El Carall Bernad
Es la inmersión más emblemática de "les Medes": los meros nos acompañarán durante toda nuestra permanencia en el fondo.
Nada más llegar al muerto de fondeo a través de la cadena de la boya, los meros acudirán de inmediato, la causa es la práctica del "fish feeding" tan habitual en estas aguas. Uno de ellos es tan dócil que se deja acariciar sin problemas.
¡Un consejo!, no les deis de comer sardinas, han aprendido que es más fácil arrancarte la bolsa de las manos que esperar a que se las des tú mismo, puede ser peligroso. En los meses de verano es usual ver a machos de gran tamaño, ¡cuidado! tienen unos humos muy variables, hace poco a uno de los guardas le mordidó uno y tuvieron que darle cinco puntos en la mano, ¡pocas bromas!.
Una vez en el fondo, a -18 m, nos dirigiremos hacia el lado de mar abierto con la intención de rodear el islote, ahí descubriremos una pared que desciende hasta los -35 m. Bandadas de mojarras suspendidas en el aire, en formaciones de tal belleza que nos hará pensar en cómo debía ser el Mediterraneo hace 200 años. Sargos breados descomunales en una pared embellecida con las eternas gorgonias de infinidad de colores. E incluso en los bloques desperdigados por el fondo hallaremos escorporas, serranos y tres colas.

Una vez al otro lado nos encontraremos en una zona de paso de milanas (aguilas de mar), observar el paso de estas bandadas de hasta 20 ejemplares con envergaduras de hasta 1,50 m. no tiene igual, sus vientres blancos forman mágicos juegos de luz, al mirarlas desde el fondo y contra el resplandor del sol. Y el dento, ese viajero que muy raras veces nos acompaña durante nuestras breves incursiones en el mar, se muestra con todo su esplendor de acero y con su inconfundible frente, boquiabiertos, desearemos que no sea tan esquivo y esperaremos a que se acerque para inmortalizarlo con nuestra cámara.
LLegados a la zona donde se juntan el Tasco Gros y el Carall Bernad decrece la profundidad hasta unos - 6 m. Aquí hallaremos unos bloques con espacios entre ellos por donde pasar, zona de corvallos, los encontraremos inmoviles dentro de estas cavidades acompañados de mojarras y sargos, una asociación muy curiosa, un lujo para el escafandrista, visión mágica como la que más.
La parada de seguridad la podemos realizar encima de estos bloques situados entre - 5 y - 3 m. de la superficie gozando con la visión de lisas, doradas descomunales y lubinas, dando el toque final a la más espectacular de las inmersiones de les Medes.
