Tascons

Boyas No 7 y 8

La casa de los nudibranquios

 

 

 

El pasado verano del 99, después de una infructuosa busqueda de nudibranquios en "Les Medes", decidí comentarle a Antoni Murray, pachá del centro de inmersión Unisub, si podria indicarme un lugar donde abundasen tales invertebrados. Tras unos momentos de reflexión, Toni me recomendó que me dirigiese a la zona situada entre "El Tascó Gros" y "El Tascó Petit". Es más, con su habitual humanidad, el hombre se ofreció a acompañarme.
Bucear con él es ir al agua con un auténtico veterano, con miles de inmersiones, un monobotella de 12 l. le es suficiente para cualquier inmersión. Sus particulares gafas, unas Bali de la Nembrod, y su acuicidad natural y sin aspamientos, son sus cualidades.
A una distancia de varios metros de las rocas me señala un punto de la pared del Tascó. Efectivamente, al acercarme distingo una Flavelina affinis. Ignoro cómo le es posible identificarlo a semejante distancia, como sabréis esta especie de nudibranquio mide apenas 2 cm.

Nudibranquios (macro 1/1 y 1/3) © by Toni Romero '2000


Ya más afianzado a la pared (hay cierta mar de fondo) me percato de que está poblada por infinidad de individuos. Distingo unos ejemplares de color fresa y otros blancos con los tentaculos rojos, aún hoy no he podido catalogarlos. El hallazgo es tan extraordinario que me dispongo de inmediato a fotografiarlos, una tarea nada fácil, aunque mi Nikonos lleva un anillo de extensión 1/1 y el típico 35 mm., el constante zarandeo de sus penachos imposibilita un buen encuadre, tace falta todo un carrete para conseguir unos planos correctos. Por suerto me hallo a tan sólo 4m. de la superficie, puedo volver a la barca y disparar otro en esta misma inmersión.
Tras la truculenta experiencia de reponer la película enmedio de unos pasajeros que vomitan entusiastamente por la borda, vuelvo de nuevo a la pared. Ahora fotografiaré las preciosas esponjas amarillas de la especie Clathrina coriácea, son de color amarillo y tienen una textura blanda y en forma de red. Con infinito cuidado coloco un nudibranquio morado encima de una de ellas, el contratse de color en la composición ahora es prefecto, sin demora los achicharro desde diferentes ángulos con mi flash .
Más abajo me encuentro con una vaquita suiza (Peltodoris atromaculata), otro nudibranquio típico del Mediterráneo, vive sobre una esponja de la especie Petrosia ficiformis de la que se alimenta dejando unos surcos a su paso. El color vináceo de la esponja no es el más adecuado, por lo que la situo en una gorgonia (Paramuricea) de tonos amarillos e intensos rojos. No es nada natural la ubicación del nudibranquio, pero la estética es la que prevalece en este plano.
Un mero de gran tamaño me sigue desde hace rato, curioseando, sin duda en busca de algún bocado fácil. Lo ignoro y me concentro en cómo desplazar un nudibranquio sin tocarlo, sacudo la palma de la mano creando una corriente de agua que les obliga a moverse hacia el emplezamiento que he elegido. Durante el cambio de escenario, el mero se lanza hacia el infortunado animalillo tragándoselo.
Apenas han trasncurrido unos segundos cuando lo escupe con cara de ofendido. Los nudibranquios son tóxicos, de ahí su gama de colores tan variada, es su forma de avisar a los depredadores de su mal sabor. Mi amigo el mero, gira su cabezota y muy indignado me da la espalda desapareciendo en el azul.
Recojo a la maltrecha vaquita suiza y la devuelvo a su lugar. Supongo que habrá tenido el día más agitado de su vida, mil gracias por su ayuda.

 

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