni Romero 2002


El GPS y una sonda adaptada a la zodiac complementan con las radios, las cámaras de foto y video digital, un PC portátil, las sondas de PH, temperatura y salinidad el numeroso equipo de electrónica de campo. Herramientas que nos permiten la toma de datos en la zona a prospectar, posibilitándonos mandar cada día una base de datos todos los parámetros recogidos en el río.
Los equipos de buceo empleados son absolutamente corrientes. Trajes isotérmicos, conjuntos botella/chaleco/regulador, ordenador de inmersión, además de las gafas, aletas y cinturón de lastre. Nada espectacular a pesar de lo aparatoso que resulta moverse con toda esa cantidad de material por el barro.
Reflexionando sobre ello, pienso en que hoy será el único día que veamos todo el material en su verdadero color. Mañana todo se volverá marrón al entrar en contacto con el barro que es el medio en el que viviremos durante estas tres semanas.

Al día siguiente la jornada se inicia con un aparatoso desayuno a base de huevos con morcilla o beicon, por parte de los buzos y yo mismo (que seré el barquero toda la campaña) y unas sobrias tostadas con café con leche por parte de el equipo científico. Los parroquianos del bar miran como devoramos tan suculento banquete, tras el que partimos hacia la primera zona de muestreo.

Con las zodiacs sobre el Ebro © by Toni Romero 2002


Montamos y botamos la zodiac y yo me encargo de largar el primer transecto. Es una alegría volver a surcar estas aguas. El peculiar color verdoso del Ebro se ha trocado en marrón a causa de las últimas tormentas río arriba. Los buzos se sumergen y así quedo a la espera, a la sombra de un chopo que proyecta su sombra en la orilla. Me embadurno con una protección solar que parece una especie de yeso sentado en la borda de la zodiac, mientras veo cruzar a poca distancia de la superficie un martín pescador.
Este es el mundo del río, no sólo formado por las especies piscícolas, los pájaros están omnipresentes en este biotopo: águilas, buitres, garcetas, garzas e infinidad de pequeños pajarillos dan un toque alegre a la jornada que transcurre lentamente. Así las horas pasan transecto tras transecto hasta la merecida comida.
En la zodiac hace calor pero el agua está más fría que en temporadas pasadas. Recuerdo que el año pasado, en Julio, llegué a estar a 50 °C. en la cola de Mequinenza. Fue un autentico suplicio en el que fui víctima de una potente insolación. El agua está a 20° C., pero tras cuatro horas de agua el frió se ha apoderado de los buzos y la comida es una oportunidad de recuperar calorías al sol. Desprovistos del húmedo traje, el clan devora bocatas del lomo con pimientos, tortilla de jamón y demás suculentas especialidades mañas.
Nuestro perro, Crit, va pillando todo lo que se pone a su alcance. Desde hace dos temporadas es nuestro fiel compañero. Es un ser perspicaz, todo inteligencia, y nuestra mascota que participa en todos las actividades del clan.
Un granado que crece a la orilla del rió, nos ofrece sus rojos frutos para los postres. así es el rió con nosotros, que nos ofrece un dulce como colofón a esta momentánea pausa de la comida.
Tras una hora de descanso, volvemos al agua. Fumo mientras oigo el lento barbullar de las burbujas al romper la superficie. Para mi es un sonido que indica que todo va bien. Crit está a mi lado vigilando en todo momento que no pase nada. El animal reconoce la identidad de los buzos por el olor del aire expelido por sus booquillas. Siempre tiene localizado a Xavi (vive con él) por quien siente verdadera locura.

El local de Sástago © by Toni Romero 2002 . Toni Romero en pleno trabajo © by Rafael Araujo 2002.


Llegan las seis y recogemos el material, colocamos las barcas en el Land Rover y volvemos a Sástago para cargar aire, aclarar los equipos y ducharnos para intentar desprendernos del barro que, adherido a nuestros cuerpos, ya forma parte de nosotros.
La cena es algo muy importante para todos nosotros. Se llegan ha hacer verdaderas conjeturas a cerca de la composición de las mismas. Este año estamos en un nuevo hostal / restaurante, "El Monasterio de Rueda". En verdad os diré que hemos mejorado. Aquí el churrasco es doble y las judías con oreja son una verdadera delicia. Pero lo que nos vuelve locos es el flan de la casa. Desvariamos sobre la cantidad (en metros) que podríamos comer de este delicioso pudín de manzana, al que golosamente añadimos spray de nata.
Tras este dulce fin de fiesta nos derrumbamos en la cama, estamos exhaustos después de nuestro primer día en el Ebro.

LLUVIA
Hemos tenido suerte durante la primera semana en cuanto al tiempo. La siguiente semana amanece con un gris plomizo y el Cierzo hace su aparición. Me equipo con los imprescindibles vadeadores, una chaqueta de agua con capucha y mi habitual sombrero "Indiana". En el cauce sopla un ventarrón que me hace derivar y derrapar con la valiente zodiac. Aunque la lluvia no es muy intensa la sensación de frío de los buzos no es fictícia. El agua está a 15°C. y se sienten helados en los ahora poco adecuados trajes de 5 mm. Obviamente, los 5 mm. no son suficientes para estar cuatro horas a esa temperatura, así que decido que vayamos a comer caliente al restaurante.
Los parroquianos nos ven aparecer con curiosidad. Nunca en la historia de la región se había visto comer a cuatro buzos vestidos con su correspondiente traje isotérmico en un bar. Lentejas, arroz a la cubana, ternasco y demás delicadezas ponen momentáneamente en fuga al frío.
La vuelta al agua es traumática, evidentemente sigue tan fría como antes y el Cierzo, erre que erre, sigue soplando como si alguien hubiese dejado abierta una puerta en Siberia. Terminamos en una hora y salimos corriendo de allí. Los buzos hacen todo el camino de vuelta tiritando y se aprietan en el Land Rover como medida correctora. En el almacén nos secamos y nos desprendemos de toda ese frío y humedad.

Toni Romero, Lucia Carulla, David Magdaleno, Jose García "Conan" y Xavier Martinell - © by Toni Romero 2002


MAS LLUVIA
La cosa se complica al subir rió arriba hasta Luceni. Allí nos ubicamos en uan pensión llamada "Venus", un lugar un tanto siniestro. Llegamos de noche y esta circunstancia hace más tenebrosa la gigantesca sala de banquetes en la que somos los únicos ocupantes.
La comida es pasable y las habitaciones confirman mis sospechas, se trata de un antiguo burdel (o quizá, no tan antiguo). Encima de la cama, un par de angelitos, en postura más bien sexy, delatan el uso que se le ha dado a estos aposentos.
Si triste ha sido la llegada, el despertar es más desesperante. Cae la de Dios. Una persistente lluvia se desploma sin cesar de un cielo gris y sombrío. Aquí también hemos conseguido localizar un local donde poder guardar el material. Allí nos reunimos todos para cargar los equipos y embarcaciones. Se nos unen un agente de la DGA y dos compañeros en prácticas. Hoy nos acompañaran para aprender a botar su embarcación y navegar por el rió. Nos equipamos mientras el agua corre por nuestros impermeables, mientras las zodiacs se deslizan hacia el agua, que por cierto tiene un calado mínimo y está sembrada de pedruscos sumergidos que amenazan la integridad de motores y embarcaciones.
Iniciamos el muestreo en un caño que corre paralelo al rió. Es estrecho y el agua fluye a gran velocidad. Amarramos el transecto a un árbol y los buzos descienden por él, para intentar palpar el fondo de grava lavada y roca madre, donde podrían ocultarse las ya huidizas Margaritiferas.
Dejo caer la zodiac por la corriente con el motor levantado, hay tan poco calado que noto a través del suelo como roza con la grava del fondo. Río abajo atraco en la orilla y me quedo en el margen, bajo un chaparrón cada vez más intenso.

Lucia nos muestra una valva de Margaritifera auricularia © by Toni Romero 2002

El transecto es mas fácil de mover desde el agua por lo que los buzos lo mueven a mano. Bajo la lluvia, vigilo que toda la maniobra se lleve a cabo sin problemas. Al ver que todo resulta fácil, bajo a inspeccionar la isla formada entre el cauce del río y el caño en el que estamos metidos.
Las islas de los ríos son lugares fascinantes. Poseen una densa vegetación, a veces impenetrable, sin embargo, siempre puedes encontrar un sendero utilizado por pescadores que lleva invariablemente a la otra orilla. Éstas son lugares de hallazgos muy interesantes. Los objetos arrastrados por el río quedan varados en ellas durante las crecidas, así que te puedes encontrar con un increíble caos de masa forestal, constituida por troncos muertos y ramas arrancadas por las riadas. También es una zona donde localizas esqueletos de los animales que mueren ahogados como las ovejas, o que son arrojados por los humanos, como es el caso de gatos, perros, conejos y demás mamíferos. Osarios donde si eres coleccionista de cráneos como yo, puedes hallar verdaderos tesoros. Por desgracia, el hallazgo más habitual consiste en bidones de plástico con inquietantes etiquetas en las que se avisa de la toxicidad del contenido. Envases de plástico de insecticidas, herbicidas o de productos químicos empleados en la industria. Muchos de ellos desprendiendo olores dulzones, de los restos del contenido venenoso que todavía se halla en el interior. Esta otra forma de contaminación pasa desapercibida para quien no camine entre estos lugares donde jamás imaginarias la existencia de semejantes venenos.
En una playita río abajo preparo un fuego para calentar, tanto al personal como a los sufridos buzos que se hallan en estos momentos gateando sobre un calado de 50 cm. a la búsqueda de náyades. Tras conseguir encender fuego con leña mojada, no sin esfuerzo, la hoguera arde con una buena llama alimentada por los numerosos leños que abundan en la zona.
Comemos dentro del Land Rover apiñados como sardinas. Solo así conseguimos que no se mojen los bocatas maños que ingerimos con un hambre canina. Luego con un toldillo que nos protege del diluvio nos atrincheramos ante el fuego, que ahora ya alcanza una altura considerable. Nos humea la piel del calor que desprende.
Estamos aparcados dentro de una chopera gigantesca. Los árboles allí plantados están alineados como una compañía de soldados a la espera de revista. En el seno de esta masa verde y amiga solo se oye el interminable goteo de la lluvia y el crepitar de la hoguera. La verdad es que aquí se respira una verdadera paz, a pesar de lo incómodo que pueda pareceros la escena. Estamos envueltos de agua por el río y desde el cielo y como seres de agua que somos, estamos felices.

El autor con dos ejemplares vivos de Margaritifera auricularia © by Rafael Araujo 2002


Por la tarde primera Margaritifera es sacada a la superficie, con el consiguiente revuelo del clan que prácticamente está ya convencido de que no hallaríamos ningún ejemplar vivo. No sólo una, alrededor aparecen más ejemplares. Por fin hemos demostrado que todavía quedan zonas con náyades vivas tras cuatro años de muestreos. Para nosotros es un momento verdaderamente importante que pone la moral de equipo por las nubes (nunca mejor dicho).
Cojo una Margaritifera con mis manos. Es enorme y muy pesada, me sobrepasa en varios centímetros el tamaño de mi mano. El periastro es de color negro por la parte en que el animal está enterrado. La parte expuesta a la corriente está cubierta por una alga de color verdoso. Este ejemplar según los científicos debe tener más de 40 años, pesa más de 1 Kg. y mide 25 cm, lo cual me hace reflexionar sobre las cosas que habrá sufrido, en un medio, tan oscuro como el seno del río. Al depositarla en una cubeta con agua, saca un inmenso pie e intenta ponerse vertical. Increíble el instinto de supervivencia de este bivalvo.
Tras varios días en la zona y tras etiquetar e identificar a los habitantes de esta colonia, volvemos de nuevo hacia Sástago.

FIN DE CAMPAÑA2002
Han pasado casi la tres semanas y de nuevo en Sástago, lugar al que consideramos como nuestra casa. La gente del pueblo y sobre todo el staff del hotel donde estamos instalados, nos han cuidado como si ya fuésemos de la familia.
Los buceadores han sido los más famosos durante estos días. El que dos de ellos diesen de comer a los tiburones de L'Aquarium de Barcelona, ha sido motivo de un bombardeo masivo de preguntas y multitud de invitaciones a cervecillas (que se han bebido con gran empeño por su parte), excusa para indagar sobre la ubicación de los siluros (sirulos en maño) y sobre la existencia de esturiones (asturiones, en maño también). Por aquí la pesca deportiva es una afición que practica casi todo el mundo sin diferencias de sexos o edad. Por lo que la localización de los siluros gigantes es una información valiosísima.
Iván es el que lleva el hotel en el que nos hallamos, "Monasterio de Rueda", en compañía de la vigilante mirada de su madre. Su padre también está tras la barra y lo volvemos loco al inundarlo de pedidos, vermuts, aceitunas (muertas de Aragón), puntilla (chipirón) o pimientos de Padrón.

La familia de Ivan, propietarios del Hostal Monasterio de Rueda. Los parroquianos del bar a la hora del café. © by Toni Romero 2002

Los amigos de la gasolinera de Sástago y la propietaria de Las Murallas de Grisen en Alagon. © by Toni Romero 2002


Aquí se come más que bien. El clan devora sin piedad todo lo que sale de la cocina de esta buena gente, que nos sorprende cada día con carnazas y demás exquisiteces de la zona. Cardos, ternasco y unos entremeses que tras horas de río entran estupendamente. Sólo la tristeza nos aborda al tener que volver a nuestra ciudad, Barcelona. El inevitable fin de nuestra estancia en Aragón, se hace realidad y tras una ultima comida en compañía de los ya compañeros de la DGA, Nacho, Rafa y Ramón M. Álvarez Halcón, cargamos nuestro Land Rover y nos despedimos de Iván, su familia y de todos los amigos de Sástago, con la promesa de volver el próximo año 2003.
A todos ellos, mil gracias.

© by Toni Romero 2002 - Serveis Integrals Subacuatics, S.L.

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DIRECCIONES DE INTERES

En Alagon:
Las Murallas de Grisen
Merendero en el que se sirve el churrasco a la brasa, por kilos. Muy recomendable!!.
Paraje El Caracol s/n. (Al lado del Canal Imperial)
Tel 696.721870
50630 ALAGON (Zaragoza).

En Sástago:
Hostal Monasterio de Rueda
Cama con televisión y comida excelente a un precio razonable. Muy recomendable!!.