
Llevo más de 15 días batallando en una lucha de faxes y e-mails para poder tenerlo todo apunto y viajar hasta Aragón. El trabajo consiste esta vez en comprobar si viven todavía en el Ebro los moluscos bivalvos, o náyades, de la especie Margaritífera auricularia.
No, no es broma, en nuestros ríos todavía existen bivalbos que sobreviven en medio de la polución y de tantas obras realizadas sin sentido. A lo largo del siglo XX dichas especies se han ido extinguiendo en su área de distribución, Europa Occidental y norte de Africa. En la actualidad sólo se conocen ejemplares vivos de M.auricularia en la cuenca del Ebro.Sus conchas son una fuente valiosa de información ambiental, a medida que cecen sus valvas se acumulan en sus carbonatos cálcicos, elementos que permiten conocer la historia ambiental del medio en el que vivieron y en el caso de esta especie, se puede realizar un estudio de entre 50 y 100 años atrás gracias a su gran longevidad. ("Margaritifera auricularia, un bivalvo de agua dulce amenazado en Aragón" por el D. Alvarez-Halcón, Dr. Araujo y Dr. Delvene)
El encargo ha llegado a través de internet, la red se ha convertido últimamente en una bolsa de trabajo para los miembros de nuestra asociación. Hacer frente a este proyecto me ha hecho ir de cabeza durante todo el Agosto, al fin tengo todo lo necesario. El material (compresor, generador, bombas para sacar agua y lavar las muestras, dos embarcaciones con motor, botellas y un sinfín de metros de cabo de nylon para balizar) ocupa un descomunal volumen que habrá que transportar y montar a pie del río, donde realizaremos nuestra labor.

El equipo humano estará formado por tres buzos biólogos, Luca Lavelli, Antoni Caire y Ester Nin, nuestro buzo profesional, Xavier Martinell y yo mismo Toni Romero, que en esta ocasión he llevado a cabo la preproducción y toda la logística.
Partimos en dos furgonetas, en las que no cabe ya ni un alfiler, hacia Aragón. Llegamos a Quinto del Ebro ya de noche y dormimos en el hotel a la espera de la llegada del Dr. Rafael Araujo (Departamento de Biodiversidad, Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC) y del resto de especialistas.
Al día siguiente acudimos al bar situado al lado de la gasolinera. Allí encontramos a Joaquín Tena, nuestro guarda asignado por la DGA. Tras las presentaciones y un "pantagrüélico" desayuno (¡como comen los biólogos!) vamos hacia la primera zona de muestreo donde nos reuniremos con Rafael y el resto de doctores (término familiar que utilizamos ya para llamarles).
En la primera área de estudio el río tiene una anchura de unos 70 m. Actualmente la Margaritifera auricularia sólo parece encontrarse en playas someras con fondos de gravas consolidadas y bien ventilados. Es un náyade de gran tamaño (hasta 20 cm de longitud) de concha negra, espesa y alargada; su borde ventral es ligeramente arqueado y la parte más larga de la concha nos indica la apertura de entrada y salida del agua. El interior es blanco nacarado y sus valvas se articulan por un ligamento externo que dicurre por el borde dorsal. ("Margaritifera auricularia, un bivalvo de agua dulce amenazado en Aragón"). Mientras el sol empieza a chamuscarnos descargamos las zodiacs y los motores. Las hinchamos con un monobotella de buceo y están listas en apenas diez minutos. Aparcamos las furgonetas separadas por unos 6 m. y montamos entre ellas un paracaídas (de verdad) que utilizo desde hace varios años como protección del sol. De este modo quedan las furgonetas al través de un vientecillo que actúa a modo de aire acondicionado.
Descargamos el generador e instalamos la bomba en el río sujetándola a medias aguas mediente una boya. Una manguera llevará el agua hasta una plataforma que instalaremos más adelante para lavar las muestras extraídas del río.
Desgraciadamente el generador se niega a arrancar.

Llegan los doctores, Rafael Araujo, Ma. Angeles Ramos y Jose Fernandez, tras las presentaciones pertinentes nos disponemos a echar un primer vistazo (metafóricamente hablando ya que no hay visibilidad alguna bajo estas aguas). Acordamos un sistema para balizar la zona y mientras se equipan los buzos monto los guardacabos en los cabos de 20 m. de longitud con los que balizaremos el río. A cada uno de sus extremos sujeto un grillete con 4 Kg. de plomo y un cabo más fino de 3 m. terminado en un boyarín de 20 cm. de diámetro. Cada 5 m. de cabo disponemos otro boyarín, el cual sirve para comprobar que al largar el aparejo quede perpendicular al río. Monto tres de estos que suman una distancia de 60 m. ( unos 2/3 de la anchura total del río).
Tras equiparse, Xavi y los biólogos se sumergen en estas aguas color estofado de buey. El fondo es de cieno, en este punto el río forma un remanso con una lengua de barro fino como sustrato, da una sensación viscosa bucear en este caldo a 26ºC.
Tras varios minutos de espera, Antoni Caire sale triunfante a la superficie empuñando una almeja de río, sigo el acontecimiento a través del visor de la cámara mientras todos nos preguntamos acerca de lo real que es llegar y besar el santo. Caire se acerca a la orilla y el Dr. Araujo declara la almeja como un Unio (Unio pictorum) de la família de los Unionidae, una de las cuatro especies de bivalbos que hallaremos en estas aguas. Esta familia junto a la de los margaritiféridos (Margaritiferiade) representa al amplio grupo de moluscos bivalvos en la cuenca del Ebro (R.M. Alvarez-Halcón, Araujo, G.Delvene).

Después de este excitante y prometedor inicio, les dejo en el agua y me dirijo en compañía de Joaquín a solucionar el problema del generador. Debo deciros que se ha volcado plenamente en nuestra proyecto, este hombre hiperactivo y fuerte como un toro ha sido una inestimable ayuda. Los dos dedicamos más de dos horas a sudar, patalear, maldecir e insultar a aquella máquina que tan bien funcionaba en Barcelona y que era reacia a arrancar en la ribera del Ebro. Para no extenderme demasiado en detalles sólo os comentaré que Xavi tras salir del agua, lo arrancó a la primera.
Ante la estupefacción de todos, el generador arrancó sin tartamudear para mantenerse en ralentí con un descaro increíble.
Solucionado el problema de la bomba, a estas horas ya todos cantaban "La Bomba" ("..esto es una bomba ..... "¡maldita canción!), llegan los bocatas y vamos a comer. El sol en esta parte del Reino de Aragón es sencillamente brutal, a las tres de la tarde "fa un sol do carallo". En búsqueda de sombra real, ya que el interior de la tienda es como un microondas, encontramos un huerto de peras mutantes, una plantación con frutos de unos 25 cm. de diámetro (no exagero) protegida del sol de la tarde por un cañaveral. Allí nos instalamos apartando las moscas, en realidad varios centenares que ya formaban parte de la expedición, para comer y beber a la sombra.
Siesta.
Vuelta al agua, mientras los buzos vuelven a la sopa, me embarco con Rafael para realizar un sondeo a fin de trazar el perfil del fondo del río. La verdad es que no he llevado una zodiac en mi vida. Cuando participaba en concursos de pesca submarina podía permanecer hasta seis horas en el agua, pero al subirme a una de ellas inevitablemete vomitaba por su olor a combustible. Desde entonces nunca me había visto en la necesidad de manejar una.

El resto de la expedición comentaba ya, con cierta socarronería, mis habilidades para hundir la embarcación en un tiempo mínimo. La muy cerda (la barca), tiene una maldita tendencia a irse donde se le antoja, Rafael mantiene el tipo mientras bufo y relincho al ver que esta barca es prácticamente salvaje. Mientras en la orilla empiezan las apuestas sobre el lado del que vamos a embarrancar, yo voy aprendiendo cómo varían sus tendencias suicidas dependiendo de mi posición. Las maniobras para mover el transecto (los cabos que trazan los ejes longitudinales de la zona de estudio) son más que penosas, rápidamente se lía en la hélice y un atronador estruendo de aplausos se hace eco de ello desde la orilla. Recogo los cabos abucheado por la multitud mientras les digo que seré el mejor piloto de zodiac que haya existido jamás en estas aguas, con lo que ya se tiran por el suelo destornillándose de risa. Anécdotas de auténtico sabor hispano, en una expedición de "guiris" dudo mucho que la cosa sea tan divertida.
La Dirección General de Aragón nos ha cedido un espacio donde lavar y guardar el equipo. Las barcas las transportamos hinchadas en un remolque que lleva Joaquín en su Land Rover, las botellas y el resto de máquinas en las dos furgonetas. El lugar que nos han asignado es de grandes dimensiones, una antigua nave industrial repleta de maquinaria agrícola. Hallamos unas cubas que limpiamos y utilizamos para aclarar el material lleno de barro, después instalamos el compresor que con su característico ruido llena la estancia al iniciar su lenta carga, hasta 200 atm. en unos veinte minutos por botella de 12 l.
Por la noche, la cantinela del camarero del restaurante de Quinto, se me hará inolvidable mientras viva:
-"... de primerooooo, soopa, lentejas, eeeensalada y lennngua estofada. Huau, por supuesto vino y gaseosa".
¡Qué hambre da el río!, somos lobos a la espera de la cuchipanda que llega al instante, mis lentejas tienen todo lo que deben llevar, chorizo, morcilla y tocino. No se oye volar una mosca mientras arremetemos sin piedad el primer lance.
- "...Chuuuurrasco, pollo emmmpanado, callos de corrrdero o merluza planchaaa".
La segunda vuelta es devorada con una calma ansiosa, ha habido unanimidad, todos a por el churrasco. Los ánimos se distienden tras unas botellas de vino y comilona casera. El restaurante es parada de camioneros, como sabréis siempre se debe comer en lugares frecuentados por los profesionales de la carretera (¿para cuándo el gasoil profesional?).
Los doctores solicitan tras la comida unos digestivos al rey de este palacio del colesterol, mientras llegan hablamos y nos conocemos. Ya cebados y satisfechos volvemos al hotel a esperar el nuevo día.
Nubes y descenso de temperatura, así es esta tierra, ayer casi moríamos de calor y hoy nos sumergimos en el frío y el viento.
Estamos de nuevo en el agua que ha bajado a 19 ºC, 7 ºC menos que ayer, donde podemos observar cumulonimbus "de tamaño familiar" que recorren el cielo. Preparo la cámara digital para grabar la secuencia frame by frame.
Al montar el toldo que hoy nos protegerá del viento, vemos cómo la superficie del río se riza mostrando las turbulencias del Cierzo que baja en rachas cada vez más fuertes. Poner el transecto en la posición correcta es un suplicio, el viento va en una dirección, la corriente en otra y por supuesto mi zodiac por otra distinta.
Cuando llegamos a la zona de más corriente los buzos empiezan a tramar como hundirme, somos conscientes de mi inutilidad para manejar la zodiac y la idea de golpear a alguien con la embarcación no es nada sugerente.

La corriente es fuerte y los biólogos con su equipo de buceo ofrecen demasiada resistencia al agua. Luca lo intenta clavando su cuchillo en el fondo a guisa de anclaje, al final lo solucionamos como podemos. Evidentemente en esta parte del transecto los buzos se van a la deriva, es imposible trabajar sin un cabo desde la superficie y la verdad, tengo miedo de hacerle daño a alguien con la hélice.
A la hora de la comida hace un viento endiablado, el paracaídas ha desaparecido, suerte que Joaquín lo ha recogido (cada vez me cae mejor este hombre), con lo que no queda más alternativa que ir de nuevo al huerto mutante, comemos cobijados bajo el cañizal mientras el viento ruge con fuerza.
Por la tarde me visto de negro y voy al agua. Todo el mundo quiere que me moje (cabrones¡¡), "pues bueno, pues vale ... " El fondo es de - 1,5 m. y hago pareja con Caire (ya todo el mundo le llama Caine), él se agarra a mi chaleco y yo al cabo guía. Nosotros por un extremo y Ester y Luca por el otro, nos cruzamos en medio, cantamos por el regulador y comprobamos lo bien que se oye en el agua.
La sensación no es desagradable, sólo cuando tocas algún pez (¡de verdad!) y se escurre entre tus brazos o piernas dándote un buen susto. Además hay siluros (Silurus glanis) de hasta 75 Kg. (dicen), en el desayuno comentábamos qué podría suceder al meter sin querer un brazo en la boca de semejante pez. Esta especie introducida en el río, al igual que el pez gato (Ictalurus melas) o el lucio ( Esox lucius), está amenazando a los peces autóctonos.
En la zodiac, ahora a cargo de un sonriente Xavi, se amontonan los Unios, las Potomidas (Potomida littoralis) y las Anodontas (Anodonta Cygnea) estas últimas de casi 1/2 Kg. de peso y 15 cm. de longitud. Dos de las especies de náyadas más abundantes en Aragón según los estudios taxonómicos y sistemátios realizados por Alvarez-Halcón.
Los doctores toman nota desde otra zodiac anclada de la posición, profundidad, especie y composición del fondo. El estudio de las conchas de los náyades permite mediante el método químico la obtención de información ambiental de su medio natural, aspectos relevantes del pasado climático y ambiental del río Ebro. En el caso de la M.auricularia puede aportar información sobre las causas de su actual peligro de extinción y en general de los cambios ecológicos en este medio fluvial, en un marco amplio de su historia hasta la actualidad.
Hoy terminamos a las 18 horas, hemos ido más rápido de lo planeado en la exploración de las zonas asignadas por Rafael. Volvemos triturados y con frío al almacén para aclarar los equipos y cargar las botellas.
Nubes de nuevo, hoy a media mañana iremos río abajo hasta la Zaida para preparar los nuevos puntos de acceso al agua. En esta zona debemos abrirnos paso entre la densa vegetación y la abrupta orografía que impide descender el material hacia el agua. Joaquín nos acompaña de nuevo, como forestal debe controlar que no se dañe el entorno. Hallamos un caminito a través del cañizal que accede a una playa justo donde se levanta un azud, amontonamiento de piedras a lo ancho del río a modo de presa, que provoca un desnivel de unos 50 cm. en la plancha de agua (superficie del río). Por medio de una excavadora se retiran las cañas y Joaquín, tan presto como siempre, despeja de zarzas el espacio destinado a instalarnos. No sufráis, a esta hora las cañas habrán crecido de nuevo.

De vuelta al campamento nuestros compañeros han empezado a retirar sedimentos del lecho del río para observar su composición y para determinar si contienen ejemplares jóvenes de almejas. Los sacos se elevan del fondo del río mediante un pequeño globo que se hincha con el aire del segundo regulador.
En la parrilla instalada en la orilla los doctores lavan los sedimientos con el agua que extrae nuestra bomba accionada por el generador, desde que Xavi puso sus manos encima va como una seda. Mientras, una pareja de águilas nos observa desde el cielo que ya ha despejado dando paso a un despiadado sol.
Hoy nos arriesgamos a probar una pera mutante. Su textura es como madera pero sabe muy bien, tiene un toque de limón, comentamos la posibilidad de fabricar ceniceros con ellas. Los bocatas son de jamón, tortilla y la estrella del bar de Quinto, lomo con pimientos. Sólo cabe decir al cocinero que recuerde quitar el rabo a los pimientos, y ya de paso, las pepitas.
Por la tarde volvemos a sondear el río unos cuatrocientos metros más abajo, la profundidad máxima es de - 2,60 m. y es la zona de mayor corriente, por suerte en esta área el fondo es de roca lisa (roca madre) y no habrá que sumergirse. La especie M. auricularia siempre se encuentra en fondos de grava, barro, arena, cieno y piedras, donde vive semienterrada, no puede por tanto fijarse a un fondo liso.
Por la noche en el palacio del colesterol, comentamos la buena disposición mostrada por Joaquín, se ha convertido en parte de nuestra equipo, pensamos en que habrá que invitarle a una buena cena.
El príncipe de los menús recita las obras completas del cocinero, hoy hay verdura. Un doctor con aire de "bon vivant" se decide por la misma ante el horror de alguno de nosotros. Un gran error (por nuestra parte), acelgas y patatitas salteadas con ajo y panceta, hummm...
Más sol, hoy todos van al agua mientras yo tomo fotografías y ruedo en video río arriba.
Ya controlo la zodiac, he cargado el equipo de foto y video en una nevera después de dejar a los doctores en medio metro de agua a la búsqueda de náyades y a Xavi de guardia en la otra zodiac.
Subo corriente arriba hacia una isla que divide el río en dos, me decido por el canal de la derecha. Hoy no sopla viento y el agua está como un espejo. La barca avanza bajo un sol que pica, la dejo con el timón bloqueado mientras ruedo en travelling la orilla que discurre lentamente ante el visor. Una gigantesca garza real despega asustada hacia un cielo azul, nunca mejor dicho, celeste. Cambio la cámara de video por la de fotos armándola con un 300 mm.
Los pájaros son una de las especies que más han llamado mi atención en este viaje. Nunca había visto tal cantidad de rapaces, nuestro amigo Joaquín es un gran conocedor suyo, te puede decir que especie es por su canto o por la forma característica de su vuelo. Garcetas, patos, águilas pescadoras y ratoneras son algunas de las maravillas que me acompañan en estas aguas. Recordad que lo mío es la biomarina y que vivo en una ciudad donde las rapaces están en el Museo de Zoología ( aunque reconozco que en Barcelona ya está en marcha su repoblación ).

El río se abre y aparece una central eléctrica. El Ebro es una sucesión de saltos y presas que regulan el nivel de la plancha de agua según las necesidades humanas. En lo que se refiere a la salud del río, ¿qué puedo deciros?, no creo que las necesidades humanas se lleven bien con él. El aporte natural de sedimentos al Delta del Ebro se interrumpió hace muchos años con la construcción de la primera presa, su caudal se ha reducido considerablemente así como la capa de agua salada que hoy en día llega hasta Amposta. Me parece increíble la idea de realizar un transvase cuando a pocos kilómetros de la orilla donde me encuentro se alza un desierto árido como pocos, los Monegros.
¿No sería interesante que en toda esta zona se racionalizara el uso del agua?. Me pregunto sobre la fertilidad de esas tierras, ¿Por qué están abandonadas las estepas de tierra arriba?, sólo vemos yeso y alabastro, explotaciones que cambian la orografía natural del paisaje.
El agua sobre la que navego contiene metales pesados, Joaquín comenta que jamás come nada que venga del río. De hecho las almejas que hemos encontrado en estos días son de las variedades más resistentes. De la que estamos buscando, la M. auricularia, especie protegida, hasta ahora sólo se ha dado con un ejemplar río abajo, en Sástago (Zaragoza). De hecho tal como se indica en nuestro artículo de referencia de la Revista Naturaleza Aragonesa, el paleontólogo aragonés Azpeitia Moros (1933) nos da la última cita bibliográfica de una captura original de M. auricularia en el primer tercio del s. XX, en su síntesis monográfica sobre bivalvos de agua dulce de la península ibérica cita los ejemplares de su colección procedentes de la cuenca del Ebro (Sástago y el Canal Imperial de Aragón- en Zaragoza capital- entre otros).
Existe una población bajo control en el Canal Imperial de Aragón, está vigilada y etiquetada, cada vez que se vacía dicho canal se contabilizan los ejemplares que allí viven. Tal como se detalla en el susodicho artículo en esta obra hidráulica de la Ilustración se alberga la población más importante de esta especie, de la que se han inventariado ya unos 2000 ejemplares vivos. De entre las características de sus hábitats destaca la elevada concentración de ión calcio en el agua (145mg/l) hecho que la diferencia de otras especies que viven en aguas blandas de ríos propios de suelos ácidos (Margaritifera margaritifera).
Casualmente el comentario del día es que el presidente de la Xunta de Galicia, Don Manuel Fraga, en un arranque de generosidad ha decidido regalar un salto de agua a un amigo suyo. Esta situación, de cierto regusto a Franquismo (el general era muy aficionado a los saltos de agua), no sería tan disparatada si el presidente gallego no hubiese decidido hacer la presa en un lugar donde se reproduce otra especie protegida, la antes mencionada M.margaritifera.
¿Qué sucederá?, ya veremos, teniendo en cuenta lo bien que va España, ¿quién sabe?.
Una vez en la presa, paro el motor y me dejo llevar por la corriente hacia mis compañeros que están a algo más de 1 kilometro río abajo.
Por la tarde junto a los tres doctores, remontamos el río por el brazo de la izquierda, vamos a comprobar una zona en la que según nos comenta Rafael se recolectaban Margaritiferas para aprovechar el nácar que contienen en su interior. Se utilizaban en la decoración de mangos de navajas y cuchillos o en la fabricación de botones. Hoy en día se pueden encontrar algunas navajas elaboradas hace tiempo y en muy buen estado, de hecho hemos conseguido fotografiar una. El nácar se reconoce dispuesto a tiras en el mango, su manufactura me recuerda los cuchillos canarios, en especial a los de la Gomera en los que también se emplea el nácar y la plata. El sello que muestra la fotografía demuestra que se fabricó en Quinto de Ebro. Según cita el propio Rafael en su artículo sobre la M. auricularia, desde el Instituto Aragonés de Antropología se inició un estudio (1998) sobre la industria del nácar de esta especie en Aragón, realizado por nuestro querido Alvarez-Halcón, al objeto de esclarecer la importancia ambiental de la explotación que de esta especie se hacia en Sástago.
Llegamos a una zona donde el río se ensancha, el calado decrece y encontramos unos antiguos pilares de hormigón donde amarramos la zodiac. Los doctores inmersos en medio metro de agua se inclinan a la búsqueda de bivalvos, adopto la misma posición y me sumo al grupo. Un unio aparece en manos de Rafael, será el único que hallaremos durante las dos horas que permanecemos aquí, mientras en el cielo dos águilas deambulan observándonos desde las alturas.
El regreso y posterior tarea de aclarado de equipos, ya es pura rutina.
Ultimo día de muestreo, sólo queda examinar un banco de barro río abajo y realizar un transecto a lo ancho del río. El hábito del trabajo permite que todo se desarrolle sin contratiempos, he aprendido a largar el cabo de 40 m. de longitud con gran facilidad: suelto el extremo del cabo por la popa con el motor a pocas revoluciones, sólo es cuestión de recogerlo en orden para colocarlo después en la posición correcta, eso sí, compensando la deriva creada por la corriente con golpes de motor.
Dejo a los buzos en el agua y quedo al acecho entre el denso ramaje de las orillas fumando un cigarrillo. La canícula es tremenda, no sopla una gota de viento. Me tumbo en los tubos de la zodiac y hecho una cabezadita, me despierto con el chapoteo de las carpas saltando al aire para capturar insectos, la última de gran tamaño ha brincado prácticamente en mi cara.
Pasan las horas, cambio de posición el cabo y retiro unos sacos de sedimento para lavarlos. Los buzos salen a comer, es nuestro último día en el huerto mutante.

Por la tarde aparece Ramón Alvarez Halcón. ¡Por fín!, es curioso conocer a alguien tan familiar y a quién no has visto jamás, sólo nos hemos comunicado a través de internet. Presentaciones y apretones de manos, me comenta que se esperaba que fuese de mayor edad, le saludo con más cariño todavía. Hablamos, Ramón es un crak de la legislación sobre especies protegidas, una de sus múltiples facetas como antropólogo. Mientras nos cuenta el porqué de las cosas, legislativamente hablando, Joaquín y yo nos quedamos fascinados escuchándole. Nos fotografiamos juntos con el río de fondo, hoy esta imagen está en mi casa en un lugar de honor, para mí es un orgullo conocerle.
Me ha obsequiado con dos libros, "Aragón en el mundo" y el volumen nº 8 de "Antropología Aragonesa" del que ha sido colaborador, lamento no tener algún ejemplar de mi obra para corresponderle. Nos despedimos, tiene que volver a Zaragoza, le deseo larga vida y felicidad.
Por la noche tenemos una cena programada con Joaquín y otro compañero de la DGA.
Nos hallamos en un restaurante-gasolinera, típica combinación de estos lugares. En la barra, tras el cristal, nos observa una especialidad de la tierra, madejas, intestinos de cordero fritos con ajo y perejil, atados y enrollados sobre sí mismos. Los pruebo, todos me miran expectantes preguntándose si sobreviviré. ¡Mariconadas!, son excelentes.
A poca distancia otro aparador exhibe más especialidades culinarias aragonesas. En primer plano tenemos un caramelo adoquín, nada menos que 1/2 kg. de ese sabroso dulce en forma de ladrillo, es absolutamente suicida intentar morderlo.
A su lado y haciéndole competencia, frutas escarchadas y bañadas en chocolate presentadas en un cesto de madera envuelto en celofán, no apto para gente ligth,. Son exquisitas, las como desde pequeño siempre que puedo encontrarlas. Al fondo apreciamos tarros de cristal que contienen lomo de cerdo en aceite (¿o grasa?), conservas que son una delicia para los amantes del colesterol. Por fin, a la derecha de la vitrina aparece un tendedero de jamónes de Teruel. Pocas bromas, Joaquín viene y con su sabiduría nos habla de las virtudes de convivir con un jamón. Se puede comer a todas horas, combina con todo y además no existe nada mejor en el mundo, todos somos uno al darle la razón.
Joaquín continuando con su discurso nos indica las tres clases de jamón que podemos observar.
El primero es de pequeño tamaño, las piezas son de entre 6 y 7 Kg. , jamón de bodega, excelente, el precio de un jamón de 6 Kg. es de 6.500 ptas.
El siguiente de denominación de origen, posee pezuñas (el de bodega no) y el peso va desde 7 a 10 Kg. Es un poco más caro, sin embargo Joaquín prefiere el de bodega.
Al final quedan unos jamones de un tamaño desproporcionado, - "son de cerda" -, comenta Joaquín, son la "crème de la crème". Se curan al aire de la sierra, pesan entre 11 y 14 Kg. y su precio es de unas 10.000 ptas. la pieza. En ese momento surge la chispa. Me enamoro de un jamón de 12 Kg. y me prometo a mi mismo dar cuenta de él, por algo más de12.000,- ptas. me aseguro de su permanencia a mi lado hasta el fin de sus días.
La cena es exquisita, pimientos del piquillo rellenos de bacalao, ternasco, codornices o perdiz a la vinagreta. Vino y risas mientras tiramos "pullas" acerca del origen de Joaquín en su calidad de maño de 3ª, así se denominan entre ellos los oriundos de Teruel. Yo le digo que los de Teruel no son maños (en broma), él mira al cielo y clama su autenticidad en medio del buen humor que nos envuelve durante esta estupenda cuchipanda. Nos vamos al hotel felices y plenamente conscientes de que tenemos un amigo más.
El fin de semana los doctores vuelven a Madrid y el resto de buzos a Barcelona. Xavi y yo nos quedaremos por la zona, aprovechando que la semana próxima continuaremos nuestro muestreo en el tramo del Ebro que despejamos días atrás.
Queremos ver los Monegros, el mar de Aragón y realizar un sueño que tengo desde hace más de 30 años, volver a Valderrobres. El fin de semana y el material que tenemos aquí nos servirá para rodar un corto bajo el agua en las fuentes del Matarraña, pero antes visitaremos Belchite.
Esta población cercana a Quinto de Ebro fue bombardeada en la Guerra Civil española por tropas franquistas. El pueblo no se reconstruyó, sencillamente se edificó de nuevo a la vera de las ruinas. Rafael lo visitó y vino francamente conmovido. Rafa es vasco, supongo que el hecho de ver un paraje como ése le puede traer recuerdos de lugares como Guernica, enclave igualmente arrasado por las Tropas Nacionales hasta quedar reducido a escombros. Cada vez me alegro más de haberle conocido, pese a ostentar un cargo importante es una persona de lo más humana. Nosotros no hablamos jamás de política ni de fútbol, no es una norma, simplemente es así.
Aunque sí hacemos bromas respecto a lo bien que va España, al pincipio, y yo particularmente, con delicadeza. Nadie sabe qué piensan los demás, sin embargo tenemos el común deseo de proteger la naturaleza y no conozco ningún partido ecologista de derechas, así que la situación al respecto está bastante clara (creo).
De hecho a medida que este vasco se abre hacia nosotros nos deja ver que su corazón es de izquierdas. A mí no me ha interesado jamás la política, al menos hasta ahora, aunque como sabréis en España no se hace nada si no hay un interés político. Por suerte hoy en día el espíritu de la conservación de la naturaleza ya es una realidad. Al margen de los saltos de agua de Don Manuel Fraga y algunas salvajadas originadas por el hombre, como los vertidos, los incendios forestales o la sobreexplotación marina, la gente (la de verdad, la que vive en la calle) tiene muy claro la necesidad de conservar el medio ambiente.
A pesar de ello, nuestra asociación se ha encontrado con situaciones en las que una empresa paga al pueblo por el silencio. No vamos a entrar en la dinámica de cómo y por qué. El cerrilismo de pocos y la falta de visión a medio y a largo plazo de todos, originan hechos verdaderamente catastróficos para la tierra. Sólo cuando el político de turno ve la ocasión de colocarse una medalla se obtiene el necesario interés para llevar adelante algún proyecto que debería haberse realizado hace tiempo. Pero amigos míos, así es el mundo, por ello debemos ser en cierta medida políticos, incluso en este nincho que ocupamos los que queremos hacer algo por el planeta. Quien no lo sea está condenado al fracaso, sólo las negociaciones y la búsqueda de soluciones a los problemas hará posible que podamos parar algunas de las atrocidades que éste que os narra la historia por desgracia ha visto.

Para llegar a Belchite tomamos la carretera que parte de Quinto atravesando así más zonas desérticas. Es un gran secarral, cielos con nubes y tierra roja que salen a nuestro encuentro. Paramos en la mitad de la nada para fotografiar la carretera que se exteiende como trazada con tiralíneas, sobre la gama de tonalidades que esta tierra áspera nos ofrece para nuestro deleite. Decido amarrar la puerta lateral del Toyota para instalar la cámara de vídeo y rodar en travelling nuestro paso por esta área desolada de gran continuidad de imágenes. Llegamos a la reserva ornitológica, el Planeron:
- "Distinga los singulares valores de nuestros sistemas esteparios" -
Con este mensaje en un cartel informativo situado en un promontorio, se nos abre en toda su extensión un valle que podría estar en cualquier National Geographic. Recordemos que se han rodado infinidad de películas en esta zona, en "Acción Mutante", película de mi querido Alex de la Iglesia, el planeta Asturias, en el que se desarrolla parte de la acción, está recreado en estos escenarios. Es perfecto para la publicidad, mi amigo y productor de fotosub.org, James Nácar, ha rodado infinidad de spots que habréis visto a menudo en la pequeña pantalla.
Y es que amigos míos, es otro planeta. Dejadme que os diga que la piel de toro está salpicada de lugares que no os podéis ni imaginar. Lo digo en serio, debéis acercaros a Aragón.
Belchite se nos aperece en el horizonte con sus campanarios cosidos a balazos. La luz es como hecha a medida para este negro lugar, nubes espesas cubren el cielo dando una tonalidad sin sombras que difumina todos los detalles. Aparcamos a la vera de las ruinas y nos adentramos en otro tiempo.

El fondo
El barón Munchausen realmente existió en el decimoctavo siglo. Rudolph Raspe compiló una colección de sus historias del Apochryphal en 1785, que ha encantado a los niños durante generaciones. Las historias se ilustraron después por el Hacedor de Gustave.
¿Quién atrajo a Terry Gilliam a hacer Munchausen?. En 1979, George Harrison le mostró su colección de historias a Gilliam y desafió al director para hacer una película de ellos.
En la realización de "Brasil" en lo años ochenta, Munchausen parecía un proyecto ideal. Sería visualmente rico y tendría una apelación similar al muy aprovechable "Héroes del Tiempo". Cuando la idea fue desarrollada, él puso claro que semejante película sería la tercera parte de una trilogía que empezaba con los "Héroes del Tiempo", luego "Brasil" y ahora "El barón Munchausen".
Terry Gilliam está relacionado con Belchite. Parte de la película se rodo aquí, no es de extrañar, qué mejor lugar para recrear situaciones imposibles. Belchite era la antigua Belia, donde se dice que murió Amílcar Barca, general cartaginés que inició la conquista de España en el 237 ac. Demasiada historia sobre este lugar, dejadme que os diga que lo único que siento al pasear por estos caminos donde se desarrolló la "última barbarie" es paz.
Ha pasado mucho tiempo, ahora un inmenso rebaño se extiende en la explanada que hay frente a la iglesia y mi mente retrocede hacia el pasado, aquí todo es atemporal, piedras, ruinas y ovejas. Bajo un cielo gris plomizo se recorta sobre el horizonte la torre de una iglesia, está completamente en ruinas, se ven las señales de los obuses en sus rojos ladrillos.

Ante ella y ocupando toda la plaza el rebaño de ovejas pasta pacientemente. En primer plano, un burro ataviado con una vistosa manta de rayas azules y blancas me mira con gesto interesado. Esta escena queda grabada en la película de mi cámara una y otra vez. Es la fotografía que define el lugar. El pastor viste una camisa tejana con una gorra roja, lleva en su mano el bastón y los perros le acompañan, es una imagen de la España del año 2000, para mi sublime en el momento y en un tiempo indefinido.
Acceder al interior del convento es fácil, se ha habilitado un recorrido por su perímetro de modo que pueden verse las ruinas sin peligro alguno. A tal efecto se ha reforzado y apuntalado también la fachada. Suenan mis pasos provocando mil ecos en este lugar sin techo. Los antiguos arcos siguen ahí aunque la estructura de la mayoría de las bóvedas ha desaparecido. Se aprecia la antigua ornamentación de rosetones de escayola y los tonos azulones con los que se decoraron los capiteles de las inmensas columnas que ya no sostienen nada, salvo a sí mismas.

En la iglesia doy con una cúpula casi intacta, sólo tiene tres agujeros, los boquetes habrán sido probocados por las bombas que por suerte no llegaron a estallar, son como ojos con glaucoma.
Mi cámara dice que necesito seis segundos de exposición, tomo un plano de la columna y contengo la respiración procurando no mover la Cannon, utilizo un modelo de metal pesado y totalmente manual. Es de la familia, con ella intento robar la belleza del mundo y guardarlo en su interior. ¡Banal y futil!, nada es como la realidad.
Volvemos de noche cerrada, pensando en las diferentes sensaciones que hemos tenido mi compañero Xavi y yo, y las de Rafael. Curiosidades de las personas humanas, diferentes realidades en el mismo lugar y en el mismo momento.
Mañana vuelvo a Valderrobres.
