Los huevos de marisco

Hace unos años tuve la inovidable experiencia de conocer Cuba, esa maravillosa isla caribeña idónea para la practica de cualquier deporte submarino. Una gozada, una muy buena excusa para salir de vez en cuando hacia lugares lejanos, en busca de aguas más cálidas y transparentes.

Es de dominio público que se pasa hambre en la Isla, no es ningún secreto, por lo que me sorprendí aún más con la colosal fauna piscícola que posee. Es una incongruencia que semejante reserva de proteinas, situada además a poca distancia de la superficie, sirva de pasatiempo a los turistas pudiendo alimentar a gran número de ciudadanos cubanos. Y la explicación puede ser tan obvia que nos pase desapercibida, la gran mayoría ni tienen los enseres necesarios para la pesca ni la capacidad de adquirirlos.

Pensando en ello me dirigí hacia una embarcación de pescadores de langostas en los Cayos con la intención de pasar un rato con ellos y conocer los entresijos de su trabajo. Los cubanos son la gente más dulce del mundo, admiro en particular su entereza. En esa época (1994) estaban padeciendo el segundo año del "periodo especial", los cortes de fluido eléctrico eran comunes en la Habana, tanto como la falta de combustible imposibilitaba la vida cotidiana. Sin embargo con su habitual calma y optimismo, salían adelante con grandes dosis de imaginación y paciencia.

Fumando unos "Populares", el tabaco negro de la isla, y compartiendo unos roncitos salimos del puerto hacia la mar azul, radiante bajo ese sol que sólo podía ser caribeño. La embarcación es un cúmulo de objetos de lo más disparatado, el motor fueraborda de 60 Cv., un Evinrude prehistórico y tartamudeante, se alimenta de un depósito de combustible que consiste en un bidón de plástico al que se ha acoplado una manguera. Al estar abierta y con el zarandeo de la embarcación salpica constantemente de combustible la cubierta, sin embargo todo el mundo fuma sin hacerle ningún caso.

Pescan la langosta con nasas construidas de cañas y hojas de palmera atadas con alambre, en su interior disponene un pedazo de cebo (barracuda o jack fish) y las largán por la borda con las primeras luces del día. Siempre aseguran de que estén correctamente balizadas para poder localizarlas fácilmente. Ya por la tarde vamos a ver qué ha caido en las trampas. Al recoger las primeras nasas aparecen ante mi los ojos de unos suculentos crustáceos. Para mi gusto la langosta es una delicia, estoy seguro de que vosotros asentireis al respecto. Una langosta fresca es un plato excelente y tal como la preparan en la isla, especiada con arroz, resulta un atractivo manjar.

Armados de una galga ( tabla con la que se determinan las dimensiones) miden la longitud de la cola desechando las que no alcanzan la talla comercial. Ante mi sorpresa tiran una langosta al agua que pesará sus buenos 2 Kg. Le pregunto si se ha vuelto loco y sonriendo me dice que está llena de huevos. Una sencilla lección de cultura medioambiental, tanto que cae por su propio peso. Otros de los seres atrapados en la nasa también vuelven al mar de inmediato, pequeños peces cirujanos, jóvenes peces cofre, crías de peces globo y un pez trompeta de más de 50 cm.

- "No se comen" - dice el hombre, con su perpetuo cigarro en la boca. El tetrodón posee un hígado muy venenoso, aunque sí se come en el Japón. El "Fuju", un plato muy particular, para prepararlo se sigue un curso especial en el que se enseña a retirar la partes tóxicas. Dicen que no merece la pena vivir sin haberlo probado; otras culturas, otras costumbres.

La vuelta con el sol poniéndose y dos bidones de suculentas langostas que se agitan con el traqueteo del barco hacia su destino final, la cocina de los turistas, es algo a rememorar. Nuestras capturas se aderezarán y venderán a 10 $ (al cambio de la divisa en esa época), lo suficiente para proporcionar un modo de vida en un país imposible.

Una de las mas habituales especies capturadas y puestas a la venta con huevos, la Cigala (c) by Toni Romero

Si has llegado hasta aquí te preguntarás a qué viene esta historia, a cuento de que en los mercados de nuestro país es habitual encontrar a la venta ejemplares de diferentes especies cargadas de huevos. La cigala se lleva la palma, nécoras, centollos (salvajes), bogabantes, cangrejos o cigarras de mar se exhiben al público utilizando sus huevos como señuelos.

- "Señor, mire que cargadas de huevos vienen"-. Numerosos alevines y aún más, un futuro desperdiciado inútilmente. Tales ejemplares deberían volver al mar, es tan simple como mirar con tiento al seleccionar el pescado y el marisco en la embarcación. Aunque en determinadas artes de pesca ni aún así puede evitarse, recordemos que 2/3 de lo que sube un arrastrero a la superficie vuelve al agua por no ser comercial y la mayoría ya muerto. Sus redes arrasan con todo lo que encuentran a su paso, gorgonias, corales, algas y cualquier tipo de vida bentónica caen ante tal guadaña para ser izados a un mundo extraño, donde morirán sin provecho de nadie. Pero volvamos a nuestros cubanos, a pesar de vivir en un mundo de necesidad constante, jamás harían algo que perjudicase el porvenir de sus aguas. Comprenden la necesidad de conservar su mayor despensa, la que siempre les dará de comer. La pesca artesanal es la más inteligente forma de cosechar el mar. Los palangres, las redes de deriva, el arrastre y la pesca indiscriminada, por no hablar de la contaminación, son los jinetes del apocalipsis de nuestro mundo azul.

Los países menos industrializados (y no todos) son los que ostentan un mayor grado de respeto con sus aguas, gracias a un bajo índice de contaminación industrial y a la vigencia de métodos ancestrales de pesca. Aún así, en alguno de ellos la introducción del cianuro o la dinamita ha causado estragos en la fauna y sobre todo en el coral. La implantación de estos nuevos hábitos viene de la mano, curiosamente, de las propias gentes del país y no por las prácticas de los extrangeros.

Puesta de huevos de sepia (c) by Toni Romero

En mis queridas Islas Canarias siempre descubro apesadumbrado gran cantidad de tamboriles (peces globo) muertos y resecados al sol, en las escolleras donde se pesca con caña. Es muy triste que aguas tan maravillosas estén deficitarias en vida. Tenerife sur está literalmente arrasado por la acción de las nasas. En una de mis últimas inmersiones, en esta Isla en la que los fondos de roca basáltica son desde antaño un edén, me sorprendió la visión de más bien un desierto marino. Sólo los habituales cangrejos flecha (Sternoinchus seticornis) con sus patas de alienígena y los habituales peces trompeta sobrevivían en un hábitat colonizado por los erizos, una lástima.

Así se determina la proliferación de especies oportunistas, al desaparecer un depredador de la cadena alimentícia se ve beneficiada su víctima. ¿Puede haber también una relación en el aumento de la población de medusas y la extinción de sus depredadores, la tortuga, el pez ballesta o el pez luna?. Las superpoblaciones de erizos ¿son a causa de la desaparición de sus depredadores o por el contrario, son consecuencia del aumento de los fosfatos en el agua y el posterior incremento de las algas ?. En un medio con un punto de equilibrio tan complicado, como muy bien nos avalarían los biólogos, cualquier cambio por simple que nos parezca alterará la vida de sus ecoistemas.

Está claro que resulta imposible dejar de explotar el mar, es un bien de la raza humana pero que se debe administrar con criterio. Es preciso avanzar en el campo de la acuicultura en detrimento de la pesca no selectiva e industrial. Estoy seguro de que la generaciones más jóvenes, gracias a una educación más racional con nuestro entorno, respetarán más el medioambiente, sin embargo la desidia, la comodidad o el caciquismo son una herencia del pasado que arrastramos como una losa. Todavía se pueden ver en nuestro país vertidos incontrolados a traves de emisarios submarinos, aguas negras, resíduos agrícolas e industriales se derraman mientras leéis este artículo.

He sido testigo de cómo se echan en el Ebro las aguas residuales de los procesos de manufactura de las fábricas situadas a su margen, acciones de empresas que poseían depuradora pero que no la utilizaban. Veo todos los días mi vecino Llobregat, una cloaca pestilente a la que, entre otras, una papelera vacía aguas sucias y contaminadas. Mientras, en Salobreña (Granada) una alcoholera evacua al mar los residuos de vinazas a través de un emisario.

La guinda del pastel es el controvertido PHN, un disparate como pocos. Si sigue adelante acabará con el Delta del Ebro, un lugar que nos pertenece a todos. Un sin sentido que demuestra hoy, en el año 2001, que las desigualdades de un país se compensan a partir de la erradicación de sus ecosistemas.

Este es nuestro país, amigos. Sin embargo no os preocupéis, como dice el Presidente Aznar, -"España, va bien".

Publicado en Buceo 21 © by Toni Romero 2001