DESEMBALSES INÚTILES

Dr. Rafael Araujo
Museo Nacional de Ciencias Naturales (C.S.I.C.)

Publicado el día 8 de septiembre de 2003 en la página 26 de Heraldo de Aragón, dentro de la sección Tribuna Ajena.


No estaban equivocados aquéllos que hace pocos años aventuraban que se iba a escribir mucho sobre la invasión del mejillón cebra en España. En noviembre de 2001, este mismo periódico anunciaba la primicia de la invasión, siendo pionero en el tratamiento periodístico de la especie. Hay que mencionar el merecido premio Ramón Pignatelli 2002 que recibió D. José Juan Verón, redactor de HERALDO, por su dedicación a informar a la sociedad sobre los importantes riesgos del mejillón cebra.

Como efectivamente mucho se ha escrito, el presente artículo sólo se centrará en el análisis de la última y más sonada noticia de la que el citado molusco ha sido protagonista. Hemos leído que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que ya hace unos meses comenzó a actuar para luchar contra el mejillón cebra, ha propuesto el vaciado de los embalses de Ribarroja y Flix, en el Ebro, para erradicar al molusco invasor. Como biólogo especialista en bivalvos de agua dulce me siento obligado a intervenir en el debate suscitado frente a tan aventurada solución. Creo además que mi condición de asesor del Departamento de Medio Ambiente de la Diputación General de Aragón para la conservación de los moluscos dulceacuícolas, así me lo exige.

No miento si digo que tardé en creer en la veracidad de la noticia. Que se pensaban vaciar dos embalses de más de 250 hectómetros cúbicos de agua para eliminar "por emersión" a una gigantesca y prolífica población de mejillón cebra que los tapiza no es fácil de ser tomada en serio. Voy a intentar explicar, sin entrar en otros problemas técnicos o sociales sin duda de difícil solución (salubridad, pesca, riegos, utilización del agua desembalsada, movimiento de fondos contaminados,...), que tal esfuerzo será inútil. Tanto la topografía de los embalses como su conexión con ríos tributarios también contaminados, al menos en su parte final, impide dejar en seco todas las colonias de mejillón cebra por el método sugerido. Esta afirmación se basa en el conocimiento de la biología de la especie, caracterizada por su enorme capacidad de resistencia y fertilidad. Según hemos comprobado, ejemplares aislados de mejillón cebra resisten vivos más de una semana fuera del agua. Imaginen el fondo irregular de los embalses tapizado de mejillones con sus pozas, cuevas y balsas imposibles de desecar. Los testigos instalados en Ribarroja indican densidades de varias decenas de miles de mejillones por metro cuadrado a diferentes profundidades. Si se baja el nivel del embalse durante el tiempo necesario para que todos los mejillones emergidos se sequen (¿un mes, dos?), podrán morir los ejemplares que tapizan las orillas emergidas, pero la población del fondo sobrevivirá. Será precisamente este contingente, ayudado por el que tapiza el fondo de los ríos que vierten a los embalses y las infraestructuras ya contaminadas, el que en la primavera siguiente producirá nuevas larvas en número de hasta 100.000 por cada hembra. Los mejillones pequeños, que sobreviven más fácilmente protegidos en charcas o colonias donde se mantiene la humedad, son maduros sexualmente, puesto que el mejillón cebra es fértil desde su primer año de vida. De este modo, se volverán a colonizar los embalses en su totalidad. Este escenario puede complicarse más en el caso, no del todo improbable, de que existan poblaciones de mejillón cebra aún no detectadas aguas arriba, o, más factible, de que se produzcan nuevas invasiones. Hay que saber también que el agua embalsada favorece enormemente el desarrollo de las poblaciones de mejillón cebra, por lo que solamente en el improbabilísimo caso de que se eliminaran todas las presas del Ebro y sus correspondientes embalses, la medida propuesta podría tener algún resultado positivo a medio o largo plazo.

Sin duda habrá quien piense que tras una propuesta tan absurda como la de los desembalses se oculte algún motivo oscuro. La forma en que la propuesta salió a la luz, con una extraña asociación entre la CHE y el Consorcio para la Protección Integral del Delta del Ebro (CPIDE), el ninguneo de todas las partes implicadas, y el trasvase del Ebro como telón de fondo, así podrían indicarlo. Aunque la intención de este artículo no es la crítica política, sino la información científica, tampoco quiere pecar de ingenuidad. La fecha en la que la propuesta ha sido lanzada, aprovechando el mes de agosto, y más importante aún, la total ausencia de respaldo científico a su efectividad, deben ser tenidos en cuenta a la hora de su evaluación.

En definitiva, no existe ni la más mínima probabilidad de erradicar la plaga del mejillón cebra del Ebro con el desembalse de Ribarroja y Flix. El sentido común y el conocimiento nos dicen que la propuesta, parece que finalmente rechazada, era irresponsable, despilfarradora, de consecuencias sociales y ecológicas imprevisibles y fundamentalmente, inútil.