
Esta población situada en la desembocadura del Jucar, es una de las mas maltratadas en cuanto a arquitectura y planificación urbanística. ¡En contraste con la zona del casco antiguo, donde todavía se puede intuir como sería esta población antes de la masiva invasión turística de los 70!.
La línea costera es absolutamente inconfundible, gigantescas colmenas de apartamentos, común a todas las poblaciones levantinas como Benidorm, Calpe y demás exquisiteces, forman un skayline característico y absolutamente kitch. Las tonalidades empleadas en la pintura son pastel, verdes, naranjas o morados, constituyen una paleta de colores digna de una monumental falla.
Sin embargo, Cullera es un lugar muy interesante por la situación y su relación con el río y el mar, nuestro medio natural. Hay seis kilómetros de costa comprendidos entre el faro y la desembocadura del Jucar y la Encañizada (humedal situado al sur). La ciudad se extiende en el margen izquierdo del río.

Si empezamos el recorrido por el faro situado en un cabo, encontraremos un fondo de arena bastante rico en vida marina. La zona circalitoral riquísima en algas pardas y mejillón, es habitad de lisas, llubinas, mabras, sargos, escórporas o salmonetes. En verano hallamos los habituales bancos de pelágicos como espetones o seviolas. Encontramos gran cantidad de gusanos tubícolas (Serpula vermicularia). La visibilidad suele ser buena durante todo el año, salvo en verano cuando sopla constantemente el viento de poniente (ponentà) que sumado a la termoclina hace verdaderamente imposible gozar de más de 1 m. de nitidez cerca de la costa.

El fondo de cascajo y arena es rico en bivalvos como las almejas y las tellinas, sobre él hallamos podas y alguna ocasional pastinaca.
All final de la interesante zona rocosa localizamos la bahía de Cullera, esta amplia franja de fondo arenoso está sembrada de numerosas rocas que son refugio y sostén de especies bentónicas de peces e invertebrados. Toda esta zona es batida por los arrastreros con base en el cercano puerto de Cullera y su sobreexplotación determina que sólo observemos vida en los oasis formados por las rocas dispersas por el fondo.
La actual desembocadura del Jucar no tiene nada de natural, encauzada por medio de dos escolleras paralelas para proteger las embarcaciones que amarran a un kilómetro escaso de la bocana. Sí amigos, el puerto de Cullera es fluvial, para mí es un lugar con cierta magia.

Me encanta pasear entre los trasmallos, las tinajas de cerámica para la pesca del pulpo o los rastrillos para la pesca de bivalvos. Artes malditas que nos permiten degustar los frutos del mar, pero que destrozan día a día las ya pobres aguas de este nuestro Mediterráneo. El olor a combustible y a agua de mar me acompañan mientras pregunto por su suerte a los numerosos pescadores de caña que lanzan sus aparejos a las tranquilas aguas. Doradas y lisas de buen tamaño son capturadas para su consumo inmediato. Me pregunto cómo es posible pescar doradas en agua dulce. Es curioso, con tan poco caudal las doradas habitan el estrato cercano al fondo, salado y más pesado, fluye debajo de la capa de agua dulce que aporta el río. Así, doradas abajo y lisas cerca de la superficie, puedes pescar lo que más te apetezca con solo variar la profundidad y tipo del cebo.
Existe una gran afición a la pesca deportiva en la zona. En todos los palos, continental, costera, submarina y de altura. Siempre veréis gente en las orillas del río o en la costa. Cigarrillos compartidos en una espera la mayoría de las veces infructuosa. Curiosa esta afición que tenemos los humanos, casi un veneno al que se envicia uno, absurda para muchos e inigualable para otros. Particularmente y a pesar de ser una persona con espíritu medioambientalista, soy un adicto.

Cullera es un puerto importante en cuanto a la pesca de altura. Fotografías con atunes de 200 Kg. se exhiben en una tienda cercana de artículos de pesca, sorprendente red-fins de aletas amarillas. Sabrosos y carísismos bloques de sushi que se escapan de la industria japonesa para deleite de los estómagos valencianos.
La pesca submarina también tiene adeptos incondicionales. Equipos de falla, chaquetas de neopreno con bambas para la pesca del pulpo, captura capital del dominguero o pescasub jubilado con toda la parafernalia had doc. Ganchos, tridentes y grandes cuchillos para entablar feroces combates subacuáticos con los monstruos marinos, que son los inofensivos pulpos.
La verdad es que a pesar de haber visto a bastante gente con pinta de pescasub de verdad (fusil, aletas adecuadas y demás) la mayoría de las veces identifico con pena labridos y pececillos de pequeño tamaño en compañía de los inevitables pulpos insertados en su aguja. Por desgracia, la única especialidad selectiva de pesca posee pocos adeptos preparados para la correcta práctica de este deporta. Como ocurre en tierra con algunos cazadores, prima la cantidad a la calidad y el tamaño adecuado. ¡Una lástima!.
Al sur del río hallamos la parte más bella de esta zona, L'Estany. "Cañas y barro", aquí el espíritu de Vicente Blasco Ibáñez se respira en el aire. Esta laguna, de características similares a la Albufera (situada a pocos kilómetros) es de una belleza arrebatadora. Es un respiro tras la aglomeración turística de la costa disfrutar de este peculiar paisaje del más puro estilo valenciano. Las auténticas barracas valencianas, blancas con tejado de caña y la característica cruz en la cúspide de la fachada compiten con barracas de moderna factura y de dudoso gusto, edificadas alrededor del lado este de L'Estany.

El paseo cercado de moreras ofrece a los habitantes de la zona magníficas puestas de sol además de una buena pesca, actividad reservada a los afortunados poseedores de una concesión. Licencias que pasan de padres a hijos y que no están a la venta. ¡Una verdadera pena no poder disfrutar de unas horas en este lugar pescando anguilas o tencas!.
El humedal también es hábitat de pájaros, garzas, garcetas, patos de varias especies además de las gaviotas y pollas de agua que encuentran refugio entre las cañas. Imagino que la caza de ánades tendrá también aquí importancia, por desgracia, no estoy por estos lares cuando se abre la veda en otoño. Estos humedales están protegidas por la Ley de Aguas.
Otro paraje importante del municipio son las dunas del cordón litoral. Las de la restinga norte del municipio se encuentran en muy buen estado. Debemos tener en cuenta quedichos arenales son un buen método de lucha contra la erosión de la playa y también que el 95% de las dunas de la Comunidad Valenciana están destruidas.
Toda el área alrededor de Cullera es zona de regadío. Naranjas y arroz son sus principales cultivos. Insertada en las grandes superficies de monocultivos, la huerta valenciana se muestra con todo su esplendor de colores, tomates, cebollas, lechugas y demás verduras en pequeños huertos cultivados con mimo, son la base de la cocina valenciana.
Sí amigos, la paella es el plato oficial de esta comunidad, pero tras ella podemos encontrar mil maneras de cocinar el arroz, al horno con salchichas, morcilla, garbanzos y patata. Arroz caldoso con cerdo, judías y nabo. Arroz con abaecho (bacalao). Arroz con corteza, con una capa de huevo y manteca de cerdo. Arroz de puchero, de caldo con higaditos de pollo. Arroz de conejo y romero. Toda una galaxia de gastronomía desconocida a la que los valencianos aportan una especial atención por los frutos del mar como las clochinas (mejillones), almejas, cañaíllas, tallarinas, gambas, la sepieta a la plancha y por supuesto las angulas y la anguila.
La anguila es un pez muy característico y habitual en la gastronomía de la Albufera o L'Estany, su forma de preparación es "l'all i pebre", un delicioso guiso de anguila con patatas y ajos . La anguila tiene una textura y un sabor particular, no apta para todos los paladares.
La caza, el pato y la liebre se consumen con arroz, en suculentos guisos o en paellas mixtas con verduras, la bajoca (judía tierna) y el garrofo, una especie de judía gigante deliciosa.
Los salazones y salmueras son muy recomendables: cecina, mojama, huevas de atún, pimientos en salmuera, "atún a la sorra"( atún salado en aceite) y abaecho (bacalao) en salazón para tomar crudo.
Por último no olvidemos la horchata de chufa, la reina de las bebidas de verano en la Costa Valenciana. Los que la habéis probado entenderéis que no tiene nada que ver con la que venden embotellada.

Cullera también posee comisiones falleras y monta sus propias fallas para San José. De envergadura y presupuesto menor que las de Valencia, a tan solo 38 Km. Cada año se instalan y se queman en esa fiesta del fuego purificador, que sólo puedes entender si sientes el carácter de esta gente deliciosa que son los valencianos. Olor a pólvora y comida, los pasacalles con las falleras adornadas al más puro estilo barroco y fiestero. Los fuegos artificiales, de los que son maestros, con estruendosas tracas y apocalípticas mascletàs, con cientos de kilos de pólvora y los más espectaculares fuegos artificiales, son lo más significativo.
Lo más característico de este lugar es la Sierra de las Zorras, montaña de 232 m. Al igual que en Holywood, el nombre de la población aparece escrito en la ladera de la montaña con grandes letras blancas. La Sierra ha sido habitada desde tiempos inmemoriales por el hombre, hecho evidenciado por los numerosos yacimientos arqueológicos existentes, siendo además hábitat de especies vegetales endémicas que por desgracia están en remisión hoy en día, a causa de la construcción masiva de viviendas unifamiliares.
Situado al lado de L'Estany encontraréis el restaurante: CASA SALVADOR (tel 961720136) en el que podréis tomar un arroz al horno o una paella de rodaballo y angulas. Gastronómicamente esta zona no tiene desperdicio, aparte de las típicas paellas de marisco, de carne, mixtas o de caza (pato y liebre) podréis tomar cosas como el "all i pebre" de anguila, arroz caldoso con cerdo, judías y nabo.
