El zoo del neopreno

 

De nuevo se inicia la temporada de buceo en el Mediterráneo, tras los cinco temporales de Levante que nos han martilleado durante este invierno. Con la llegada del calor también se originan las condiciones ideales para la proliferación de enfermedades de la piel. El calor y la humedad, son el caldo de cultivo perfecto para las verrugas y los hongos, y no me refiero ni a las anclas para fondear las boyas ni a los sabrosos moluscos conocidos como "venus verrucosas. Los trajes isotérmicos son medios perfectos para que dichas afecciones se instalen y se propaguen entre otros buceadores.

Verrugas

La verruga es una pequeña excrecencia cutánea, dura y rugosa, que se localiza principalmente en la piel de las manos o del rostro. Se trata de una enfermedad infecciosa de bajo contagio causada por una infección viral de las células que residen en la capa superficial de la piel. El nombre del virus que produce la verruga es el virus del papiloma humano (VPH). Las verrugas generalmente son del mismo color de la piel y son ásperas al tacto pero también pueden ser oscuras, planas y suaves. Su aspecto varía según donde estén creciendo.

Las verrugas comunes generalmente crecen en los dedos, alrededor de las uñas y en el dorso de la mano. Son más habituales donde la piel se ha lesionado, así como en las que se muerden las uñas o se arrancan las uñas encarnadas (padrastros). Esta clase se conoce como de tipo «semilla».

            Las verrugas planas son más pequeñas y suaves. Por lo general, crecen en grupos de 20 ó 100 y en cualquier parte del cuerpo. Este tipo de verruga es la que afecta a los usuarios de trajes isotérmicos.

La mayoría de las veces se contagian indirectamente de una persona a otra. Desde el momento en que se efectúa el primer contacto tienen que pasar varios meses para que la verruga crezca y se pueda ver. Desde luego no debéis manipularlas por vuestra cuenta, la visita al dermatólogo es imprescindible para su tratamiento. Además no todas las excrecencias de la piel son tan benignas como las verrugas, o sugerentes como los lunares y pecas, por lo que recomiendo que consultéis a un especialista.

Hongos

Otra de las plagas que nos acechan con la combinación de calor y humedad son los hongos. Los centros de buceo, piscinas o baños públicos, son propicios por la concurrencia de público facilitando el contagio de dichos microorganismos, a los cuales no solemos dar importancia.

Las infecciones producidas por hongos se denominan micosis. Los hongos conviven en realidad con nosotros la mayor parte del tiempo, dándose un equilibrio entre nuestro sistema inmunológico y su grado de agresividad. Pero cuando el ambiente en el que viven se torna cálido y húmedo, afectan la piel causando lesiones bastante molestas.

Una de las afecciones más comunes es la denominada pie de atleta. Su nombre médico es tiña pedis, o tiña del pie. Sus síntomas son la picazón, descamación y fisuras en la piel. A veces se presenta en forma de pequeñas ampollas.

¿Cómo se contagia? Nuestra piel (o tegumento) se regenera de forma constante mediante un proceso de descamación, el cual permite que nuevas células la formen de nuevo. En las personas afectadas por hongos, las escamas que se desprenden de su piel están infestadas de esporas.

            La pitiriasis versicolor es una infección del tegumento producida por un hongo, el Pityrosporum. Aparece con mayor frecuencia en épocas estivales, poniéndose en evidencia cuando la persona se expone al sol, como consecuencia de que el hongo impide la pigmentación de la piel afectada inducida por la acción de los rayos ultravioletas.

            Si bien el agente responsable es un microorganismo, no se ha demostrado el contagio entre las personas por lo que no nos debe preocupar. El hongo responsable forma parte, junto con otros microorganismos, de la flora habitual que vive en la piel. La higiene personal exagerada o deficiente, uso de jabones muy agresivos o una bajada de nuestro sistema inmunitario, hacen que estos hongos puedan instalarse en nuestro tegumento y producir una infección.

           Precauciones para evitar tales infecciones.

            En principio ya habéis visto que el cuadro no es muy agradable. Uno de los motivos que me han llevado a escribir este artículo, son las informaciones que me llegan a través del correo electrónico. En el caso de los hongos, fue el relato de una salida de barranquismo que  propició el contagio de toda una familia. El tratamiento puede durar un año, por lo que recomiendo que llevéis vuestro equipo cuando la práctica de excursionismo, o del buceo, se desarrolle con pocas garantías de higiene.

            El aclarado colectivo de equipos, tampoco me parece una medida muy profiláctica. Si alguien de la colada está infectado con hongos, posiblemente contagiará a alguno que otro del grupo. Particularmente siempre llevo un contenedor de plástico donde primero enjuago las cámaras con agua limpia y después mi equipo (traje y demás).

            Nada de llevar el traje húmedo en la bolsa de buceo encerrada en el maletero durante una semana, en especial si no lo habéis aclarado. El secado completo, después del enjuague es primordial para acabar con la humedad, sin la que no pueden proliferar los hongos. El caso de los trajes chicle y microporosos es más peliagudo. Si el uso es muy continuo, el agua jabonosa utilizada para su colocación podrá alterar seriamente el PH de la piel. Al eliminar la capa grasa natural de la epidermis, ésta queda sin la protección contra agentes externos. La posterior aplicación de una crema hidratante puede eliminar los picores y demás ligeras molestias que puedan producirse.

            En cuanto a las verrugas, id al dermatólogo a la mínima aparición de cualquier excrescencia cutánea. Con la exposición al sol que recibimos en la playa o en la embarcación, cualquier buceador, pescasub o apneista corre serios riesgos de sufrir alguna afección cutánea no muy benigna. La continua desaparición de la capa de ozono ha hecho aumentar drásticamente la aparición de melanomas y cáncer de piel. Sólo una adecuada protección solar nos protegerá de los rayos solares, fuente de la vida, que en este caso pueden hacernos verdadero daño.

Para concluir os diré que en la cuestión que nos ocupa, la de los otros habitantes del neopreno, curiosamente una mala higiene es tan mala como una excesiva.

Intentemos que nuestra piel tenga un cuidado adecuado.

No la expongamos sin protección al sol, consultemos el índice de radiación solar de la zona para elegir el factor de protección adecuado.

Para después del sol, una loción adecuada (cualquier buena marca).

Cuidemos de secarnos bien y ponernos siempre prendas para evitar humedades.

Aclaremos el equipo con agua limpia y sequémoslo completamente.

No lo dejemos en el maletero del coche, sin aclarar y húmedo, más de lo necesario.

Utilicemos zapatillas de baño en duchas, piscinas o baños públicos.

Sólo utilizaremos nuestra toalla.


© by Toni Romero 2002 - Serveis Integrals Subacuatics, S.L.

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