SOBREVIVIR AL CANCER

Se me ocurre para empezar, el decir que encontrarte en una situación como la que hace un año tuve que hacer frente, es una de las cosas que jamás pensarías que te van a suceder.
La historia se inicia, como cualquier enfermedad o dolencia física, con unos síntomas. El cuerpo humano siempre nos avisa que algo anda mal, sin embargo la mente algo tan poco inteligente siempre tiende a hacer caso omiso de estas señales de alarma.
Así pues, recuerdo que hacia más de un año que sufría frecuentes anorragias. No muy abundantes ni frecuentes al principio, sin embargo la cosa a lo largo de los meses fue haciéndose más asidua y acompañada de una urgente necesidad de ir al baño.
Por mi trabajo, muy movido físicamente hablando y con frecuentes lapsos de inactividad frente al ordenador, la explicación que me daba a mi mismo, era la de una potente fisura anal. Al final decidí ir a urgencias y el consabido tacto rectal, me confirmaron que tenia una fisura, sin embargo con buen tino, el doctor me recomendó que fuese al especialista.
Obviamente tarde unos meses más (creo que cuatro) en acudir al especialista del aparato digestivo. Tras el siguiente tacto rectal, ya me dijo que tendríamos problemas, al inicio del ano notó una protuberancia lo cual era indicio de un pólipo. Me dio hora al momento para una endoscopia.

1. Diferentes tipos de ubicación de un ano contranatura (provisional o permanente).


Recuerdo hace años haberme interesado por los endoscopios, me vino a la mente el hecho de que además de utilizarse para penetrar por todo tipo de orificios, siendo además estanco, sería de gran utilidad para filmar en panales de abejas, hormigueros, nidos de aves o pequeños mamíferos. Sólo pensar que esta vez iba yo a ser el explorado por semejante artilugio de tortura, hizo que en la cabeza se me pusiesen los pelos como escarpias. Sin embargo, el doctor me dijo que en la actualidad estas exploraciones se realizan con sedación. Lo cual sólo me tranquilizó un poco, ya que la posibilidad de malas noticias y el talante serio del doctor, sumado a un mal presentimiento hizo que la espera de los cuatro días fuese una tortura.
El proceso de preparación de una endoscopia consiste en ir suprimiendo ciertos tipos de alimentos que generan residuos difíciles de eliminar, pasando a una dieta de líquidos en la que además tomas un purgante apto para caballos. Irremediablemente pasas varias horas entre el retrete y las tomas del brebaje limpiador que sabe verdaderamente a rayos.
El día de la endoscopia, acompañado por mi compañera y mi tía, acudí al hospital de día donde tras equiparme con esos gorros, zapatillas y una especie de delantal de papel- sospechosamente abierto por detrás- me clavaron un catéter con una solución intravenosa. Ya en la camilla me preguntaba cómo sería el efecto de la anestesia. Jamás me he desmayado, ni me habían sedado hasta entonces, por lo que sentía una mezcla de curiosidad y miedo ante lo desconocido de esta experiencia.
Recuerdo perfectamente el efecto y el momento. La anestesista clavó en el tubo una jeringa con un líquido lechoso, y en pocos segundos tras un inmenso subidón, todo se volvió negro.

2. Detalle del recto (visión lateral y sección).

DESPERTAR
De un dulce sueño volví lentamente a la realidad con una inmensa sorpresa al no haber sentido absolutamente ningún dolor, pedí inmediatamente a la enfermera que repitiésemos la experiencia y que me dijese cómo había ido. De nuevo percibí una seriedad tras la que se ocultaba una terrible verdad, como me confirmó el doctor poco después.
El diagnóstico fue que me preparara para una amputación de recto ya que tenía una cantidad considerable de pólipos en el colon, además de un canciroma de grandes dimensiones justo encima del ano. Esto quería decir que usaría el resto de mi vida un ano contra natura, es decir, utilizaría una prótesis en forma de bolsa para defecar.
La bomba cayó sin estrépito en una sala blanca, que antes era cálida y acogedora, de repente se transformó en una gélida estancia donde había hecho presencia la terrible palabra que es el cáncer.
Mi Sonia y mi tía, siempre al lado, me acompañaron a casa en una mañana cargada de malos presagios, lluvia y viento que se sumaban al huracán que bullía en mi cabeza. Malas noticias de momento, hasta no tener la confirmación de las biopsias extraídas y pasarlas por los análisis, además de saber si el cáncer se había extendido en una metástasis o habría complicaciones con otros órganos cercanos.
El recuerdo de la desaparición de nuestro amigo Jimi Nácar, desde su diagnóstico a su muerte pasaron sólo unos meses, fue una verdadera pesadilla que planeó hasta que las pruebas nos dieron la confirmación de que el pólipo era maligno, pero que no se había desarrollado la terrible metástasis.
Días de ecografías, tacs y pinchazos. Odiaba y temía a los pinchazos como a pocas cosas, pero eso cambiaria muy pronto ante tales expectativas.
Inevitable amputación del ano y parte del intestino grueso, construir un ano artificial y depender de llevar una bolsa pegada a la barriga para siempre, y esperar que no hubiera más órganos afectados. Mis dudas sobre saber si podría seguir trabajando como buzo o pescar una lubina con mi fusil para cenar, eran mi mayor preocupación. Esa era la cruda realidad a la que me enfrentaba. El conocer el nivel de calidad de vida y las limitaciones a las que me vería sometido. El fin de mi vida analógica como yo la entendía, trotar por el monte o la playa, viajar a Papua y estar unas semanas en la selva, pensar en que me podrían robar o perder las bolsas en el Camerún y qué coño podría hacer en semejante situación.

CIRUJANOS
La primera vez que entre en la clínica de la Sagrada Familia y me senté en la sala de espera con el resto de pacientes, fue el primer paso sin retorno hacia el quirófano. Fui con Sonia e insistí en entrar solo a la consulta. Creo hoy todavía que hice lo correcto, quería saber ante todo a que atenerme y sobre todo ver al artesano al que pondría literalmente mi culo en sus manos.
Cuando vi al Dr. Sáez, tuve la sensación de estar en presencia de Carlos Virgili, debido a un cierto parecido físico, lo cual en ese momento me hizo sentir más tranquilo. Le dije literalmente que venía a que me realizasen una amputación de ano, ya que me habían detectado un pólipo maligno, en suma cáncer de colon.
Su cordialidad, su modo de explicar en que consistía la operación, sumado a la noticia de que ellos podían realizar cierto tipo de intervenciones muy especiales, como en mi caso, con una posibilidad de reconstruir el recto, elevaron mi moral a un nivel como no había tenido desde que nos cayó la noticia. Le pregunté si podría volver a bucear en caso de que no fuese posible salvar mi ano, me dijo que podría hacer lo que me propusiera, con o sin bolsa.
El buen doctor ya me daba hora y día para pasar por sus manos y la del Cirujano Jefe Dr. Martí Ragué, dentro de mi conmoción y remolino de sentimientos le pedí si era posible que me diesen diez días para poner en orden mis cosas, petición con la que estuvo de acuerdo.

Días de replantear el futuro, valorar lo que vale la pena, dar la mala noticia a mis amigos. Recuerdo haber sido muy directo en esas ocasiones y cómo la gente se quedaba en blanco al ver a aquel pobre hombre que contaba sus penurias en voz alta a quien quisiera escucharle. Sin embargo, creo que fue una manera de admitir lo que era inevitable ante mi mismo.
Transcurrieron los días mientras en mi familia, aparte de Sonia y mi tía, seguían sin saber nada. Esperamos a tres días antes de ingresar para dejar caer la noticia, que como imaginareis fue terrible para todos. E incluso a la misma operación para los que vivían más lejos, la querida familia de mi compañera, aún más con una situación grave que afectó a mi cuñada y su familia en las mismas fechas.

QUIROFANO
La entrada en la clínica de la Sagrada Familia se realiza un día antes de la intervención. Lo primero que me llamó la atención fue la cama. La sensación de que ese artefacto y yo íbamos a pasar unos días juntos y que iba a pagar el precio de la curación con paciencia y dolor.
Antes de una intervención de abdomen se debe estar en ayunas y con las tripas limpias, por lo que esa noche volví a tomar fosfosoda, el purgante para caballos además de una pastilla para impedir el movimiento de los intestinos durante la intervención.
La visita de la enfermera con la misión de ubicar en mi barriga la posición de la bolsa fue como si la realidad se hiciese más patente por momentos. Nos muestra la bolsa de colectora de heces y el funcionamiento del cierre hermético que permite su sustitución. Como cambiarla y como sustituir la base adhesiva va a ser una tarea que todavía no sabemos si iba a ser temporal o para siempre.
La bolsa es muy plana, tiene un anillo acoplador que se sujeta a una base adhesiva, esta se adhiere a la piel alrededor del bucle del intestino que sobresaldrá de mi abdomen. Marca la posición de la base con rotulador en dos posiciones, a la izquierda y derecha de mi ombligo.
Sonia y yo pasamos la última noche de mi existencia tal como yo la había conocido hasta ese momento durmiendo apretados en la cama, nuevo elemento en nuestra relación futura.
El día de la intervención me endosaron un catéter con suero, y la verdad es que tengo pocos o ningún recuerdo de cómo paso el tiempo en compañía de mi madre, mi tía y Sonia, hasta las 15 horas, momento en que descendí hacia el quirófano absolutamente sedado.

3. Detalle del paquete abdominal, obsérvese lo difícil del acceso al ano, situado debajo de la próstata y la vejiga urinaria.

INTERVENCION
La operación, por lo que me contaron duro más de cinco horas. La técnica de la intervención explicada de un modo simple y fácil de entender, consiste en cortar toda el área infestada de pólipos, recortando alrededor del ano para quitar el pólipo maligno, reconstruyéndolo a continuación con un fragmento de intestino. Para que las suturas internas cicatrizasen, realizaron una iliostomia, es decir sacaron un bucle de intestino delgado, por el área marcada con rotulador a fin de eliminar las heces por una pequeña apertura practicada en dicho bucle. Este fue cosido a la piel de modo que no se moviese. Además dieron unos puntos a la parte de intestino delgado posterior a la iliostomia, para impedir el paso de las heces hacia la zona en cicatrización.

OSCURIDAD
La salida de las tinieblas fue muy suave y dulce. Lo primero que hice fue comprobar si mi culo seguía en su sitio de siempre, o me había abandonado. La alegría que sentí al verificar que seguía conmigo y la cantidad de sedantes que debía llevar en mi cuerpo, me devolvieron rápidamente al sueño y a la oscuridad.
La cara de una de las enfermeras apareció en una suave vuelta a la realidad. A su lado la otra me llamaba para que despertase y mi primer pensamiento al ver que llevaban pantalones, fue decirles que esto era un fraude, que las enfermeras que yo conocía llevaban minifaldas y ligueros y salían siempre en las películas del viernes por la noche en el canal+. Entre risas y de nuevo entre los vivos, comprobé que tenia más tubos en mi cuerpo de los que podía imaginar.
En la parte superior de mi pubis encontré una considerable cicatriz sujeta con grapas, de ella sobresalía un tubito (de drenaje) para que evacuase el seroma procedente de la herida, que por cierto tenia forma de mordisco de tiburón. De mi pene, salía otra sonda, para eliminar la orina; de mi maltratado ano,salía otro drenaje además de un trozo de piel o carne que sobresalía de dentro. En el perchero, la habitual botella de suero y otras exquisiteces químicas en mi antebrazo. En el lugar de la iliostomia un trozo de carne en forma de hamburguesa de unos 4 o 5 cm. de diámetro, envuelto en una leve gasa. La sensación de gruyere , el estar conectado a la famosa maquina que emite el "ping" de "El sentido de la vida" (Monty Phyton), en la UVI y ser el centro de atención de todo el mundo, debo decir que fue muy agradable. Supongo que la morfina, o la química endovenosa, contribuyó a que los días (ignoro cuantos) en que estuve allí no fuese consciente de nada.
La vuelta a la habitación, el ritmo diario de días y noches y por fin el ya olvidado tema de volver a beber agua. En las operaciones de abdomen no se toma ningún líquido ni se ingiere alimento hasta pasados unos diez días, para dar tiempo a la cicatrización de las heridas internas. La alimentación, el agua y los medicamentos necesarios para la recuperación son administrados por vía endovenosa.

DOLOR
Tras esta experiencia, puedo decir que existen diferentes tipos de dolor.
El provocado por el aire que ha quedado atrapado en mi interior. Burbujas semejantes a las producidas por una sobrepresión pulmonar (accidente de buceo), corren por mi hombro , por mi barriga, dando una molestísima sensación y un dolor constante que cambia de ubicación sin ningún motivo aparente.
El de los tirones de la sonda insertada en mi pene, cuando voy al baño. Debo arrastrar siempre toda la parafernalia de tubos y sondas, que tienden a engancharse por todas partes.
El de la herida, como un escozor en torno a la cicatriz, por cierto la piel ha perdido toda su sensibilidad en una franja de unos dos centímetros a su alrededor .
El malestar general y la sensación de haberme comido un ternasco y que este vivía en mi estomago no paraba. Por si no estaba todavía bastante conectado, se me introdujo otra sonda, naso-gástrica, para drenar el contenido de mi estómago (sangre y demás fluidos). Morfina (derivados) y tranquilizantes en dosis considerables atenúan levemente el dolor, mientras pasan los días contemplando la cicatriz y asaltándome continuamente la duda de si eso curará algún día.

VISITAS
Siempre he preferido no visitar, en medida de lo posible, a los enfermos en un hospital. Sinceramente creo que por causa de las circunstancias que normalmente hacen que las personas acabemos en el taller de reparaciones que es este lugar. A pesar de el ambiente aséptico y de la normalidad que se respira en una clínica, tras las paredes se esconden los sufrimientos, miserias y penurias de la raza humana. El dolor de enfermos y el sufrimiento de los amigos y familiares, por no hablar de las pruebas de todo tipo a las que deben someternos para intentar averiguar qué nos sucede.
Mi familia impidió que la gente que se acercó a saber sobre mi estado accediese a la habitación, mi malestar durante esos días fue muy grande y mi estado psicológico no estaba para relaciones sociales. Agradezco desde aquí a todas las personas que estuvieron en contacto con mi familia para saber como evolucionaba mi estado en aquellos días oscuros. Debo decir que mis familiares hicieron lo correcto, necesitaba reposo y tranquilidad para recuperarme de semejante intervención.

BEBER
Es obvio que todos los marinos hemos pensado que el peor tormento que existe es la sed. Os diré que ésta no fue muy difícil de soportar, humedeciéndome la boca con agua, pero sin tragarla, y sobre todo reflexionando sobre ello a posteriori. La toma de líquidos en este estado provoca el vómito irremediablemente. Pasados unos nueve días me dejaron beber agua en pequeños sorbos.
Fue como descubrir algo de nuevo.
Antes de esta experiencia sólo bebía coca cola, cerveza o cualquier otra cosa que contuviera gas, agua casi nunca. Tras la operación el agua pura y cristalina era como un dulce bálsamo, disfrutaba con el simple placer de dejarla deslizar por mi garganta.

 

4. Bolsa colectora de heces - Círculo adhesivo que se fija alrededor del la ileostomia. Pinza de cierre de la bolsa. Bolsa colectora, la base redonda se adapta a la brida estanca del circulo adhesivo, cerrándose por el otro extremo con la pinza.


COMER DE NUEVO
Antes de iniciar las comidas me instalaron la bolsa colectora de heces. Mi pequeña iliostomia en forma de hamburguesa se había transformado por si sola en un bucle del que salía una papilla clara, mis deposiciones.
Este bucle formado con mi intestino delgado parecía tener vida propia, con movimientos suaves y palpitantes. Era el indicio de que mi intestino había empezado a funcionar, bombeando comida hacia el exterior.
La base de la bolsa se adhiere fácilmente a la piel alrededor del bucle, formando con la bolsa propiamente dicha un receptáculo donde las heces se van acumulando hasta que el contenido llega a un nivel en el que se hace necesario vaciarla. Para ello en la parte inferior lleva una pinza que la cierra herméticamente.
Debo decir que esta prótesis no es incómoda en absoluto, sin embargo el efecto psicológico que causa en las personas que deben llevarla es muy variado. Por otros pacientes que había conocido antes de mi intervención, sé que la mayoría se habían quedado en casa o reducido al mínimo sus actividades físicas o laborales; llevar una prótesis siempre es deprimente, sin embargo creo que me tomé la cosa con bastante tranquilidad, ya que además, se presentaron nuevos problemas.

INFECCION
La sensación de malestar que ya duraba unas semanas estaba llegando a límites insoportables. La infección había hecho su aparición, cosa muy frecuente en intervenciones de alto riesgo, por lo que me sumí en un estado de apatía y abandono que junto a mis constantes pesadillas me dejaron postrado. A la desaparición del apetito y el continuo uso de calmantes se unió una batería de pruebas, TAC´s, ecografías, más pinchazos para analíticas a la búsqueda del virus o de la causa del mal que me estaba comiendo por dentro.
La espera de los cultivos llevo más de cinco días, y otras series de cinco infructuosos, en los que recuerdo como una etapa absolutamente gris en la que la comida se quedaba intacta al lado de mi cama. Para colmo soy alérgico a casi todos los medicamentos comunes, penicilina, cefalosporinas, nolotil, cibalgina y demás exquisiteces clínicas, por lo que la medicación (si hallaban la causa), no sería fácil.

5. Las pesadillas y la fiebre, por momentos no diferenciaba la realidad con lo que soñaba.

FIEBRE
En esta nueva etapa en las que la fiebre de hasta 40°, hizo su aparición, lo más desconcertante es que las cultivos salían limpios. Sin querer alargarme excesivamente , la cosa acabó al descubrir un abceso en el mismo ano mediante una ecografía interna, un test clínico que no recomendaría ni a mi peor enemigo. Tras la consiguiente tanda de medicamentos y la vuelta a una mínima estabilidad me había quedado prácticamente en el chasis, la perdida de peso era tan evidente, que mi aspecto daba pura pena.

EL ALTA
Tras casi dos meses de hospitalización, con varios intentos de volver a casa que acabaron con nuevos ingresos, recibí la que seria el alta definitiva, por el momento, justo antes de las Navidades del 2003. Un buen fin de año para mis familiares a los que esta situación les estaba desgastando terriblemente.
A pesar de todo y como colofón final a esta primera parte, os diré que todavía llevaba una sonda en el pene además de la consabida bolsa colectora de heces, por lo que el moverme era una verdadera odisea. Mi carácter nervioso y hiperactivo volvió con verdadera furia tras este compás de casi dos meses. Debía arrastrar la maldita bolsa de la sonda atada a mi tobillo.
Durante el proceso de curación, y en parte por la complicada operación que afectó a otros órganos cercanos a demás del aparato digestivo, se formó un cálculo en la vejiga urinaria, el cual me impedía orinar, la sonda se debía cambiar cada semana, lo que era un suplicio ya que esta salía cubierta de cristales de ácido úrico que me dejaban el tracto urinario echando chispas. La maniobra de retirar una sonda es verdaderamente simple, se deshincha el pequeño globo que impide que salga por si sola, a continuación se tira de ella al mismo tiempo que se contiene la respiración. En esto las enfermeras eran verdaderas expertas, aunque pocas veces conseguí sincronizar el tirón con mi respiración. Al final me sacaba yo mismo la sonda, la enfermera deshinchaba el globito y yo la retiraba lentamente, parando cuando dolía. De este modo conseguí no sufrir el suplicio de la retirada. La introducción de una nueva sonda, era irremediablemente molesta, es algo a lo que no me acostumbré nunca.

6. Bolsa colectora instalada, ninguna dificultad para ponerse un traje de neopreno.

EL MAR DE NUEVO
Sonia y mi tía me acompañaron al puerto. Mis compañeros de muelle se quedaron bastante acojonados por mi aspecto. Con un bastón, sondado, con unas ganas locas de hacer cosas, con un cuerpo hecho caldo y nada de músculos, se me avecinaba una nueva etapa, la recuperación de mi estado físico.
El Mar fue durante esa época mi fiel compañero y amigo. Allí sucedió un día que tras retirarme la maldita sonda, volví a orinar. Lloré de alegría mientras oía el sonido de los cristales de ácido úrico golpear contra el fondo de la probeta de cristal (debía conservar la primera orina) y cuando al decantarla observé incrédulo semejante arenilla procedente de mi cuerpo.
Para esa época mi ano había reabsorbido el tejido y tenía mucho mejor aspecto, aunque todavía no lo utilizaba. Debía llevar la bolsa a la espera de un tiempo prudencial para quitar la iliostomia, sin embargo no me dolía y podía caminar sin problemas.
De ese modo a la orilla del Mediterráneo se inicio un largo compás de espera mientras realizaba pequeños trabajos manuales alrededor de mi nueva barca (un auténtico regalo envenenado de mi tío Arturo), la cual reconstruí con paciencia durante varios meses.
Llegados a este punto os confesaré que a resultas de esta operación y sus circunstancia, perdí totalmente la vergüenza (la poca que me quedaba) ante las innumerables exploraciones a las que fui sometido. Recuerdo la sensación de ocupar una mesa igual a la que ocupan las mujeres, con esos soportes para colocar las piernas dejando tu sexo a la vista de todos, y sobre todo el consejo habitual del doctor recomendando que te relajes. Desde entonces creo que soy más solidario con ellas, es terrible sensación de impotencia que se siente cuando alguien hurga en tus entrañas.
También soy insensible a las inyecciones, recibí innumerables dosis. Tanto para las tomas de medicamento como para extraerme sangre. Antes la visión de una aguja me ponía a cien así como la perspectiva de los análisis habituales para el buceo profesional.
Como veréis, soy una persona muy optimista. Tras la salida del hospital hice algo que hoy en día considero que fue muy acertado. No quedarme en casa y buscar una tarea para entretenerme mientras el cuerpo, en su infinita sabiduría cicatrizaba lentamente, cosa que ocurría a ojos vista. Paciencia, alimentarse, estar ocupado, tomar el sol y más paciencia, esto me llevo a la realización de mi primera inmersión con una bolsa colectora.

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BUCEANDO CON UNA ILIOSTOMIA

ALGUNOS DATOS SOBRE EL CANCER DE COLON

DEFINICIÓN
El cáncer del colon es una enfermedad en la cual se encuentran células cancerosas en los tejidos del colon. En este tipo de cáncer hay una herencia familiar que se trasmite por un gen (cadena de DNA), los portadores de este gen pueden ser detectados y tratados muy precozmente

DIAGNÓSTICO
La detección precoz es fundamental por ello se deben realizar exploraciones preventivas como el tacto rectal, la rectoscopia, y colonoscopia, sobre todo el las personas que tiene factores de riesgo (pólipos en el colon, colitis ulcerosa) o herencia familiar de cáncer de colon. Se realiza también un análisis de sangre para detectar el antígeno carcinoembrionario (CEA), que se eleva en la sangre en este tipo de cáncer.

Evolución de la diverticulosis de colon a cáncer de colon.
A) divertículo. B) divertículo sangrante. C) Neoplasia.

ETAPAS DE EXTENSIÓN
La clasificación por etapas es una clasificación que se realiza tras los estudios adecuados que puedan definir la extensión del cáncer (de las células cancerosas) por la mucosa del colon y por áreas vecinas o a distancia.

Etapa 0 o (carcinoma in situ). Células cancerosas solo en tejidos superficiales del colon.
Etapa I. Células cancerosas fuera de la capa mas interna del colon a la segunda y tercera capas y complica la pared interior del colon, pero no a la pared exterior del colon (cáncer del colon Dukes A).
Etapa II. Células cancerosas diseminadas fuera del colon a los tejidos vecinos, pero no a los ganglios linfáticos. (cáncer del colon Dukes B).
Etapa III. Células cancerosas diseminadas fuera del colon y a los ganglios linfáticos vecinos, pero no a otros órganos (Dukes C).
Etapa IV. Células cancerosas diseminadas fuera del colon y por otros órganos del cuerpo (Dukes D).
Recurrente. Cuando vuelven a parecer células una vez recibido tratamiento, pueden aparecer en el colon o a otra parte del cuerpo (hígado, pulmones)

TRATAMIENTO
Para el tratamiento del cáncer del colon existen tres clases de tratamientos disponibles, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia
La cirugía se utiliza en todas la etapas de extensión del cáncer de colon, pudiéndose utilizar:
En tumores cancerosos muy iniciales, se puede realizar mediante el colonoscopio un corte del la zona afectada, que suele ser un pólipo (polipectomía).
Si el cáncer es mayor se extirpara el cáncer y una parte circundante de tejido sano, luego se conectan las terminaciones resultantes, y se limpian los ganglios de la zona. Si la unión se hace dificultosa se realiza una apertura del colon hacia el exterior , lo que se llama colostomía. Esta puede ser transitoria y al mejorar el cuadro volverse a cerrar. Si la colostomía es permanente precisará de una bolsa especial para recoger las heces.

La radioterapia en el cáncer de colon puede ser interna o externa y se usa sola o con cirugía y/o quimioterapia.
La quimioterapia se realiza a través de un tubo que se deja instalado en la vena mientras una bomba pequeña le proporciona tratamiento continuo por un periodo de semanas, o se realiza en inyecciones periódicas en la cánula instalada. Se suele administrar tras la operación de cirugía.
En el cáncer de colon se puede aplicar un tratamiento biológico con productos naturales o sintetizados para estimular ó restaurar las defensas inmunitarias.
El tratamiento por etapas del cáncer del colon dependerán de la extensión de la enfermedad y del estado general de salud de la persona afectada.

CÁNCER DEL COLON - ETAPA 0
1. Polipéctomia colonoscópica simple con el fin de extraer todo el cáncer.
2. Resección intestinal

CÁNCER DEL COLON - ETAPA I
1.Cirugía con resección intestinal para eliminar el cáncer

CÁNCER DEL COLON - ETAPA II
1. Cirugía con resección intestinal para eliminar el cáncer
2. Estudios clínicos de quimioterapia, radioterapia o terapia biológica después de cirugía.
3. Si el tumor se ha diseminado se añade quimioterapia y/o radioterapia después de la cirugía
CÁNCER DEL COLON - ETAPA III
1.Cirugía con resección intestinal para eliminar el cáncer, seguido por quimioterapia.
2. Estudios clínicos de quimioterapia, radioterapia o terapia biológica después de cirugía..

CÁNCER DEL COLON - ETAPA IV
1. Cirugía con resección intestinal para eliminar el cáncer o para mejorar o mantener la función del colon
2. Cirugía invasiva de limpieza de otros órganos afectados
3. Radioterapia para aliviar el dolor.
4. Quimioterapia.
5.Estudios clínicos con quimioterapia o terapia biológica.

CÁNCER DEL COLON - RECURRENTE
1.Cirugía invasiva de limpieza de los órganos afectados
2. Radioterapia para aliviar el dolor.
3. Quimioterapia.
4. Estudios clínicos con quimioterapia o terapia biológica.

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