Las especies invasoras.


Desde hace años nuestro Mediterráneo se ha visto colonizado por especies no habituales o alóctonas. Su intrusión en la cadena trófica siempre suele puede ser catastrófica para las especies autóctonas, las que hallamos habitualmente en un biotopo.
Conclusión lógica, sin embargo carente aún de la adecuada atención por parte del público. Una especie que se desarrolla en sus aguas originarias o habituales de un modo sostenible, en ausencia de sus depredadores y en un hábitat propicio dispara su crecimiento ocupando un espacio destinado a otras especies.
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Hecho observado y contrastado desde hace décadas¿¿??. La Asparagopsis armata, alga procedente de Australia y Nueva Zelanda, apareció en aguas Mediterráneas y del Atlántico en el año 1925. Indigesta para los peces autóctonos, se ha extendido por todo el gran parte del Mediterráneo Occidental y aún no ha parado su colonización. Se distingue fácilmente en inmersión por los fragmentos pardos que se adhieren inmediatamente al neopreno al acercarnos a las rocas de una zona afectada. De ese modo, en artes de pesca, anclas o en el agua de la sentina llegó desde las antípodas hasta nuestras aguas, donde ha hallado un espacio para desarrollarse.
Sin embargo, no todas las especies aloctonas son tan relativamente inofensivas como la Asparagopsis armata. La más famosa de todas las algas aloctonas es sin duda la Caulerpa taxifolia, conocida popularmente como el alga asesina.
La Caulerpa taxifolia, un alga tropical peligrosa para el ecosistema vegetal marino, está colonizando las aguas del Mediterráneo. Existen seis países afectados Túnez, Croacia, Italia, Mónaco, Francia y España (en Mallorca cala d'Or, cala Llongua y Porto Petro, donde actualmente ocupa 30 Ha.) más de 70 localidades conocidas, con 13.000 Ha implicadas y ocupa más de 180 km de linea de costa, y se conoce además que en las costas de California ha invadido cerca de 23.000 metros cuadrados de fondos marinos (en la Bahía de Huntington) y también se ha hallado en la costa sudeste de Australia (en las templadas aguas de New South Wales, y más concretamente en Port Hackint, Lake Conjola y Careel Bay). Nada hace pensar que el avance de esta alga vaya a detenerse.
Utilizada para la decoración de acuarios en los 80', fue a parar al mar (según dicen) desde un acuario de Mónaco. Los expertos sin embargo barajan la posibilidad de que surgiera años antes como resultado de los experimentos sobre algas exóticas (a nosotros no nos consta que se hicieran experimentos con ella, sino más bien que en algún momento mutó y adoptó características que la hicieron ideal para ser cultivada en acuarios: aunque se desconoce el lugar de origen y la fecha en que empezó a ser utilizada la especie como alga de exposición- ya en los años 50' se utilizaban varias especies del género Caulerpa-, en los años 70' los especialistas de los acuarios de Stuttgart remarcaron las características extraordinarias de una cepa de Caulerpa taxifolia al presentar un desarrollo regular sin regresiones como la mayor parte de las otras algas de exposición, ser muy densa permitiendo ser el refugio de especies miedosas, ser muy resistente y decorativa y reproducirse por esquejes, hecho que facilitaba enormemente su cultivo en acuario. Fue por todo ello que esa cepa fue seleccionada y distribuida en la rueda de intercambios de material de exposición que se dan entre los acuarios públicos) en un acuario tropical alemán o en Australia. Los científicos coinciden en que los acuarios son un medio eficaz de diseminar la Caulerpa taxifolia en nuevos ámbitos pero señalan que no se debe a ellos sus propiedades invasivas. Biólogos de la Universidad de Ginebra recuerdan que hay una población tropical de esta familia de algas de esta especie en el Mar Caribe, en el Mar Rojo y en el sudeste asiático, pero que no tienen el carácter colonizador de la Caulerpa taxifolia. Primero tendrán que conseguir la confirmación de su origen natural, y al respecto hace dos años Jan Pawlowski y Olivier Jousson, investigadores del Instituto de Zoología y Biología animal de la Universidad de Ginebra, analizaron varias muestras del alga provenientes de varios lugares del Mediterráneo y descubrieron que todos los ejemplares eran genéticamente idénticos. Se identificó incluso el ADN de la variedad encontrada en las costas de California y encontraron que pertenecen a la misma cepa del Mediterráneo.

Pradera de Caulerpa, en ella no hay lugar para otras especies de algas. Pared infestada de Caulerpa taxifolia, obsérvese el rizoma por el cual se reproduce. Foto © by Dr. Ballesteros

Afecta directamente la vegetación y resto de algas, especialmente las praderas de Posidonia oceanica, fanerógama endémica del Mediterráneo que realiza un papel fundamental para el ecosistema suministrando oxígeno al medio y participando directamente en la regeneración del fondo marino. Al eliminar la vegetación afecta indirectamente a la fauna que se alimenta o vive en dicho medio (peces, gorgonias, esponjas, erizos, y otras especies poco móviles). Además no constituye un sustituto de las especies que desplaza en referencia a la alimentación de peces e invertebrados marinos, debido a las toxinas que contiene. Se adapta a todo tipo de sustratos, especialmente entre ­3 y ­40 metros, y hasta se han observado ejemplares vivos a ­99metros, vive tanto en aguas limpias como contaminadas y puede soportar temperaturas frías (recuperando a los 15ºC su ritmo normal de crecimiento), una gran amplitud ecológica. Su resistencia al frío, gigantismo, densidad y dominancia no se ha observado en ningún otra alga introducida en el Mediterráneo, ni tampoco en las poblaciones tropicales de Caulerpa. Su alta proliferación se debe a su morfología, los esquejos de hasta 2cm se propagan fijándose al sustrato para formar una nueva planta. La planta fragmentada se regenera, y al igual que las de su mismo orden, resiste cortes o fragmentaciones al exudar una sustancia pegajosa que tapona las roturas.

Desde 1984 la superficie colonizada por esta alga no ha dejado de crecer. En cada localidad donde ésta se encuentra la superficie aumenta anualmente con una cadencia parecida al ritmo de crecimiento de la ciudad donde apareció por primera vez (en Mónaco la primera hectárea tardó 5 años en ser ocupada). Las superficies más importantes provienen de las colonias implantadas con anterioridad. A finales de 1999 las zonas más densamente ocupadas por la Caulerpa se situaban a 10 Km., de lado a lado, de donde se detectó inicialmente, y el 99% de la superficie total afectada se encontraba a distancias de menos de 100 Km. del punto inicial, entre Toulon (Francia) y Alassio (25 Km. al este de Italia). Las dimensiones que ha alcanzado su distribución en el Mediterráneo impide su destrucción con métodos físicos o químicos (erradicación manual, aspiración, sal, cobre, quema con nieve carbónica o soldador, sombreado con lona recubrimientos en forma de mantas impregnadas en una solución con cobre para impedir la fotosíntesis..), sin embargo sí pueden aún erradicarse pequeñas áreas aisladas de las zonas totalmente invadidas. Continúan los esfuerzos y últimamente se ensaya con determinadas babosas marinas, moluscos que se alimentan exclusivamente de este género, tal vez la lucha biológica tenga mejores resultados.

¡Reconocedla bien! La Caulerpa es una alga muy bonita ( y no una planta) que posee un estolón característico de 1mm de diámetro y de hasta 1 m. de longitud fijado en el fondo por sus raíces, de ellas salen unas hojas llamadas frondas (de 2 a 15 cm de altura). Estas frondas pueden estar ramificadas llegando a medir hasta 65 cm., su forma recuerda a las de ciertas coníferas.

¡No las arranques! Si las manipulas sólo conseguirás que se multiplique. Sobre todo después de una inmersión en zonas donde habita esta alga debéis limpiar concienzudamente el equipo, el mínimo fragmento puede ser el vehículo por el que esta alga se extienda. Un solo fragmento puede sobrevivir fuera del agua hasta una semana, en un lugar húmedo y templado (como una cadena de ancla, redes, bolsa de inmersión), y recupera su biorritmo al volver al agua.

Además de la alga asesina hay otras especies que se están implantando en el Mediterráneo. Otra especie del mismo género, Caulerpa racemosa, se está expandiendo de forma invasora. Caulerpa racemosa se conoce en el Mediterráneo desde 1926 (en Túnez), y en la cuenca levantina desde 1931. Estudios sobre la taxonomia de este alga revelan la coexistencia en el Mediterráneo de tres variedades diferentes de la misma especie, y tan solo una de ellas presenta capacidad invasiva: Caulerpa racemosa var. occidentalis. Esta variedad podría haber sido introducida últimamente en el Mediterráneo, probablemente a través del canal de Suez, desde el Mar Rojo, y ha proliferado rápida y considerablemente en el sudeste y noroeste de la cuenca mediterránea. En nuestro litoral ha sido localizada en las Baleares (en diversos puntos de la costa de Mallorca y en el puerto de Ibiza), en algunas zonas de Castellón y cerca de la ciudad de Alicante.

Existen otras especies algales introducidas por el hombre en el Mediterráneo que presentan dinámicas invasivas y llegan a ser responsables de los cambios estructurales y funcionales de los ecosistemas en los que se implantan. Concretamente, de las 84 algas presumiblemente introducidas en el Mediterráneo, 8 son potencialmente invasivas: Acrothamnion preissii, Womersleyella setacea, Lophocladia lallemandii, Stypopodium schimperi y Sargassum muticum además de las ya comentadas Caulerpa taxifolia, Caulerpa racemosa y Asparagopsis armata. El modo de introducción de estas especies ha sido diverso pero la forma más frecuente ha sido el transporte en las quillas de los barcos (fouling) y la migración a través el Canal de Suez, aunque en algunos casos el comercio de organismos marinos (aqüicultura e intercambios entre acuarios), ha propiciado la aparición de estas especies en lugares muy distantes de sus países de origen.

Pared infestada de Asparagopsis armata en les Medes. © by Toni Romero 2002

El impacto que causan estas especies invasivas no es únicamente ecológico, sino que en muchas situaciones llegan a causar perjuicios económicos importantes al afectar a actividades como el turismo subacuático (al hacer disminuir la diversidad de nuestros fondos), la pesca (alteran las redes tróficas, y como consecuencia disminuyen las capturas de especies que directa o indirectamente se alimentaban de organismos que han sido desplazados por las nuevas especies invasoras), y la navegación y circulación del agua (Sargassum muticum).

Otro caso de introducción de especies invasivas que está de actualidad como se refleja en los medios de comunicación, es el de los mejillones cebra en el río Ebro. Se trata de la especie Dreissena polymorpha, que está colonizando las aguas del Ebro en buena parte de su recorrido (entre la desembocadura del río y las proximidades del embalse de Mequinenza). Esta plaga fue detectada hace más de un año y está causando problemas en las conducciones de agua, las depuradoras y las plantas eléctricas.

Mejillon zebra Dreissena polymorpha © by Toni Romero 2002

Desde hace años se ha observado en el sur de la península (no es cierto), un implacable avance de especies como el erizo de púas largas, El Erizo de Lima (el Diadema antillarum) que constituye en la actualidad uno de los invertebrados marinos gregarios más abundantes de los fondos infralitorales de las Canarias. En pocas décadas su densidad ha llegado a ser tal, que se ha formado una franja desprovista de prácticamente todo vestigio vegetal. Formado por espinas largas de hasta 20cm de longitud, sus púas se clavan profundamente rompiéndose en múltiples fragmentos que dificultan su extracción y liberan un líquido venenoso que provoca dolor local.
Este equinodermo está colonizando el Mare nostrum desde el estrecho de Gibraltar hacia Andalucía y Baleares. Al no poseer depredadores en nuestras aguas, avanza inexorablemente destruyendo sistemáticamente las algas de las que se alimenta. Esta migración de especies se ha visto también en peces como la Vieja Colorada o Sparinsoma Sparisoma cretense que ya se puede observar en aguas Ibicencas. Como sabréis la viejas son también características de nuestras queridas Islas Canarias, por lo que resulta muy concluyente su aparición en aguas de Baleares debido probablemente al aumento de temperatura del Mediterráneo.

Cangrejo americano de río, Procambrus clarki, © by Toni Romero 2002

El cangrejo rojo americano de río, Procambarus clarkii Procambrus clarki, es otra de las plagas de todos los ríos de España. Lo hallamos a lo largo de las riberas, en las que desarrolla su labor de zapa y mina, horadando toda el área y provocando desprendimientos y variando la orografía natural de las orillas. Para los cultivos de arroz del Delta del Ebro o la Albufera de Valencia, es una plaga de dimensiones bíblicas, ya que la biomasa de los cangrejos puede llegar a ser de 500 Kg. por hectárea, devorando los tiernos brotes. Estas especie ha desarrollado una resistencia a los insecticidas y demás venenos utilizados para eliminarlos.

En fin, no todos los visitantes de otras aguas son deseables, por desgracia la facilidad que han encontrado estas especies para su desarrollo se ha visto favorecida por el desconocimiento del público de los métodos que emplean para migrar. La limpieza de sentinas de aguas residuales, de los cascos de las embarcaciones deportivas y profesionales, de nuestro equipo de buceo de restos de algas o invertebrados, pueden ser una solución para impedir la llegada de nuevos visitantes.

 

¡Ayuda a localizar la Caulerpa taxifolia! Más del 90 % de las localidades conocidas hasta ahora han sido descubiertas por pescadores, escafandristas y pescadores submarinos. En el caso de que localicéis esta alga debéis dar parte inmediatamente al teléfono:
Dr. Ballesteros o miembros de su equipo: TELÉFONO 972-336101-FAX 972-337806
Centro de Estudios Avanzados de Blanes- CSIC


En este centro de investigación se lleva a cabo un programa para prevenir la implantación del alga en nuestras costas. Un total de 126 puntos de nuestro litoral, escogidos por ser zonas con especial riesgo de ser invadidas por el alga, son vigilados año tras año ya desde 1992 para evitar que nuestros fondos se conviertan en praderas monoespecíficas de Caulerpa taxifolia. Los intentos de erradicación que se han realizado sobre las zonas contaminadas por esta alga han sido decepcionantes, y sólo han dado resultado efectivos las tareas de erradicación efectuadas sobre puntos donde las colonias son incipientes. Por eso es importante la notificación de la posible observación del alga en cualquier punto del litoral. Caulerpa taxifolia crece con rapidez, y cuando coloniza una zona, llega a fijarse sobre cualquier tipo de sustrato, no solo arenas y fangos sino que incluso penetra en las fisuras de las rocas, con lo que resulta sumamente difícil extraerla de forma eficaz.

© by Toni Romero 2002 - Serveis Integrals Subacuatics, S.L.

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