
En la gran familia que somos los que vivimos con el corazón en el mar, a veces la magia de la vida nos ofrece la oportunidad de que se crucen nuestros caminos. Dicha coyuntura sólo puede suceder en ámbitos realmente especiales o nada corrientes. La última vez que me sucedió algo al respecto, digno de contaros, fue hace relativamente bien poco. La cosa empezó con la visita a L'Aquàrium de Barcelona del Director Cientifico y Operaciones de The National Marine Aquarium. Esta institución, de la que debo confesar que no conocía nada, está situada en la bahía de Plymouth (condado de Devon), al sur de Inglaterra, y es el mayor acuario de la Gran Bretaña y el más profundo de Europa.
The National Marine Aquarium ofrece un espectacular recorrido
por la vida submarina desde la superficie hasta las profundidades
abisales, o desde el templado Mediterráneo hasta el frío
Atlántico. El visitante escoge su recorrido, como el de
una gota en el ciclo del agua que nunca finaliza, descubrir las
sorprendentes formas de vida desde una corriente de Devon que
pasa por un estuario a la costa, o escoger una barrera coralina
para hundirnos después en el mundo misterioso del calamar
gigante. Sin olvidar la más grande colección del
mundo de especies de caballitos de mar, donde pueden observarse
varias generaciones de la misma familia. La vida en la orilla
del mar, entre charcas de agua salada o entre las rocas, descubre
al visitante sus maravillas, pero la gran estrella es la nueva
área del Mediterráneo, el tanque más profundo
de Europa con casi once metros de profundidad y tres millones
doscientos mil litros.
Juan Antonio Romero.
Precisamente, nuestro hombre acudía a Barcelona en busca de especies mediterráneas para el gran tanque que acababan de instalar en un sector íntegramente dedicado al Mediterráneo. Esta nueva área ofrece una singular visión de su rica vida submarina, desde el borde de un precipicio, en el interior de cuevas o desde su mismísimo fondo. Un ingeniosos pecio donde puede sentirse el agua bajo nuestros pies mientras los tiburones se cruzan sobre nuestras cabezas y las rayas pasan a nuestro alrededor.
En motivo de la inauguración del pabellón del
Mediterráneo le propusimos la instalación de nuestra
exposición itinerante "Biodiversidad del Mediterráneo",
que él aceptó de inmediato. Tras comentar nuestras
actividades y servicios llegó el turno del Festival Internacional
de Imagen Subacuática en Barcelona. Nos sorprendió
con una nueva propuesta, montar una pequeña muestra sobre
el Festival, una selección de las 38 películas que
se presentaron en la primera edición. La verdad es que
me pareció una idea estupenda, nuestro Festival, tiene
como finalidad promocionar la imagen subacuática y a través
de ella acrecentar el conocimiento sobre la maravillosa vida submarina
y subacuática, para fomentar hacia ella un comportamiento
más racional y sostenible. Promocionar en Inglaterra a
los realizadores y artistas que participen en el Festival nos
pareció una genial idea.
La sorprendente comunicación y sintonía con éste
venezolano (arrechísimo, como se diría allí),
se transformó en un signo divino al averiguar que se llamaba
exactamente como yo, Antonio Romero. En verdad, Juan Antonio Romero,
aunque yo a diferencia de él nunca utilizo mi primer nombre
de pila.
Dejadme que os hable de El. Nacido en Venezuela en un año
que ignoro por completo, este hombre vivió en Estados Unidos
y Francia, ejerciendo como biólogo en diferentes proyectos.
No pretendo detallaros su currículum, pero como dato a
tener en cuenta os diré que formó parte de la tripulación
del Calipso y del Alcione. Un detalle muy importante, vivió
el espíritu de la tripulación de Costeau. Al margen
de todas las cuestiones referentes a la personalidad y carácter
del Pachá, estoy seguro que todos daríamos un brazo
por haber formado parte de ese equipo. Entre los seres humanos
que componían la tripulación de esas naves, de los
que he conocido unos pocos, el común denominador que todos
poseían era el aura. Pocas bromas, no se trata de nada
sobrenatural, más bien de una actitud.
El comandante Tailliez, Jean Michael Cousteau e incluso el irascible
Andrée Laban, estrellas del Festival de Antibes, padre
de todos los Festivales de imagen submarina, son personas de trato
agradable y con unas mentes verdaderamente humanas. Sabedores
y conscientes del precio de la fama, atienden amablemente a todo
aquel que pase por sus stands o se les dirija para cualquier consulta.
Pensad en que el Calipso es el barco que el mayor número
de personas ha soñado en tripular. El Clan Costeau es conocido
hasta en los confines de Papua Nueva Guinea (donde dejó
en circulación un collar entre los aborígenes).
Juan Antonio Romero es el último tripulante al que he tenido
el privilegio de conocer.
Su propuesta inicialmente consistía en ir hasta Plymouth
a montar la exposición y el pase de películas de
nuestro Festival. Como uno de mis múltiples empleos fue
de cocinero, invitamos a cenar a Juan Antonio y a su acompañante
Kevin Boot, director de información y educación
de The National Marine Aquarium, para realizar un pase previo
del material.
La vida es un casting (proverbio del Dr. Romero). ¿Qué
cosa más humana que unir a nuestro nuevo hermano del Mar,
Antonio, con Don Leandro Blanco?. La obra de Leo, es su pasaporte
a cualquier parte del mundo. Gallego universal, músico,
realizador y operador submarino, al que ya hemos entrevistado
y presentado en vuestra / nuestra humilde revista electrónica.
Antonio sucumbió ante las imágenes de Leo. Se convirtió
inmediatamente a la ya amplia comunidad de admiradores de su persona
y su obra. Y aún más, se interesó por todas
las películas que participaron en el Festival. Quedó
fascinado por la calidad y diversidad de países representados
en esta primera edición del certamen, que había
contado con muy pocos medios para su financiación pero
con el gran apoyo humano de las empresas y profesionales colaboradores.
Antonio nos proponía la promoción, el espacio y
los medios físicos adecuados para su proyección
en Inglaterra, en su Aquarium.
Tras una intenso tráfico de correo electrónico con
otros nuevos proyectos y una última visita suya días
antes de la expedición, partimos hacia Plymouth el equipo
formado por Lucia Carulla (bióloga), Leandro Blanco y vuestro
amigo, el Dr. Romero.
Haré una reflexión sobre las ideas que circulaban
en mi cabeza ante la situación de ir a Inglaterra. Carísimo,
comida fatal, personas con un carácter, evidentemente,
muy inglés. Os confesaré que Europa, en general,
nunca me ha atraído lo más mínimo. He trabajado
en Paris como D.J., aunque no hablo ni una palabra de francés,
el lenguaje del ritmo fue mi pasaporte. Y aún así,
¡ni harto de bicarbonato, viviría en Paris!. Atolones
y palmeras, ese es mi constante sueño. Acordaros en el
transcurso del relato de este punto, os demostraré cuán
errónea era mi convicción.
Cargados como mulas, con todo el material necesario para rodar bajo el agua en las frías aguas del Atlántico Norte partimos rumbo a Bristol.
El paisaje de Inglaterra es de un verde exuberante. Leo dice
que es como su Galicia natal. Y ya de entrada a mí me maravilla
hasta la magnífica señalización en la autopista
que nos lleva al condado de Dartmoor, donde Antonio vive.
El verde de Dartmoor.
El y Diane, su mujer, que tampoco es inglesa sino de la cálida
Florida, tienen tres hijos. Tres criaturas deliciosas en una casa
de ensueño, situada en el Parque Nacional de Dartmoor,
con ciervos, zorros, conejos o jabalís como vecinos. Desde
el salón de su casa se divisa el valle, en el que discurre
un río salmonero, que inmediatamente anotamos en nuestra
lista de localizaciones para rodar.
Leo hace magia. Los niños le traen un póster
de la cabina de un Airbus y los deleita con una disertación
sobre las utilidades de sus diferentes instrumentos. Leo rodeado
de niños embelesados, creo que es la mejor imagen de cariño
que he vivido desde hace tiempo.

Lucia junto a la familia de Juan Antonio y Leandro Blanco.
¡Abra cadabra!. Instalamos una cámara digital e improvisamos
un pase para los niños en el que Leo nos maravilla con
su savoir faire. Sus dos últimas producciones, que aún
no conocía, son la muestra de la evolución de un
artista con algo que contarnos. La inclusión de gráficos
tratados por ordenador ha irrumpido en la carrera de este hombre,
poniéndolo de nuevo en la vanguardia del video-arte subacuático.
El simboliza la fuerza de los creadores noveles que más
allá de los medios y del tiempo consiguen día a
día superarse a sí mismos y a su obra. Su trayectoria
profesional nos demuestra que al final todo artista recibe su
merecido reconocimiento, y que por fortuna los certámenes,
concursos y festivales son capaces de cumplir su cometido más
allá de modas, tendencias u otro tipo de intereses: difundir
y promocionar a los creadores y a la propia disciplina que representan,
desde su propia base, los amateurs o noveles, hasta su cúspide,
los profesionales.
Abandonamos la casa del valle y nos dirigimos a Plymouth donde, tras una cena en una típica taberna Inglesa a base de un soberbio Strogonof, nos instalarnos en el bed & breakfast que nos han asignado durante nuestra estancia en la Gran Isla.
Tras la primera noche nos reunimos en el salón para desayunar. Típicamente inglés, tomo huevos, bacón, salchichas y decido dejar las alubias para otros estómagos más dispuestos. Lucia y Leo preparan tazones con cereales y leche. Sorprendentemente Leo desayuna al igual que yo, bebiendo una lata de Coca Cola.
El faro de Plymouth.
Salimos a la calle rebosante de luz. Hace un día magnífico y decidimos ir andando hacia el Aquarium. Lo primero que nos llama la atención es el gran faro erigido en una ladera que domina la bahía de Plymouth. Es una construcción con casi tres siglos de antigüedad y perfectamente conservada. Sobre un césped digno de un campo de golf, se alza esta magnifica construcción que habrá visto mil tormentas y ha sobrevivido a dos guerras mundiales. Siguiendo la costa hacia el este, hallamos una fortaleza impresionante, la Ciudadela Real.

La arquitectura de Sutton Harbour es típicamente inglesa. En el puerto hallamos la flota pesquera y un puerto deportivo.
A sus pies se abre Sutton Harbour, una bahía que alberga
el Aquarium, el puerto pesquero y una marina con embarcaciones
deportivas. Barbicane es la avenida que bordea el puerto. Bulle
literalmente de actividad turística. Entre los sitios más
visitados está el museo del Mayflower, el primer buque
que zarpó con colonos ingleses desde estas aguas hacia
confines americanos. Por desgracia, no hemos tenido tiempo esta
vez para mostrároslo.
El Aquarium está situado en la orilla opuesta. Para evitar
dar la vuelta al puerto y facilitar el acceso, se ha instalado
un ingenioso puente giratorio que conduce a los pies de esta gigantesca
y magnífica edificación.
Antonio nos instala en uno despacho anexo al suyo. Nuestra idea
es documentar el funcionamiento interno, salas de cuarentena,
alimentación, salas de reproducción y demás
cuestiones interesantes en torno a las interioridades de un acuario.
Para recopilar e interpretar la información recogida hemos
traído a Lucia. Su experiencia como bióloga de L'Aquàrium
de Barcelona y su pasión por su trabajo la convierten en
una pieza indispensable para este proyecto. La segunda fase de
nuestro trabajo es fotografiar y rodar en el interior de los gigantescos
tanques. El que más nos interesa es el dedicado a la fauna
del Atlántico Norte: estamos ávidos de nuevas especies,
en tierra de rodaballos y bacalao, de multitud de escualos y rajas
con las más disparatadas formas y colores. Pero debemos
aún fotografiar y rodar las salas abiertas al público,
instalar la exposición de fotografías y organizar
el pase de las películas del Festival.

Kelvin en acción. Rolf y Leo en uno de nuestros almuerzos de trabajo.
Ha llegado el momento de hablar de dos personas importantes en
esta historia, a parte de Juan Antonio, Kelvin Boot y Rolf S.
Wiliams. Kelvin ha sido conservador del Museo de Ciencias Naturales
de Exeter, es un excelente y reconocido comunicador, con un programa
de radio sobre naturaleza en la BBC, además de ser el autor
de los guiones del realizador Jhon Boyle (cuya película
"Critters" consiguió el "Premio videosub.org
al mejor documental" en nuestro Festival, además de
otros tantos galardones y primeros premios en otros certámenes
mundiales, tanto con ésta como con su siguiente entrega
"Night critters"). Kelvin, hoy en día, forma
parte del equipo de cerebros que idean los proyectos de The National
Marine Aquarium. Tuvimos el placer de compartir muy buenos momentos
con él tanto aquí como en Barcelona, antes de nuestra
partida hacia la Gran Isla. Rolf, es otro hombre multitarea: colaborador
de la NASA, ilustrador gráfico especializado en fauna y
flora marina.
Amigos míos, ahora ya conocéis a este brillante triunvirato que será el que nos dará las coordenadas de trabajo durante los próximos días.
