
SATISFACCIONES
Cuando por primera vez oyes hablar del hockey subacuático, es fácil que lo primero que te venga en la cabeza sean frases como "Ya no saben que inventarse" o "eso sí que es una broma con gracia". Pero si tu curiosidad te pide más explicaciones, entonces te adentras en un nuevo mundo que solo puede traerte satisfacciones.
A.García/A.López
Así es, el hockey subacuático me enganchó
desde el primer día, hace ya unos años, cuando unos
compañeros de la Facultad de Biología de la Universidad
de Barcelona me insistieron en que fuera a probarlo.
Recuerdo muy bien la sensación que tuve en ese primer entrenamiento.
Al llegar a la piscina, ya estaban todos los jugadores nadando,
con sus aletas, gafas y tubos, sus sticks en la mano, calentando
los músculos para luego zambullirse y hacer un partidillo.
Intenté hacer lo posible por entender el juego y hacer
un buen papel, y cuando todo terminó, solo tenía
ganas de asistir otra vez y enterarme un poco más de cómo
funcionaba este deporte explosivo.
El hockey subacuático nació en Inglaterra hacia los años 50 del siglo pasado. Fueron unos pescadores subacuáticos que querían conservar su forma física y apnea durante el invierno quiénes se lo inventaron. A lo largo de todo este tiempo, es sorprendente la rapidez con que se ha extendido por todo el mundo. Cada año existen nuevos países que se añaden a practicar este deporte, y dentro de cada país van surgiendo nuevos equipos en diferentes localidades.
En España, el hockey subacuático llegó
hace más de ocho años. Un jugador de la Selección
Francesa, Laurent Alquier, se trasladó a Barcelona, y con
él trajo este deporte que lo tenía fascinado. Se
dirigió al CIB (Club Inmersión Biología),
y allí se le dio la posibilidad de iniciar los primeros
jugadores del país. Al cabo de dos años desde el
primer contacto con el club, en 1997, ya se participó en
el VII Campeonato de Europa, donde la selección Española
en ese momento estaba formada íntegramente por jugadores
del CIB.
Ahí fue donde yo entré en el club, y en ese primer
Campeonato internacional, descubrimos el hockey oficial. Nos dimos
cuenta que era muchísima la gente que lo practicaba, conocimos
el arbitraje (hasta el momento no sabíamos como funcionaba),
y aunque los resultados fueron los de unos jugadores que empezaban,
fue tanta la ilusión durante esos días de competición,
que hablando sentimentalmente, para mí fue el mejor campeonato
en el que he participado.
El CIB, como otros clubs que han ayudado al hockey subacuático, hasta ese momento se dedicaba al mundo de la immersión. Con los jugadores de hockey se llegó a un pacto que era beneficioso para ambas partes: el club, por conseguir nuevos socios y por la difusión de su nombre a nivel mundial, y los jugadores, por tener a un club que les representaba y les acogía.
Desde el año 1996, además de la gran cantidad de equipos nuevos que han aparecido, el nivel de juego en España ha ido en aumento. Esto ha sido gracias a la participación en las diferentes competiciones internacionales, y ya en estos últimos años, también las nacionales, como el Campeonato de España y los otros tantos desarrollados en las distintas Comunidades Autónomas.
Las dos vertientes que conviven en este deporte, la competitiva y la de diversión, consiguen que la mayoría de gente que lo prueba se mantenga fiel a su práctica durante algunos años. Algunos sienten que su esfuerzo es compensado por las nuevas relaciones humanas que surgen, otros creen que la sensación de competir es más que gratificante.
El hockey subacuático ha abierto nuevos caminos a muchos clubes, ofreciendo nuevas modalidades a sus socios y haciéndose más atractivos a nuevos espónsors. En el caso del CIB, son varios los jugadores que hasta estas fechas han decidido hacerse submarinistas, después de comprobar que el agua les atrae.
En España, la FEDAS (Federación Española de Deportes Subacuáticos) promociona el deporte facilitando parte del material a cualquier club que, ilusionado con la idea de ponerlo en práctica, se despierte del anonimato. Lo que es más difícil de obtener son el stick y el disco. Las porterías, gorros, guantes, gafas, tubo y aletas se consiguen sin problema. Inicialmente no son necesarios más de dos carriles de una piscina de 25 metros. Este espacio ya es suficiente para tener una primera idea, para dar los primeros toques y aprender a moverse con el disco. Muchos clubs empiezan así y van mejorando las condiciones a lo largo del tiempo. La FEDAS también subvenciona exhibiciones y cursos para facilitar la difusión por donde haga falta dentro del país.
Actualmente existen jugadores en Figueres, Girona, Igualada, Lloret de Mar, Madrid, Sevilla, Tarragona, Valladolid, Vigo, Vitoria, Barcelona Así es, con un poco de ilusión y ganas, es muy fácil fundar nuevos equipos y en consecuencia enriquecer las competiciones nacionales y hacer aún más atractivo este deporte que sólo por su nombre, rompe esquemas. A cualquier amante del medio acuático le recomiendo que no deje pasar la oportunidad de probarlo.
Margot Giménez Gelpí
Jugadora de hockey-sub
Artículo cedido por:
FECDAS
FEDERACIÓ CATALANA D'ACTIVITATS SUBAQUÀTIQUES
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