
La primera vez que fui al rompeolas , tenia 11 años, es decir en 1971. Este era un mundo nuevo para mi, al que nos escapábamos mi amigo LLorens y yo los sábados por la mañana. Empezamos nuestra escuela de mar por nuestra cuenta, recuerdo que las pasamos de todos los colores, mi amigo tenia cierta tendencia a caerse al agua, y por mi parte todas mis cañas iban al fondo con asiduidad.

De este modo no tuve mas remedio que bucear para rescatarlas,
ya que los presupuestos que manejábamos por entonces no
me permitían el lujo de comprar una nueva cada mes.
A los trece era un consumado rescatador de objetos sumergidos,
y había descubierto una tienda en mi barrio de material
submarino. Estaba enamorado de una caja estanca de aluminio, que
albergaba en su interior una cámara de cine de 8mm.
Compre mi primer equipo, poco a poco, gafas aletas y tubo. Armado
con una lanza intentaba arponear peces con resultados absolutamente
nulos.
Cayo en mis manos un ejemplar de "Los Hombres Peces"
de Antonio Ribera, nuestro mítico aventurero, y me quede
fascinado al leer las aventuras que allí se relataban.
"El Mundo del Silencio", "El mar Viviente"
de Costeau, y "La Manta diablo del mar Rojo" de Hans
Hass me hicieron ver la luz, mi futuro estaba en el mar.

A los quince años decidí que lo mejor era rodearme
de gente como yo, y me afilie a la Sección de Actividades
Subacuáticas del Club Natación Montjuich.
En esos tiempos Armengual, Isidro Gordo, Maximo Escarpatti, Jaques
Mayol, Enzo,
eran nuestros héroes, a los que emulábamos en la
piscina, entrenandonos como futuros pescadores submarinos
El rompeolas era nuestra base de operaciones, matábamos
lisas, sargos y alguna lubina. Ibamos todos los fines de semana,
llegabamos a ser un grupo considerable, el Paco, Luis LLeixa,
el Bernal (Nata), Juan Antonio (en paz descanse), el Pitu (buzo
en la actualidad del puerto de Barcelona y algunos mas.
.Mi primera cámara fotográfica submarina fue un Siluro de la casa Nemrod, una autentica ruleta rusa. Solo tenia una velocidad y un diafragma, ademas era de medio formato (6x6),
Salían unas dos fotos claras por carrete, en esta pagina podéis ver algunas de estas fotografías. Ademas estaba equipada con un flash de bombillas, ya por entonces teníamos el problema de la reflexión de las partículas en suspensión, puesto que la posición del flash era fija.
Luis LLeixa y Toni
Romero ® Toni Romero 1975
La Nemrod me concedió una beca deportiva en el CRIS
(Centro de Recuperación e Investigaciones Submarinas) y
me saque el titulo de Buceador Deportivo de 2a Clase. La cámara
de cine del escaparate había pasado a mi poder y empece
a hacer mis pinitos en el cine submarino.
No hace mucho he recuperado las cintas que rodamos y hemos hecho
un telecine digital, ahora ya podéis
cargarlas desde esta pagina www.
El rompeolas ha sido desde siempre mi segunda casa, esas rocas
me han visto crecer y han sido testigo de todo tipo de inventos
para matar, fotografiar y filmar la fauna marina (no temáis,
ahora ya no los mato).
Mi primer invento fue un fusil eficiente de verdad, en aquella
época teníamos "el Falcón" de la
Nemrod, un artefacto que era incapaz de atravesar un pez a mas
de 50 cm. Bien nosotros lo alargamos, la cambiamos el arpón
de hierro por una tahitiana de 6 mm. y le pusimos gomas de látex.
hacíamos blanco a 4 m. aunque tenia tendencia a dispararse
por si solo de vez en cuando. Esta era el arma definitiva (1977)
arrasábamos con las llisas, creo que fuimos el terror para
ellas durante un par de deliciosos veranos.
La cámara de fotos no escapo al taller, agrandamos la luminosidad
de su lente con el simple procedimiento de hacer el agujero mas
grande con un taladro (no poseía diafragma) y casi me electrocuto
con un prototipo de flash electrónico.
Otro disparate marino fue "la lupara"¨artefacto
mas que peligroso, ya que poseía un cartucho escopeta.
Habíamos visto un documental de cazadores de tiburones
que con esta bomba marina en la punta de una barra, liquidaban
tiburones de tres metros.
El problema consistía en darle a una lisa viva con esa
especie de garrote, pero lo resolvimos armando un fusil de aire
gigantesco con la lupara atornillada en al arpón.
Los resultados fueron muy inquietantes ya que los peces se desintegraban
en una especie de pate al ser alcanzados por nuestro invento.

La cámara de cine fue lo mas importante para nosotros, por fin podíamos enseñar a la gente nuestras aventuras. Un verano conseguí dinero para comprar 400 metros de película, modifique una cámara para que entrase el la caja estanca, pero deje de soldar el cable que alimentaba el diafragma. Se quemo el 80% de la pelicula, pero el material que se salvo es de una gran belleza.
Han pasado 26 años y mas de 800 inmersiones desde la primera vez que empezo mi aventura con el mar, pero todavía me podéis encontrar cuando estoy en Barcelona los sábados por la tarde en la misma roca que nos reuníamos ( punto azul en el plano), muchos de mis amigos se han casado y les he perdido la pista pero me encuentro al Luis LLeixa de vez en cuando. Ahota voy con Paco Fraile, Antoni Caire, Xavi Martinell o Sonia, hacemos fotos y video, sobre todo mantenemos nuestra tradición de ir al Rompeolas de Barcelona.
Espero que algun dia sea una zona protegida y por cierto si veis a alguien cargado de camaras por aqui, no lo dudeis, soy yo.
