El Síndrome del instructor.
Hace ya más de cuatro años que decidí volver al mundo subacuático para dedicarle el resto de mi vida, una milimetrada decisión despues de mi experiencia como fotográfo en la árdua disciplina de la publicidad.
Recuerdo cómo obtuve mi titulación de buceo en el CRIS, en el año 78, en aquella época la metodología era más bien militar, escapes libres a - 20 y - 30 m. o saltos al agua desde un buque de la armada con una borda de 5 m. son una pincelada de las trepidantes prácticas que debían realizarse. En fin, muy interesante aunque a menudo peligroso y sobre todo no apto para todos los miembros del grupo.
Fue para mí un soplo de aire fresco descubrir los nuevos sistemas de enseñanza cuando renové las credenciales y me propuse mejorar mi nivel de buceo. Los cursos de PADI, ACUC o FEDAS son más racionales y consiguen que el buceo sea un deporte seguro para todos. En realidad si sigues sus consejos es imposible que te hagas daño. Los datos hablan por sí mismos, sólo un 0,07 % sufre algún tipo de accidente, un ratio menor del que ostentan los que practican algo tan inocente (y anodino) como el fútbol.
Me decidí por un curso de Dive Master, no es tan complicado como el de instructor y resulta más barato y adecuado a mis necesidades. Tuve la suerte de conocer a Ramón Verdaguer en un curso de biomarina del CIB, en les Medes, y que despues, él fuera mi instructor. La verdad es que Ramón utiliza un método genial para casos como el mío (por entonces tenía en mi haber unas 800 inmersiones), en la parte práctica me presentó a Pablo Torres y me indicó que bajara con él.
Pablo es lo que diríamos un señor mayor. Con su pelo cano y una tranquilidad a toda prueba, baluarte de la astucia que se adquiere con la experiencia, no dudó en llevarme a -45m. en mi primer día. Fue una inmersión apacible, aún más estupenda, él es fotógrafo como yo y por ello ambos buceamos a diferente velocidad de la resto del grupo. Al percatarse de mi tranquilidad decidió continuar a sus anchas y señalándome que lo esperara, se dejó caer por un tubo de piedra en busca de no tengo idea de qué.
En superficie me enseño su Aladín, marcaba - 57 m. "!Coño, con el abuelo!", pensé. Más tarde caí en la cuenta de que era un test al que sometían (supongo) a todos los que alardeaban de su experiencia, una trampa tan simple como contrastar las palabras con los hechos. Para mi fortuna nos hicimos amigos. Recuerdo que durante el curso apareció Javier Nart, con el que tuve ocasión de bucear, y conocí a Manel Gil, un veterano con más experiencia que todos los presentes juntos. Con el tiempo supe lo afortunado que fui al verme rodeado de semejante staff.
Alguien cuyo nombre no voy a citar, me dijo al finalizar el curso: -"!Ahora que no te entre el síndrome del Dive Master..!."-. Imagino que quería advertirme de que no me subiese a la parra con mi nuevo título de buceo, por decirlo de algún modo. Sinceramente, pensé que un papel no tenía mayor importancia. La prudencia y no perseguir el límite siempre han sido mis lemas, siempre he buceado sólo, al menos hasta que fue prohibido. Ahora comprendo que aún así la inmersión en solitario puede ser peligrosa y por supuesto no se la aconsejo a nadie. Pero como ya os he dicho, los que capturamos imágenes "buceamos de otro modo".
!Cómo es la vida¡, precisamente quien me hizo ese comentario acabó el curso a finales del verano y se contagió con el virus de la "encefalopatía espongiforme del instructor" (lo que provocó el fin de su actividad en la empresa de buceo que lo empleaba). Esta enfermedad se contrae tras haber ingerido el manual de instructor de cualquier sistema de enseñanza y no haber sabido digerirlo adecuadamente. Se caracteriza por la absoluta certeza de saberse en lo más que pueda llegar a ser un ser humano: enseñar a sus semejantes el mar. Disciplina más que loable siempre que no se estime que el buceo lo ha inventado uno mismo. El afectado puede llegar a creer que es dios en el barco, situación verdaderamente cruel para sus clientes ya que tendrán que soportar, impávidos bajo el sol y sudando cual alimañas dentro de su traje isotérmico, un tostón de briefig pre-buceo.
Debo señalaros que el síndrome aflige por igual a Dive Master?s e instructores. Allegados míos han pasado en sus manos un infierno de vacaciones en el divino Mar Rojo. Inmersiones a la velocidad del rayo, visitas a pecios atestados de buzos y lo peor, la autosuficiencia con la que miran a esa manada (!quién si no, nosotros!) que tiene el valor de bucear en sus aguas.
Sin ir más lejos, Carma, una videosub amiga mía, me contó hace poco sus andanzas tras el grupo al que la asignaron. Cada vez que paraba para rodar un plano, el insistente tintinear de los tanques de aire del maldito Dive Master, la ponía de los nervios. De hecho hasta aparece en su video como banda sonora.
En consecuencia de todos esos relatos y en línea con la diseccion del buceo que inicié hace dos números, concretamente con la biodiversidad de los especímenes deportivos de distintos países, creo oportuno traer hoy a colación la tipología de nuestros queridos instructores (o para el caso Dive Master's).
- "Maestrus como-molo".
Esta especie procede de la evolución de dos géneros muy conocidos en ambientes acuáticos, "el chulo-piscinas común" y "el cachas de playa".
Se distingue rápidamente por su buen parecido, pelo al viento, sonrisa Colgate, look rompedor, moreno perfecto y la total convicción de ser el más guapo de la embarcación. Tal personaje todavía cree, como prueba de su ofuscación, en que las mujeres caerán irremisiblemente en sus brazos. Alguna razón tendrán de vez en cuando, pero se aferran a ignorar que las mujeres son inteligentes, que son ellas quiénes prefieren una conversación interesante a una exhibición de testosterona. Son tan inofensivos como irritantes.
Es de observar cómo de camino a la inmersión dejan estratégicamente el pantalón del traje isotérmico a la altura del inicio del culo, cosa según creen, muy sexi, es usual el no llevar bañador debajo. ¿Nunca podrán pasar desapercibidos?.
- "Maestrus militaris".
¡Cuidado con él!. Esta especie realizó su aprendizaje en manos militares. Os someterá a todo tipo de torturas innecesarias para conseguir que buceéis como seres humanos. Escapes libres en aguas oscuras y frías, arrastrar la embarcación con la simple ayuda de unas aletas (mientras él, a bordo, goza como un enano al ver vuestro sufrimiento), bajar una zodiac por las rocas de una escollera (cosa que nadie en su sano juicio, haria jamas), ser lanzados a altas horas de la madrugada al mar y tener que volver a nado, sumergirse a - 70 m. después de desayunar o ser izado, por medio de un lazo, a una zódiac que se desplaza a 30 nudos.
Particularmente en los cursos de buceo profesional podemos encontrarnos con condiciones aún más comprometidas y en el caso de que en el grupo haya algún biólogo, seguro que él se las verá moradas. Y es que con la nueva legislación para realizar cualquier trabajo de agua, aunque sea un simple recuento o toma de muestras, es preciso poseer el título profesional. !Ay amigo! Estás al alcance de su poder.
- "Maestrus absolutis".
Posee la convicción de que ha inventado el buceo. Su ego (que ocupa casi toda su masa cerebral) ha crecido correlativamente a su saber, hasta tal punto que considera al mar, los peces, todos los invertebrados y las algas de su propiedad.
Condescendiente hasta llegar a ser insoportable, imparte con gesto cansado sus conocimientos a unos ineptos que jamás podrán estar a su altura. Si domina alguna especialidad, la fotografía por ejemplo, y además es reconocida su teorica erudición por alguna revista del medio, la situación será insostenible. Su pericia en la materia está fuera de dudas, ¡jamás le lleves la contraria o lo critiques!. Aunque tengas fundamentos para ello, ganarías un enemigo para el resto de tu vida.
- "Maestrus bissnero".
Su consigna: -"!Todo por la pasta!".
Es el especialista de los cursos intensivos, aquellos en los que todos acabamos yendo de culo, imparte la teórica a la velocidad de la luz y te apabulla con sus múltiples "chanchullos" en las prácticas. Vende chalecos, reguladores, trajes, aletas, gafas, botellas, cámaras de foto y video, viajes a países exóticos, seguros de buceo, embarcaciones con y sin motor, salidas en grupo con pensión completa y hotel. Organiza además actividades de todo tipo, fiestas de buceo, elección de "Miss piscina" (con auténticos chulos piscina), inmersiones nocturnas y diurnas, bodas y bautizos subacuáticos.
Si pretendes realizar alguna actividad lucrativa con él, estás listo. El dinero circula en una única direccion, hacia su bolsillo. Y si colaboras de gratis (por amistad o compañerismo), creerá que intentas acabar con su estabilidad financiera. Siempre serás su competidor y como dice el refrán: -"Todo vale en los negocios". Te calumniará, bajará los precios, pactará con tus proveedores, engañará, te robará la agenda y copiará tus ideas con una sonrisa en los labios. Nunca pensarás que ha sido él, y sólo él, la causa de tu fracaso en ese proyecto sin importancia que has ideado con toda tu buena intencion.
-"Maestus ecológicus".
Para muestra un botón. En un chalet de L'Estartit nos reunimos varios buceadores biólogos y mi humilde persona para tomarnos una barbacoa. La mayoría vegetarianos (!Uff!!) por lo que optamos por comprar verduras a manta y un conejo para mí. Las prolongadas inmersiones del día me habían dejado exausto por lo que me hundí en el sofá y dejé el asado en sus manos.
Me despertó el humo y el olor a papel quemado. No podeis imaginaros cuál fue mi sorpresa al ver que mi delicioso conejo estaba tostándose sobre un montón de bolas de papel de periódico en llamas. Al inquerirles sobre cómo lo estaban cocinando me contestaron que no utilizaban papel de aluminio para envolver la comida, ellos no iban a contribuir en la desforestación de la selva amazónica. Su discurso me dejó perplejo, cinco años de universidad para comer los alimentos ahumados con la tinta del papel de periódico (que para inri, contiene tolueno) y acabar con un cáncer de estómago. ¡Para llenarle la cara de manos!
En verdad todos los extremismos son nefastos, siguiendo con su lógica nadie debería acercarse a la playa ya que al pisar la arena podemos destruir el habitat de no me imagino qué. En realidad esta especie vive en otro mundo, aunque me declare un aférrimo defensor de la naturaleza no puedo dejar de pensar que existe una linea muy fina, que separa el conservacionismo, con la inbecilidad.
-"Maestus de maestrus·.
Afortunadamente esta es la especie más abundante. Dotado de inteligencia, paciencia, comprensión y una gran mano izquierda, te ayudará a que descubras por ti mismo el denso mundo de la física del buceo. Te guiará en tus primeros pasos en el líquido elemento, prestándote toda la atención que su profesión aconseja. De su mano comprobarás que estás en el mar como en tu casa y nunca te hará sentir como un inútil, la nobleza de su educación clásica le obliga..
Domina varios idiomas, ha visitado infinidad de países y ha buceado en siete mares, sin embargo jamás se jactará de ello. Entre sus habilidades destaca la de saber reparar todo el material que utiliza. Tiene conocimientos sobre gastronomía, electrónica, fotografía, video, mecánica y medicina, por lo que podrá sacarte de cualquier apuro. Y como colofón le encata el buen cine y la música, congeniar con él te será la asigantura más fácil.
Conoce a todo el mundo del medio y de ningún modo hablará mal de nadie. Es tratado por todos y siempre se le alaba, algo increíble con las envidias de hoy en día. En fin, "savoir faire" y un amigo para toda la vida. ¡Cuídalo!.
No todos son malos¡¡
Amigos mos, sintetizando mucho hemos conseguido tipificar a los cinco grandes grupos de instructores de buceo. Ante todo pido disculpas a los profesionales de la enseñanza sub, por si alguien se sintiera aludido y aunque sólo fuera por un artículo escrito con humor (como ya sabréis los que me concéis, esta es mi bandera). Sé a ciencia cierta que todos nos codeamos con alguien que se encuadra en alguna de las tipologías parodiadas, aún en las más raras, pero dejadme que os diga que un elemento extraño (por describirlo de algún modo) no desmerece al resto del colectivo y aún más, ello no nos exime de reconocer su existencia.
Sinceramente, creo que las empresas de buceo deben estar alerta, tener en el staff alguno de los prototipos descritos no es más que una bomba de tiempo (salvo en el caso del -"Maestus de maestrus·), afortunados¡¡)
Trabajar con el público requiere unos atributos mínimos, debe gustar el trato con la gente y no sólo eso, la práctica de esta profesión de ningún modo se asemeja trabajar en un banco, debe gustarte. Ademas la reponsabilidad de nuestras vidas está en sus manos.
Es preciso hacer un acto de reflexión, los buceadores de hoy en día pertenenecen a todos los estratos sociales, por lo que pagar desde 2.500 hasta 5.000,- ptas por inmersión les da derecho a la satisfacción contratada. Más aún si es en un país que no es el suyo, si después de desembolsar el precio del billete te encuentras a bordo con alguno de los personajes más entrañables de nuestra sátira, estás listo. Mi consejo es que (si puedes) cambies automáticamente de centro o de embarcación.
De todos modos siempre cabe echar mano del instinto de supervivencia, dejadme que os haga partícipes de una táctica que os ayudará a dominar la situación. Os habréis percatado de que todas las anomalías descritas tienen su orígen en la conciencia humana, y en mayor medida afectan a su ego. Un método infalible es atacar al origen de este síndrome, para ello conviértele en el protagonista de tu película, ruédale o fotografíale en su medio, identíficale con Galdiator, quién sabe si él también conseguirá ganar el próximo Oscar.
En definitiva patologías, haberlas haylas, pero afectan a los que ya eran cretinos antes de ser buceadores.
