Dr. Romero in the World

VENEZUELA

 

 

 

Viajamos a Venezuela en Enero del 96. Benjamín y yo fuimos a visitar a mi amigo Juan Cotura que vive ahí desde hace varias temporadas.

Una manera asequible de llegar a este país, es comprar un billete de avión hasta Isla Margarita. Un billete regular a Caracas puede costarte hasta 120.000,- Ptas, con un vuelo charter hasta Margarita te puede salir por unas 75.000,- Ptas.

El vuelo de Halcón viajes hizo escala en Tenerife por lo que el trayecto duró casi 15 horas, llegamos a Porlamar bastante triturados. Juan nos esperaba en el aeropuerto para acompañarnos a Playa el Agua, una población situada al Norte de la isla.

Alquilamos una casita por el precio de unas 9.000,-- Ptas/día, a tan solo 5 minutos de la playa. Juan nos la había reservado con antelación.

Tras una noche de descanso nos acercamos hasta la orilla de este Caribe que sorprendentemente no tenía nada de tranquilo, una resaca constante azotaba la orilla con un viento insistente que suavizaba el sol, que como es habitual por aquí cae a plomo. Visto que era imposible bucear o pescar desde Playa el Agua, optamos dirigirnos a la población del Tirano, a unas tres millas al sur. Allí nos entrevistamos con Miguel, el jefe de pescadores, él nos indicó una barca que nos llevarían hacia "los Frailes", un pequeño archipiélago de islotes a una hora y media de navegación.

Subimos en una embarcación típica de de la zona, dos motores fuera borda con un depósito de gasolina construido simplemente con un bidón de plástico. La barca tiene la proa afilada para poder cortar las olas que sacuden la costa. A los cinco minutos de travesía estamos empapados hasta los calzoncillos. Para nosotros es estimulante, sin embargo el resto de viajeros no acepta este contratiempo tan deportivamente. Son Franceses y no ponen muy buena cara ante el constante remojón al que nos somete la alegre tripulación que de pie en la popa, ríe y bromea pasándoselo en grande.

Los Frailes © by Toni Romero 1996

Una hora después nos acercamos a la costa de Los Frailes, el agua cambia del azul cobalto al turquesa clásico caribeño. Al parar la embarcación estamos todos ateridos de frío, me lanzo al agua que está tan caliente como mi sangre. Desembarcamos en una playa de cantos rodados, muy inclinada, en la que las construcciones de una planta dominan todo el paisaje. Disponen de un cobertizo (menos mal) para proteger a los pobres europeos del sol. Los tripulantes montan una barbacoa, la temperatura es de 45 grados y nosotros nos equipamos para iniciar una sesión de pesca. Hemos traído unos simples bodys para protegernos del frío, en mi anterior viaje a Cuba llevé un traje completo de 5 mm. y fue excesivo, con ellos sólo necesito unos 2 Kg. de plomo para estar equilibrado.

Yo pescaré mientras Benja me asiste desde el agua arrastrando la boya con 25 m de sedal (mantenemos los peces a una distancia de seguridad por si hallamos escualos). Nos acercan hacia el lado opuesto de la corriente para que ésta nos aproxime de nuevo hacia la playa. El agua no me parece tan caliente como en Cuba, tampoco es tan clara y sobre todo nada tranquilizadora. Nos aproximamos a la rompiente, bandadas de omnipresentes barracudas nos acechan a unos siete metros, fuera del alcance de mi fusil. Por el fondo una nube de cirujanos azules desfilan en ordenados y sincronizados movimientos sorteando los corales de cerebro (Diplodia Laberintiformis ) y los de cuerno de ciervo que alzan sus dedos hacia la superficie. Entre ellos distingo unas caracolas de género Murex que me apropio rápidamente, son tan bonitas como deliciosas. Se las paso a Benja que las coloca en un cesto metálico que lleva en la boya.

Espero poder capturar un tarpón (Megalops atlántica) llevo un fusil standar con una varilla de 6 mm. Un equipo a todas luces insuficiente para capturas de esta envergadura, para tener más potencia he reducido la medida de las gomas casi 4 cm. La tahitiana está afilada en forma de bisel triangular para aumentar su penetración. Si clavo un tarpón, cosa bastante improbable, empiezo a pensar que los barqueros nos han llevado a una zona de turistas, espero fulminarlo de un disparo (rogando que no sea muy grande).

Sin embargo sólo peces de arrecife como las inefables loras, peces ballesta, trompetas de buen tamaño, peces payaso en medio de sus gigantescas anémonas y una pareja de peces ángel que nadan tranquilamente, son los actores de hoy en este escenario que no nos ofrece ninguna captura, salvo una langosta de buen tamaño que ya está pataleando en la cesta.

Salimos con bastante frío (parece curioso estar helados en estas aguas) y vamos hacia el cobertizo, mientras los curiosos turistas examinan nuestras capturas. En la barbacoa una gigantesca barracuda se asa para la comida. Pollo, ensalada y las inevitables "Polarcitas" (cervezas venezolanas), son nuestro menú. Comemos como leones mientras una nube de moscas, que comparte nuestro cobertizo, se ceba en nosotros. Un cigarrillo y café, el postre de esta estupenda cuchipanda.

Volvemos al agua en otro punto más hacia el este, frío de nuevo. En esta zona parece haber más pesca, roncadores, big-eyes, más barracudas, una morena de buenas dimensiones a la que no disparo y un tetrodón gigantesco con el que juego durante un rato. De repente estamos envueltos en una gelatina urticante compuesta de minúsculas medusillas, pica de la hostia. A estas alturas maldigo mi poco sentido común por no haberme traido un traje completo. Al fin salimos de la zona. Un banco de mejillones llama ahora mi atención, tienen unos 15 cm de largo. Al coger algunos para la cena, un coral de fuego (Eusmilia fastigiata) me da un latigazo que me hace ver las estrellas. Salimos del agua abrasados por las medusillas, los corales y el sol que nos ha quemado las pantorrillas, los brazos y la nuca, otro motivo para traer trajes completos.

Volvemos a las moscas cansadísimos y pensando que todavía nos queda una hora de navegación hasta Margarita. Secamos los trajes al sol y recogemos el material. Embarcamos de nuevo, pero nos ponemos de nuevo los bodys de neopreno. Llegamos empapados, triturados y con un frío como no recuerdo haber pasado jamás en el trópico. Esta noche cenamos pescado y dormimos como troncos.

Al día siguiente Juan nos despierta temprano para visitar un manglar llamado "La Restinga", situado en el centro de la isla. Pensemos que isla Margarita está dividida en dos grandes superficies, la península de Macanao y la isla propiamente dicha, unidas en el centro por un ismo de tierra donde se alza La Restinga. Para llegar a nuestro punto de destino bordearemos la isla pasando por la población de Juan Griego. Margarita posee varios ecosistemas, tiene montañas de considerable altura con su correspondiente bosque tropical, desiertos con cactus, serpientes en la zona del centro y playas con palmerales típicos del Caribe.

La Restinga y zopilotes © by Toni Romero 1996

Para acceder a la Restinga alquilaremos una embarcación y navegaremos entre el mangral. Sin embargo, antes tomaremos unas "arepitas" para llenar el estómago.

Por fin embarcamos y nos dirigimos a la parte exterior del manglar. Esta especie es crucial en el ecosistema costero, impide que el mar avance hacia tierra firme por medio de su entramado de raíces y follaje. Es lugar de refugio para pájaros y peces, rabiorcados, gaviotas, pelícanos y águilas pescadoras que nos acompañan en este tranquilo paseo por la penumbra de los túneles de vegetación que conforman canales, por los que circula el agua del mar.

El mangle es un árbol de madera durísima que se reproduce por medio de semillas en forma de lanza. Cuando maduran se desprenden del árbol, cayendo a la laguna y clavándose en el substrato donde enraizan. Por supuesto no todas alcanzan la madurez, su tersura tierna y su riqueza nutritiva constituye un suculento manjar para muchos animales.

En sus raíces se acumulan las ostras , Isla Margarita debe su nombre a las inmensas colonias de ostras perlíferas que llenaban sus costas antaño. La gran cantidad que se observa a simple vista nos da a entender su fama. La especie Pictada radiata, que alcanza los 8 cm. es la mayor productora de perlas. Entre esta familia de moluscos crece un pequeño coral de color rosa pálido, que por cierto no he podido identificar.

Las aguas de la Restinga son bastante turbias por la gran cantidad de nutrientes que poseen, me va a ser imposible tomar fotos submarinas del manglar. Me limito a tomar fotos desde fuera del agua.

El paseo hacia el embarcadero dura como tres cuartos de hora. Desembarcamos y desde allí nos dirigimos a la parte exterior de la playa. Merenderos con langosta, ostras y botutos nos esperan, no tenemos mucho apetito. Juan y Benja se quedan en el bar en compañía de las "Polarcitas" mientras voy a dar una vuelta para investigar los alrededores. Estamos en una lengua de arena similar a la del Trabucador del Delta del Ebro. En la parte interior se aprecia el final del manglar, allí encuentro un árbol con multitud de zopilotes (buitres). A sus pies yacen infinidad de restos de sus banquetes, esqueletos de peces, huesos y demás, absolutamente mondos y lirondos. Son el servicio de limpieza.

Por la parte que da al mar se observan pequeños cobertizos con las barcas de los pescadores. En el suelo miles de despojos desechados de sus capturas, chasis de peces globo, belonas, mandíbulas de peces, conchas de todos los tipos. Para mí es una fuente inagotable de tesoros que me indica la abundante vida en las proximidades. Y como muestra una montaña de botutos de unos 10 cm. al lado de una hoguera, sobras de un festín de los pescaderos, imagino que los han comido asados.

Gente a caballo y peleas de gallos © by Toni Romero 1996

Más adelante casi tropiezo con un montón de zopilotes que se están dando una comilona. Al acercarme veo que se están comiendo un perro, en un par de horas no quedará nada de él. La presencia de los carroñeros hace que la playa siempre esté limpia de animales en descomposición.

El paseo me ha dado hambre, vuelvo al bar para comer. Un cubo de ostras cuesta unas 300 Ptas. y claro, nos atracamos sin pensar en la posibilidad de ponernos enfermos. Están deliciosas.

De vuelta por el manglar fotografío a los pelicanos con sus grandes bolsas. Se dejan caer realizando picados de vértigo, para salir del agua con peces que se mueven en el interior de su garganta. Mientras, el sol se pone detrás de las montañas de la península de Macanao. Un espectáculo que sólo es ensombrecido por los zancudos, los mosquitos de la zona, que parecen querer convertirnos en un queso gruyère.

LOS ROQUES
Están considerados uno de los mejores arrecifes coralinos del Caribe. Situados a unos 350 Km. de Margarita, el precio de un billete de avión cuesta unos 150 $ por persona. Una vez alli no se te ocurra alojarte en alguna de las posadas, ya que el precio es desorbitado. Puedes vivir en la casa de los muchos pescadores de la isla, por unos 15 $. Ellos conocen como nadie los caladeros y zonas de interés . El Botuto, es parte importante de la economía del Gran Roque. Se pesca para procesarlo y enlatarlo. Tiene una carne excelente.


Moxima © by Toni Romero 1996

MOXIMA
Esta situado a 75 Km. de Margarita, ya en el continente. Aquí la avifauna es de una cantidad y una variedad que os asombraran. Rabiorcados, cormoranes, fragatas, todo tipo de gaviotas y un sinfín de especies que harán las delicias de los ornitólogos. Bajo el agua es un auténtico catálogo de fauna y flora marina. Langostas de 3 Kg. calamares de 60 cm., peces loro, escorpénidos, atunes, servias (jack fish), barracudas gigantes y un disparatado abanico de colores y especies. Cerebros de Neptuno, acróporas de todo tipo, y grandes gorgonias os deleitaran vuestros sentidos al precio de 10 $ por dia y persona, con comida incluida.

DELTA DEL ORINOCO
Si quieres conocer la jungla por unos 365,--$ llegas al delta, y de alli podrás contactar con los poblados de los INDIOS WARAOS, monos, papagallos y todo tipo de serpientes. Debeis probar el asado de Capibara , así como la yuca asada y las arepas . Si pescais pirañas y caimanes por la noche lo recordaréis por mucho tiempo. Las máscaras de los indios Piaroas con una belleza y una simplicidad de líneas sin igual. Construidas a base de cera natural de abejas y fibra de coco podréis comprarselas directamente a ellos.

© by Toni Romero 1995 Prohibida la reproduccion total o parcial de esta pagina, registrado en la propiedad intelectual. (Texto del libro Los Viajes del Dr.)

Fotosub.org en su animo de proporcionar actividades a sus asiduos amigos y colaboradores, inicia una nueva actividad, la organización de viajes para amantes del mar en todas sus facetas. Es por ello que para empezar
nuestro nuevo colaborador Juan Carlos Cotura, nos ha elaborado una semana de actividades muy interesantes, relacionadas con el mar, en nuestro pais hermano, Venezuela. Pienso que la oportunidad de conocer un lugar
tan magnifico como Moxima, en donde haremos snorquelling, bucearemos, fotografiaremos peces, invertebrados o las aves mas magnificas y donde podremos conocernos mas a fondo, sera una experiencia muy gratificante
para todos.
Espero que sea de vuestro interés, y recordad que el precio que se ofrece es extremadamente barato, a causa de que hemos eliminado las habituales comisiones en la contratación de grupos. Fotosub.org en su afan de dar a
conocer el mar, crea de este modo un sistema en que personas de todos los niveles puedan acceder a conocer nuevos paises, a un modico precio.

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Espero vuestras noticias, Toni Romero, director de fotosub.org