Un venezolano en la corte del rey Arturo 2a. parte

Tras realizar una primera reunión en torno a la mesa del restaurante del Aquarium, en el que comemos unas deliciosas ensaladas, patatas asadas y unas generosas raciones de pizzas, mi opinión sobre la calidad de la comida en Inglaterra sube 100 puntos. Sin duda puede haber contribuido las excelentes vistas de su recién estrenado "Panoramic Café", con Plymouth y sus histórico Barbican a sus pies.

La asepsia es la norma The N.M.A. La sala de cría de caballitos de mar a cargo de Ben Enyo.

El aspecto general de las instalaciones es increíblemente aséptico, tanto en las áreas abiertas al público, como en las de servicios. Aquí trabajan unas 100 personas. Los departamentos de cuarentena están separados en áreas como tropicales, agua dulce, y salada y agua fría. A tan alto nivel de higiene contribuyen las alfombras húmedas en desinfectante, similares a las que los medios de comunicación han popularizado con sus reportajes sobre aeropuertos tras el "11 de Septiembre".

La calidad de la comida en la cocina de los peces es digna de un restaurante japonés. Deliciosas gambas, mejillones, calamar o atún comparten la mesa con los ya no tan apetecibles (a mis humanos ojos) cultivos de Artemia salina, fitoplancton o miscidiáceos, imprescindibles para la alimentación de los caballitos de mar. Hasta cuentan con una sala de reproducción de estos simpáticos seres. Docenas de alevines son mimados con esmero por el encargado del departamento, mientras una becaria observa la alimentación de los alevines. Ternura e instinto de protección emanan de este gigantesco inglés que posa ante nuestras cámaras, no es en balde que cuida la más variada y grande colección del mundo de caballitos de mar.
Acompañamos a Ben Enyo a alimentar el Coral Seas exibicion. Los corales no son naturales, son imitaciones en látex de gran calidad. Una genial y lograda idea que además no fomenta la destrucción de los arrecifes

Una cuidada selección de los peces tropicales, hacen de este tanque uno de los más vistosos - La Careta careta, la reina del tanque.

Me llama la atención el pequeño tamaño de los habitantes de este gran tanque de 750.000 litros que está a una temperatura de 22 grados C. Tres espléndidos pompanos (Look downs o Selene volper) desfilan en formación, haciendo compañía a dos tiburones de puntas negras (C. megalopterus) de unos 70 cm. Dos imponentes murenas están de guardia en este arrecife de colores surrealistas. Aquí la Joya de la Corona es una tortuga Careta careta que se pasea a sus anchas por estas cálidas y transparentes aguas. La iluminación está calculada para que a pesar de la absorción cromática producida por el agua, se puedan ver todos los colores en toda su exuberancia.

Leo ha desaparecido cámara en ristre a la caza de imágenes entre el numeroso público que llena el lugar. Tras recorrer parte de las instalaciones ocultas al visitante, decidimos también mezclarnos con ellos para emprender la ruta que el equipo creativo ha creado con tanto esmero.

Blenio (Callionnymus lyra) y la vieira, habitantes de la bahía de Plymouth.


La idea consiste en seguir el viaje que realiza una gota de agua desde su estado gaseoso en una nube, hasta su trayecto por un río que llega al mar y que la devolverá a su punto de inicio. Salmones, tencas, truchas y ciprinidos serán sus compañeros hasta alcanzar las aguas salobres donde les revelarán las lubinas, lisas, lenguados y vieiras, típicos de estas costas. Una ocurrente e ingeniosa forma de explicar el ciclo del agua y un modo fácil e instructivo de conocer un ecosistema acuático.

La zona de exposición de los caballitos de mar da paso a la de las especies del Atlántico Norte. Invertebrados como las anémonas, estrellas y erizos de mar, sepias, pulpos y camarones, se muestran en todo su esplendor tras las pequeñas ventanas de metacrilato. La disposición de la luz es óptima y de gran realismo, consiguiendo así que sus habitantes se muestran con toda su majestuosidad.
Desde aquí llegamos a una gran sala que ubica el gigantesco tanque dedicado Atlántico Norte, con una capacidad de 950.000 litros, y que con sus 20 cm. de grosor aguanta un peso de 17 Toneladas. Está a una temperatura de 12 °C, gélida para nuestros cuerpos Mediterráneos. Tiemblo ante la idea de meterme en esa cubitera, convenciéndome a mí mismo de que soy alérgico al frío. Bacalaos, maragotas, lubinas, rodaballos y multitud de rayas de varias especies, están tras una superficie acrílica de 16x 6.
Ante este tanque con una pantalla de cinemascope, se despliega un anfiteatro de dos niveles con una capacidad de 500 espectadores. En este espacio se desarrollan eventos y actos de carácter tanto público como privado. El Discovery Theatre, dotado de las últimas novedades en tecnología, ofrece al público las diminutas imágenes del océano desde los satélites en orbita sobre la tierra.
Bajamos hasta el espacio dedicado a nuestro Mediterráneo, allí instalaremos esta tarde la exposición tras el cierre de las instalaciones. El pasillo nos conduce a una sala que da al gran tanque. La superficie es curva dando un efecto visual ciertamente increíble. Dentro los tiburones toro nadan amenazadoramente alrededor de un numeroso banco de suculentas doradas. Estos ostentan cara de auténticos brutos y sus movimientos son ciertamente mas rápidos de los que Lucia y yo mismo hemos conocido. Como nos confirmará Antonio más tarde, estos ejemplares suelen tener muy malas ideas, llegando a arrancar los bastones de los que se sirven los buceadores que les alimentan para sujetar los trozos de pescado.

Las gorgonias de nuestra escollera de Barcelona en Plymouth y calamar gigante.


Este tanque está a 19 °C. y tiene 11 m. de profundidad y una capacidad de 3,200.000 l. Está diseñado de modo que no se vea el otro extremo, dando la sensación de un mayor volumen del real, y aún más, de estar ante la inmensidad del mismo Mar Mediterráneo desde el justo borde de un precipicio. Rodeándolo llegamos a ver a unas conocidas, gorgonias recolectadas en la Escollera de Barcelona que lucen todos sus pólipos abiertos tras unas vitrinas de pequeñas dimensiones. Han viajado en avión para mostrarse a los ojos de un público inglés sediento de aguas más cálidas. Una bonita historia con un final feliz.

Llegados a la Zona crepuscular nos sorprende un auténtico alien en el planeta tierra, el único espécimen de calamar gigante británico, acompañado de una forma de vida animatrónica de gran tamaño que imita sus convulsiones en la oscuridad.

Esta mole de un calamar gigante conservado cuidadosamente en formol e iluminado con luz azul, es el preludio para el pase de un audiovisual que nos muestra la vida abisal. Imágenes de espeluznantes peces hacha o los fascinantes pulpos "Dumbo", introducen a los visitantes en la última gran frontera, el abismo. El promedio de profundidad de los océanos es de ­ 3000 m., dato que os dará una certera idea de lo que aún nos queda por conocer. Se tiene más información sobre la superficie lunar que sobre el 1 % de las profundidades marinas. Creo sinceramente que la mayoría de especies marinas que quedan por descubrir están mas allá de la frontera del buceador autónomo. Por desgracia, el coste de un sumergible capaz de llegar a tales profundidades es extremadamente caro. Espero que la tecnología nos permita algún día acceder a estas silenciosas y frías aguas a un coste módico.

Tienda de los temibles "Fish&chips".


Tras un día tan agotador decidimos arriesgarnos a probar el plato nacional, fish & chips. Una decisión poco acertada. Lucia abre con precaución el envoltorio y nos sentamos a la espera de Leo, quien todavía no ha terminado de rodar. El pescado viene rebozado con una capa tan gruesa que el aceite que contiene podría lubricar un camión. Al morder, estalla literalmente en la boca en una profusión de textura de pescado, rebozado y una generosa cantidad de aceite de semillas. Las patatas, debo decir, son de verdad. Hasta en España las auténticas patatas ya no se sirven el los restaurantes. Han sido sustituidas por la precongeladas, desbancando tan deliciosos y suculentos tubérculos.
Las gaviotas se acercan escudriñándonos como en una película de terror de Alfred Hitchcock . Nos rodean mientras nosotros continuamos tomamos bocados de este ardiente lubricante. Gracias al disolvente universal, la Coca-cola, hacemos bajar esta improvisada cuchipanda, mientras las gaviotas van cerrando su círculo. En un acto de estupidez integral les lanzo un trozo de pescado. Error máximo, todas se ponen a chillar a la vez manifestando su significativo mosqueo. Aterrados, decidimos eliminarlas con el resto del rebozado, olvidando, claro está, que son autóctonas, y evidentemente, están inmunizadas. Cuando Leo llega salimos dejándolas entretenidas con los restos del banquete. Nada más irnos se lanzan con saña hacia nuestra bandeja, entre una cacofonía vengativa de gritos y empujones.

Un tiburoó sobre una puesta de huevos de raya. Leo en acción.


Las normas de seguridad en este país se toman muy en serio. De hecho las pautas de acceso a los tanques en el Aquarium son verdaderamente complejas.
En el momento de la inmersión se deja un montacargas dispuesto para una eventual evacuación. Se mantiene en todo momento la correlación de dos buzos en el agua con dos auxiliares en superficie, el equipo de reanimación a mano y se hace constar en un formulario todos los datos concernientes a la inmersión.

Para sumergirnos en las gélidas aguas nos proveen de material adecuado. Lucia y Leo optan por trajes húmedos, mientras que yo, decido probar suerte con un seco. Ataviados de negro y cargados con varias cámaras de foto y video, entramos en el acceso al tanque del Atlántico Norte.

El contacto del agua nos corta la respiración. Los guantes, varias tallas más grandes de la mía, se me llenan de agua entumeciéndome inmediatamente los dedos. Por cierto, aquí no se permite el uso de aletas, con lo que prácticamente andamos sobre el fondo intentando no pisar los rodaballos. La luz es magnífica, puedo rodar sin utilizar luces de apoyo. Hago balance de blancos y veo a los peces con todos sus colores: bacalaos gigantescos; inmensos y redondos rodaballos que se mimetizan sobre el fondo de arena; moteadas maragotas que huyen hacia los recovecos formados por la decoración, que incluye verdaderas laminarias y unos apetitosos centollos que hacen compañía al padre de todos los congrios, título que le otorgamos por sus más de dos metros de longitud y sus 20 cm. de diámetro. Tras el cristal la gente se agolpa y dispara los flashes en un fantasmagórico castillo de fuegos eléctricos. Saludo a los niños y como siempre tengo la sensación de estar en mi lado, con los peces.

Leo, cámara en ristre, graba a todo bicho viviente. Con toda la parafernalia que lleva, un voluminoso y complejo equipo, parece un árbol de Navidad. El público sigue sus evoluciones con gran entusiasmo. Subo a superficie y cambio de cámara. Disparo un carrete y vuelvo a cambiar de cámara. Ahora el frío ya es irresistible, no siento los dedos, termino el nuevo carrete y salgo de inmediato. Lucia ya está arriba, también está aterida. Leandro sale a continuación y los tres nos reunimos tiritando como pollitos.

Rolf hace los honores en la presentación al público inglés del Festival Internacional de Imagen Subacuática en Barcelona.
La exposición "Biodiversidad del Mediterráneo" ante la prensa y televisión Inglesa.

La presentación de la exposición "Biodiversidad del Mediterráneo" y del Festival se inicia a las 19 horas. Rolf ejerce de maestro de ceremonias ante el numeroso público asistente, esponsors del Aquarium, prensa y la BBC, entre otras televisiones. A continuación Antonio hace los honores mientras habla sobre las características de algunas especies de la exposición fotográfica y presenta a Leandro como realizador subacuático. Leo se hace inmediatamente con el público, es un gran orador, con más tablas que Lola Flores. Dejo las relaciones públicas en sus manos mientras tomo fotos y video. El Burdeos hace su aparición y armado de copas el personal se encamina hacia las fotografías. Después Rolf se encargará de conducirlos a la sala de proyecciones.

Realizamos hasta tres turnos de pases, la gente está entusiasmada. Pasamos entre otras películas, "Critters" de Jhon Boyle, que por desgracia no ha podido venir por razones profesionales, "Nigth Shift" de Leandro Blanco, "Great White from Gansbaai" del Turco Miroslav Hrdy y "LaValse", una realización de Lola Puentes y James Nacar. Entre los vapores de Burdeos Leo, Antonio y yo, hacemos planes para el futuro

El cretense y una despedida de solteras en Barbicane Street.

Los días se han sucedido a una velocidad pasmosa, por desgracia el fin de todas las cosas es inevitable. Ante lo cual, el sábado por la noche, Lucia, Leo y vuestro humilde redactor, decidimos darnos un festín en un restaurante del puerto.

Nos han recomendado el Platers, un pequeño establecimiento especializado en pescado, regentado por un cretense afincado en estas frías aguas. Por supuesto la comida tiene sabor Mediterráneo, aquí se cocina con aceite de oliva. Nos decidimos por una fuente de frutos de mar que hemos avistado en una mesa vecina, la esperamos tomando unos verdaderos boquerones en vinagre con aceitunas. El propietario se vuelca en nosotros al saber que somos vecinos del Mare Nostrum, puede incluso que acostumbrado a la sobriedad inglesa, esté más atento que de costumbre. El guiso llega humeante a la mesa, gigantescas bocas de cangrejo, ostras, almejas, bogavante y los típicos "scalops", para nosotros vieiras, todo ello nadando en una deliciosa salsa. Lo acompañamos de un arroz especiado y una ensalada a base de brotes de mijo, lechuga, pepino, cebolla y queso fresco, aderezado con una vinagreta deliciosa. No comemos, devoramos ante la estupefacción del personal, que por lo visto nunca había visto a unos clientes que pusieran semejante empeño en acabar con todo.

Tras la tremenda comida, nos abrazamos Leo, los camareros, el Cretense, Lucia, la camarera y yo en un efusiva despedida, prometiéndoles que os recomendaríamos el lugar como el mejor restaurante de Plymouth.

Y así acaba la historia, una aventura nacida de una conversación sobre invertebrados en otro Aquarium, que tanta colaboración nos ha mostrado en repetidas ocasiones y al que mucho agradecemos y queremos. Y que nos ha permitido introducirnos en un nuevo mar, el Atlántico Norte.
Esta es la experiencia que ha permitido dejar nuestra huella latina en un país que nos ha acogido con cariño y que ha puesto todos los medios para realizar una acción más en relación con la educación medioambiental. Llevar nuestros peces e invertebrados, la películas de realizadores de nuestro país y del extranjero, para darlos a conocer a personas que viven lejos de nuestras cálidas costas.

Como colofón nuestro más sincero agradecimiento, por parte de todo el equipo de Serveis Integrals Suabcuatics, S.L., nuestra web fotosub.org y del Festival Internacional de Imagen Subacuática en Barcelona, a todo el staff de The National Marine Aquarium y en especial a Kelvin, Rolf y a Juan Antonio Romero, un venezolano en la Corte del Rey Arturo.

Toni Romero, Plymouth - 8 * 2002.

© by Toni Romero 2002 - Serveis Integrals Subacuatics, S.L.

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