ENFERMEDADES DE LOS PECES QUE PUEDEN AFECTAR AL SER HUMANO

LA CIGUATERA.
El ciguatoxismo o ciguatera es una enfermedad derivada del consumo de peces o moluscos, por ejemplo marisco o caracoles (precisamente es de estos últimos de donde recibe su nombre:
La cigua es un caracol (Livonia pica, típico del Caribe).
La causa de la enfermedad es un conjunto de toxinas, entre ellas la ciguatoxina, la maitotoxina y la escaritoxina, que proceden de algas verdeazules de los géneros Lyngbya, Gonyaulax, Gambierdiscus, Gymnodium, Pyrodinium, dinoflagelados unicelulares y
móviles.
Éstas son las causantes de las conocidas mareas rojas, que pueden darse al ascender la temperatura del agua por encima de 10ºC, típicas en el Caribe, Nueva Inglaterra, Mar del
Norte y Canal de la Mancha.
Forman parte importante del páncton: son la base de la alimentación de muchos organismos superiores marinos, en los cuales se acumula. También es posible que el pez o molusco acumule la toxina por medio de la cadena trófica. De cualquier forma, este animal no resulta afectado, sino el que lo ingiera; es más frecuente en el hombre que en otros animales.
También hay que tener en cuenta la diferente sensibilidad frente a la ciguatoxina; un gato muere rápidamente si resulta afectado; en cambio, en el hombre hay una letalidad del 5-8% (mueren alrededor de 250 personas cada año en todo el mundo).
La causa de la muerte es la parada respiratoria al dejar de funcionar el músculo diafragma.
La ciguatoxina es termoestable, en consecuencia no se destruye al cocer el pez. Remarcamos que es resistente a los jugos gástricos, por lo cual pasa al intestino, donde se absorbe. Al estar compuesta por varias substancias hidrosolubles y liposolubles, todas ellas inco loras, que quedan acumuladas sobretodo en el agua de cocción; en el pescado o marisco queda en las víceras, las gónadas y en el tejido muscular. Además cuanto más grande sea, más toxina tendrá acumulada, y más grave será la intoxicación, por lo que hay que prestar especial atención a los tiburones, barracudas, guajos y doradas. También se han descrito casos en meros, palometas, carángidos, peces cirujano, peces ballesta, salmonetes, lábridos, espáridos. Se han descrito hasta en 400 especies diferentes.
No obstante, no se puede identificar en el pez antes de comerlo. Es más leve la de ingestión de pescado que la de marisco.
Los filtradores acumulan mucha ciguatoxina, que queda en branquias y sifones
El mecanismo de acción: parece ser que la ciguatoxina bloquea los canales de sodio de la membrana celular, aunque antes se creía que inhibía la colinesterasa. Al bloquearse estos canales se incrementa la permeabilidad al sodio de la membrana, con lo cual la despolariza. Puede afectar hasta a la fuerza y frecuencia del latido cardíaco.
Sintomatología: alrededor de las primeras dos horas después del consumo del animal contaminado (no más tarde de un día y medio) se empieza a notar debilidad. Los siguientes síntomas son un compendio de los que se han descrito en diferentes pacientes, lo cual no implica que tengan que producirse todos necesariamente ni excluye que pueda haber otros. Se pasa rápidamente a un cuadro gastrointestinal inespecífico: anorexia, náuseas, vómitos, hipersalivación, diarrea y dolor abdominal.
Rápidamente dejan paso a un cuadro nervioso, más duradero, caracterizado por una incoordinación en los movimientos, parálisis musculares, dolores musculares, adormecimiento y pinchazos en pies, manos y labios (con una sensación como si se cayeran los dientes), picores, bradicardia, mareos, vértigo, sensación de flotar en el aire, dificultad de palabra; también se han observado casos de incontinencia urinaria e incluso ataques epileptiformes y fenómenos de inversión de la sensación térmica.
Este cuadro nervioso puede prolongarse hasta tres meses, agravándose por el consumo de bebidas alcohólicas, e incluso de más marisco o pescado. En animales se ha descrito también incremento de lagrimeo, miosis, dificultades respiratorias, cianosis, pérdida de reflejos y postración.
Se diagnostica por serología, es decir, a partir de una muestra de sangre. Como son pruebas lentas, al sospechar de ciguatera, mejor proceder a tratar, bien provocando el vómito y seguido por catarsis o bien mediante un lavado gástrico. Con carbón activado se retrasa la acción de la toxina. Se puede instaurar una fluidoterapia a base de suero salino fisilógico (e incluso solución glucosada) para forzar la diuresis. También se puede administrar manitol por vía intravenosa con una dosis de 1g manitol/Kg PV en 30 min. Si hay bradicardia se puede combatir con atropina en una dosis de 0.5 a 2 mg, también intravenosa, en bolus. Cuando haga falta habrá que proceder a realizar ventilación asistida.
Pronóstico. Recupera entre unas horas y dos días en los casos más leves, aunque persista algún síntoma (disestesias en la cara o extremidades) algunas semanas.
Evitar la ingesta de pescado, marisco y alcohol durante la recuperación, para evitar recaídas.
Profilaxis: tiene poca importancia sanitaria (todavía no hay antídotos), pero mucha importancia económica, ya que afecta a la venta de marisco de los próximos meses una marea roja.
Se prohibe recoger, vender y exportar allí donde haya una marea roja. Tiene además importancia ecológica porque por estas mueren colonias enteras de aves marinas. Se han descrito síntomas alérgicos (irritación conjuntival, asma, tos) en los que viven en zonas costeras con marea roja, por la pulverización de la toxina por las olas del mar.

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