
Mi primera relación en mi adolescencia con el buceo,
consistió en cargar un interminable ejercito de bibotellas.
Allá por el año 76, trabajaba como mecánico
de material de inmersión en una conocida empresa de Barcelona.
La verdad es que creo que el termino multitarea, tan en boga en
la era de los interactivos, la inventamos nosotros por aquella
época. Fabricábamos hebillas y atalajes, fundíamos
plomo para lastre, reparábamos todo tipo de artefactos
los cuales hoy en día son historia. Pero si alguna vez
he sentido verdadero miedo en este mundo del buceo, ha sido cargando
botellas.
La instalación era modélica. Poseía un pozo
con agua dotado de una gruesa reja, instalada con el fin de contener
una explosión. Una batería de botellas industriales
para cargar por transvase y un sistema de válvulas con
el que controlábamos la estación.
En realidad mi temor jamás fue por la instalación,
en aquellos tiempos lo que daba miedo eran las botellas. Circulaban
innumerables equipos de 150 ATM, monobotellas y bibotellas. La
gente se sorprendió al llegar los tanques de 200 ATM, por
lo que, con la lógica de la época, te intentaban
sobornar con una generosas propinas si las cargabas hasta 200
ATM, 50 ATM por encima del nivel permitido.
La prueba rápida de la época para intuir el estado
interno de una botella, consistía en sacudirla para ver
si se oía ruido en el interior. Si se oía como si
tuviese arena dentro, mala señal. Invariablemente, una
botella que sonaba, contenía una cantidad considerable
de acero oxidado.
Creo haber tenido una gran suerte. Deje de trabajar en la empresa,
una semana antes de que reventase un monobotella de 15 litros,
demoliendo prácticamente la sala donde estaba instalado.
Creedme, de verdad que me libre de una muerte cierta.
Por fortuna no había nadie allí por lo que no hubo
que lamentar ninguna perdida humana. En realidad la causa del
accidente, fue que se cargo una botella de 150 ATM, hasta 225
ATM, el máximo que permitía el compresor antes de
que saltase la válvula de seguridad. Un olvido de un operario,
que pudo acabar mucho peor.
Permitidme que os cuente esta anécdota, pero creo que poca
gente tiene verdadero conocimiento de lo destructiva que puede
ser una botella en mal estado.
Hace 7 años, volví de nuevo a trabajar como operario
de una estación de carga en Baleares, por lo que me encontré
de nuevo con situaciones verdaderamente alarmantes. Botellas con
mas de 5 años sin pasar el contraste, procedentes de barcos
que atracaban en el puerto y que dichas botellas, llevaban años
en la sentina a la espera de una nueva inmersión. Eso es
lo que te encuentras en una estación de cargas. Botellas
anónimas, con tu nombre escrito en ellas.
Existen mil anécdotas dignas de la mas sangrienta película
"Gore".
Una muy curiosa pertenezca a la época de los chalecos con
botellin (Fenzi y demás). Se cargaban por transvase, conectándolos
al grifo de la botella. La entrada de agua salada en el botellin,
era usual, por lo que la corrosión se comía las
paredes internas en un santiamén, convirtiéndolas
en verdaderas bombas de mano (nunca mejor dicho). El caso al que
me refiero, el hombre sujetaba el botellin con las manos mientras
trasvasaba el aire. Al reventar la botella, le voló prácticamente
la mano.
Otra bastante mas salvaje, el la de un guiri que provisto de su
propio compresor portátil, cargaba botellas prácticamente
a domicilio. Para enfriarlas y protegerse de una posible explosión,
la cubría con un colchón inchable (mojado, eso si).
La explosión de una botella le voló una pierna.
La conclusión que debemos sacar de esto, es que algo que
parecía tan simple pueda acabar en un verdadero infierno.
Hoy en día del año 2002, la cosa ha cambiado. Por
suerte, el aire se cuida en la actualidad. Es francamente difícil
que continúen sucediendo accidentes de este tipo con la
calidad del servicio que hallamos en los centros de buceo. Además
la concienciación a través de algunos medios especializados
en cuanto al contraste y timbrado de envases de alta presión,
por parte de la Delegación de Industria de cada Comunidad
Autónoma, sumado a la negativa de cargar botellas sospechosas,
en centros de buceo autorizados, ha sido el final de esta situación.
Sin embargo, algún que otro tarado sigue intentando sigue
tentando a la suerte. La información procede de un director
de una escuela de buceo. Al presentarse en el centro, un buceador
con un monobotella de aspecto muy sospechoso y obviamente fuera
de contraste, se detuvo a examinarla detenidamente.
En delegación de industria, una botella que no pasa la
inspección es sistemáticamente taladrada con el
fin de impedir su utilización. En el caso que nos ocupa,
este elemento había sellado el orificio con un tornillo
de acero y teflón..
Si la botella no hubiese sido chequeada previamente, el tapón
habría salido disparado como un proyectil por la tremenda
presión durante el proceso de carga, con el consecuente
peligro de accidente. Por supuesto que el riesgo no era para este
ignorante, sino para el operario de la estación de carga.

El fin de este articulo es concienciar a los usuarios de envases
de alta presión para la practica del buceo, de que se debe
tener un respeto a esos cilindros que llevamos a la espalda.
No dar golpes ni al cilindro ni a la grifería.
Jamás dejar una botella con el grifo abierto bajo el agua,
si esta vacía, entrara agua en su interior, provocando
corrosión.
Contrastarlas según la normativa de industria de tu comunidad.
Respecto a las estaciones de carga, mi consejo es que solo
acudáis a centros con instalaciones adecuadas. Para que
las podáis evaluar os daré unas directrices.
Las botellas se cargan sumergidas en agua. De ese modo no se calientan
excesivamente y si el grifo tiene perdidas, se aprecia claramente
para su reparación.
Las botellas están en un foso de contención de hormigón,
con una gruesa reja y un pasador de seguridad.
La instalación debe tener una válvula de sobrepresión
para evitar pasar de la presión de carga de las botellas.
Los filtros deben cambiarse según las especificaciones.
Los latiguillos, no deben presentar erosiones ni rozaduras por
las que asome la malla metálica interior.
El compresor se debe purgar (en el caso de que esta operación
no sea automática), según las especificaciones del
compresor.
Los vertidos de la purga deben ser depositados en un contenedor
adecuado (nunca vertidos a la red de alcantarillado) y depositados
en un deposito de recogida de aceites, todas las comunidades tienen
puntos de recogida de aceites usados.
Esquema de una instalacion.En cuanto a el uso de compresores portátiles, debemos
pensar en eliminar los máximos riesgos posibles.
Alejar lo mas posible la toma de aire de la salida de gases del
compresor (en los dotados de motor a gasolina).
En el caso de no disponer de un recipiente adecuado, sumergir
los tanques en el mar para su carga, atándolos con un cabo
a cubierta (pedir los latiguillos mas largos para que lleguen
al agua).
Solo cargar botellas garantizadas. Si te estalla una botella bajo
la línea de flotación, te iras a pique.
La instalación debe tener una válvula de sobrepresión
para evitar pasar de la presión de carga de las botellas.
Los filtros deben cambiarse según las especificaciones.
Los latiguillos, no deben presentar erosiones ni rozaduras por
las que asome la malla metálica interior.
El compresor se debe purgar (en el caso de que esta operación
no sea automática), según las especificaciones del
compresor.
Por supuesto jamás tires los vertidos del compresor al
mar. Son contaminantes. Recógelos en un recipiente, al
llegar al tierra, tiralos en un punto de recogida de aceites usados
(hay uno en todos lo puertos).
